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70° Aniversario de la liberación de Auschwitz.

Mensaje de la Directora General de la UNESCO Irina Bokova, con motivo del Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

 27 de enero de 2015

“En un día como hoy, hace exactamente 70 años, las fuerzas del Ejército Rojo descubrieron el campo nazi alemán de concentración y exterminio de AuschwitzBirkenau, donde liberaron a varios miles de prisioneros extenuados. Habían muerto ya 1.100.000 personas, entre las que se contaban casi un millón de judíos, además de polacos, gitanos, prisioneros de guerra soviéticos y otros detenidos deportados de toda Europa.

En nombre de una ideología racista, cuyo eje central fue el odio a los judíos, millones de personas de toda edad y condición fueron asesinadas a lo largo y ancho de un continente. Auschwitz-Birkenau fue, junto con Belzec, Chelmno, Majdanek, Sobibor y Treblinka, el centro de esa industria del asesinato que costó la vida a casi seis millones de judíos. Ese colapso de los valores y de los derechos humanos no es únicamente la historia de un pueblo o de una región: es nuestra historia común. La transmisión de esta historia pone de relieve mecanismos de exclusión y de violencia que volvemos a encontrar, en formas diversas, en algunas regiones del mundo de hoy. Nos recuerda que el fanatismo apunta a la vez a la destrucción física de las personas y a la eliminación de su cultura y su patrimonio. Nos empuja por último a abrir los ojos a la realidad del antisemitismo actual y a combatirlo sin tregua.

La UNESCO fue creada hace 70 años, al término del Holocausto, precisamente para impedir el retorno de la locura criminal de los nazis y sus colaboradores, mediante los recursos de la educación y la cultura y el fortalecimiento de la solidaridad moral e intelectual de los pueblos, garante de la dignidad humana y de los principios de igualdad de todos los seres humanos. Este Día nos remite a los principios esenciales que sustentan nuestra acción y a la necesidad absoluta de hacerlos valer hoy en día.

La enseñanza de la historia del Holocausto es un pilar de esa lucha, que exige un compromiso total de parte de los docentes, los medios de comunicación y todos los actores sociales. Esta enseñanza debe ayudarnos a prevenir otros genocidios, debe permitir a los jóvenes protegerse frente a los discursos que propagan el odio, el racismo y el antisemitismo y no dejarse engañar por las numerosas apariencias que adopta actualmente. Esta labor implica responder punto por punto al negacionismo y a la relativización de los crímenes perpetrados contra los judíos, que pretenden justificar y perpetuar el odio causante del genocidio.

Setenta años después de Auschwitz, esta lucha sigue siendo actual, porque el racismo y el antisemitismo continúan matando a hombres y mujeres, apoyándose en la ignorancia y los prejuicios. Los supervivientes a los que rendimos homenaje este año nos transmiten un mensaje de vigilancia que debemos escuchar y poner en práctica. En nombre de este patrimonio, hago un llamamiento a todos los Estados Miembros para que enseñen la historia del Holocausto en la escuela y para que hagan de la prevención del genocidio y los crímenes masivos una prioridad educativa. Contra el fanatismo que mató ayer y que sigue matando hoy, insto a reafirmar más que nunca el credo fundador de la UNESCO: “puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”

Irina Bokova. [Descargar mensaje en PDF].

Sitio oficial: http://70.auschwitz.org

En Algún día: 10 libros para conocer el Holocausto.


Infográfico interactivo: Auschwitz – 70 años de su liberación – La Vanguardia.
Auschwitz, la terrorífica apoteosis del terror nazi – ABC.es.
Especial Auschwitz 70 años: crónicas, testimonios e imágenes – El País.com.
5 películas del Holocausto judío: la crudeza y desolación de la sinrazón nazi – Europa Press.
Escritores que murieron en los campos nazis – Lecturalia.com.
Los niños del Holocausto – Diario Sur.
Las dos guerras del fotógrafo Boix – RTVE.es

In Memoriam: un año sin José Emilio Pacheco.

Hoy se cumple un año del fallecimiento de uno de los escritores más importantes de la literatura mexicana: José Emilio Pacheco, poeta, narrador, ensayista y traductor integrante de la llamada Generación de los cincuenta. Quien fuera el autor de la obra “Las batallas en el desierto” (1981) y galardonado con el Premio Cervantes en 2009, se mantuvo siempre alejado de la línea publicitaria y dejó un gran vacío en el mundo de la narrativa, el ensayo e incluso el periodismo. José Emilio Pacheco murió el 26 de enero de 2014, a los 74 años de edad, tan sólo 12 días después del fallecimiento del poeta y también escritor Juan Gelman.

In Memoriam:

Presencia

¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día,
dejó cenizas de su sombra fiera?

¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía
que vuelva a ser de pronto primavera.

No quedará el trabajo, ni la pena
de creer y de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,

ha de borrar de la confusa arena
todo lo que me salva o encadena.
Más si alguien vive yo estaré despierto.

En A media Voz: Poemas de José Emilio Pacheco.
En Algún día: José Emilio Pacheco.


José Emilio Pacheco, a un año de su partida.
A un año del adiós de José Emilio Pacheco.
12 datos que todo admirador de José Emilio Pacheco sabe.
Nada más estamos platicando.

In Memoriam: Pedro Lemebel.

El escritor, cronista y artista plástico chileno Pedro Lemebel, referente de la literatura homosexual y contestataria, falleció el pasado 23 de enero de 2015 en un hospital de Santiago a los 62 años de edad, afectado de un cáncer de laringe que padecía desde 2011. Pese a su cuadro de salud Lemebel pudo despedirse de su público el pasado 7 de enero en el marco del Festival Internacional Santiago a Mil, donde se organizó un completo homenaje a su obra bajo el título de Noche Macuca.

Pedro Lemebel fue seguramente el único escritor chileno que se maquillaba y usaba zapatos de taco alto, al menos en público. Maquillaje y tacones fueron parte de la propuesta contestataria de este escritor que, de ser un niño pobre criado a orillas de un basural y un artista travestido que usaba la provocación como herramienta de denuncia política, pasó a ser uno de los autores chilenos más comentados y exitosos de las últimas décadas.

Pedro Mardones Lemebel, hijo de Pedro y Violeta, nació en 1952, literalmente en la orilla del Zanjón de La Aguada. Vivió en medio del barro hasta que, a mediados de la década siguiente, su familia se mudó a un conjunto de viviendas sociales en avenida Departamental. En ese medio, en el cual los niños tenían limitado acceso a la educación, ingresó a un liceo industrial donde se enseñaba forja de metal y mueblería y, posteriormente, cursó estudios en la Universidad de Chile, de donde regresó con un título de profesor de Artes Plásticas.

Sus primeros acercamientos sistemáticos a la literatura ocurrieron en un taller literario a comienzos de los ochenta, donde empezó a escribir cuentos. También participó en algunos concursos menores, como el organizado por la Caja de Compensación Javiera Carrera, donde obtuvo un premio por su cuento “Porque el tiempo está cerca“, publicado en una antología de 1983. El autor tenía entonces 26 años y trabajaba como profesor de Artes Plásticas en dos liceos, de los cuales fue despedido ese mismo año, presumiblemente por su apariencia, ya que no hacía mucho esfuerzo por disimular su homosexualidad. Después de esa experiencia no volvió a impartir clases y decidió concentrarse en los talleres de escritura. Allí fue forjando redes intelectuales, políticas y afectivas, principalmente con escritoras feministas y de izquierda como Pía Barros, Raquel Olea, Diamela Eltit y Nelly Richard, quienes lo acogieron y vincularon a instituciones que estaban a medio camino entre la cultura marginal de resistencia a la dictadura de Pinochet y la academia oficial.

Sin embargo, su inserción en las filas de la militancia de izquierda fue problemática, ya su homosexualidad tampoco fue bien recibida en ese círculo. La primera vez que usó sus famosos tacones fue en 1986, en una reunión de los partidos de izquierda en la Estación Mapocho, donde el escritor leyó su manifiesto “Hablo por mi diferencia“, ante una audiencia perpleja. Ese mismo año, Pedro participó con siete relatos suyos en la antología Incontables, editada por el taller de Pía Barros.

En algún momento indeterminado de aquellos años revueltos, la vida artística de Pedro Mardones Lemebel tomó un giro sorprendente. Pasó del anonimato literario a la performance artística, al formar junto al poeta Francisco Casas el dúo “Las Yeguas del Apocalipsis“, que se caracterizó por irrumpir de manera sorpresiva y provocadora en lanzamientos de libros y exposiciones de arte, transformándose a poco andar en un mito de la contracultura. Para esa misma época, Pedro adoptó exclusivamente su apellido materno, dejando atrás el nombre con el que había firmado sus primeros trabajos literarios. De este modo fue dejando atrás al personaje teatral, para consolidarse definitivamente como escritor.

En 1995 Lemebel publicó su primera colección de crónicas, La esquina es mi corazón (1995) y al año siguiente creó un programa en Radio Tierra, llamado “Cancionero“, donde leía crónicas ambientadas con sonidos y música incidental. A partir de entonces comenzó a convertirse en un cronista urbano que husmeaba por los pliegues más oscuros de la vida cotidiana chilena. En los años siguientes publicó Loco afán y De Perlas y cicatrices, nuevas recopilaciones de crónicas en las que se fue afianzando su singular voz literaria, que mezclaba lo barroco y lo marginal en un tono de provocación y resentimiento.

En 1999, gracias a las influencias de su amigo, el escritor chileno Roberto Bolaño, quien había emigrado a Europa desde México en 1977 y que vivía desde entonces en España, su libro Loco afán: Crónicas de sidario es publicado por la editorial barcelonesa Anagrama, convirtiéndose en su primera obra publicada en el extranjero. Desde entonces, su obra escrita comenzó a despertar el interés de varias universidades e instituciones educativas internacionales. En el año 2001 incursionó en la novela con Tengo miedo torero, volumen que permaneció durante más de un año entre los libros más vendidos en el país, además de ser traducido a diversos idiomas. Posteriormente, continuó desarrollando su labor de cronista publicando títulos de crónicas como Zanjón de la Aguada y Adiós mariquita linda o Háblame de amores.

Lemebel ganó la beca Guggenheim en 2002, fue varias veces candidato al Premio Altazor y en 2014 al Premio Nacional de Literatura, que nunca ganó. En 2013 ganó el Premio Iberoamericano de las Letras José Donoso «por su asertividad a la hora de exponer la complejidad de la sociedad chilena».

In Memoriam:

“No soy Pasolini pidiendo explicaciones/ No soy Ginsberg expulsado de Cuba/ No soy un marica disfrazado de poeta/ No necesito disfraz/ Aquí está mi cara/ Hablo por mi diferencia/ Defiendo lo que soy/ Y no soy tan raro…”.

Pedro Lemebel en su «Manifiesto (Hablo por mi diferencia)», escrito en 1986.

Fuente: Memoria ChilenaLa TerceraEl País La Nación.


La partida de Pedro Lemebel en los diarios del mundo.
Las mejores frases de Pedro Lemebel.
Pedro Lemebel (1955-2015) en Memoria Chilena: libros y artículos descargables.
Los 7 hitos más importantes en la carrera de Pedro Lemebel.
Entrevista a Pedro Lemebel en Revista Ñ.
Pedro Lemebel: gargantas como cuchillas. Por Jorge Carrión.
La amena entrevista que realizó Pedro Lemebel a Roberto Bolaño.
“Corazón en fuga”, el viaje documental sobre Pedro Lemebel.
Trazo mi ciudad – Pedro Lemebel. – Vimeo.
Pedro Lemebel – Homenaje Derechos Humanos – YouTube.
“Noche Macuca”, homenaje a Pedro Lemebel – YouTube.
In Memoriam: Pedro Lemebel (1952 – 2015) – Podcast Algún día en alguna parte.

In Memoriam: Arnaldo Calveyra.

El poeta, dramaturgo y novelista argentino Arnaldo Calveyra, considerado una de las voces más originales de Latinoamérica, falleció en París el 15 de enero de 2015 a los 85 años de edad como consecuencia de un infarto al corazón.

Casi todos sus libros fueron escritos en español y publicados primero en francés por la prestigiosa editorial Actes Sud. El Gobierno galo lo condecoró con la Ordre des Arts et des Lettres. Sólo comenzó a editarse en español hace unos 20 años. Hasta entonces fue un gran desconocido para la mayor parte de sus compatriotas argentinos. El reconocimiento en su país le llegó tarde, pero le llegó. La Universidad Nacional de Entre Ríos, provincia donde nació en 1929 y que le sirvió de inspiración, publicó su “Teatro reunido, donde destacan las obras El diputado está tristeMoctezuma, y La selva, entre otras.

En su primer libro, Cartas para que la alegría, publicado en 1959, escribió ya unos versos que resultarían memorables: “En el ferry fue tan lindo mirar el agua. / ¿Y sabes?, no supe que estaba triste hasta que me pidieron que cantara”. Y el último texto de su Poesía reunida (Adriana Hidalgo Editora, 2012) decía: “Deseos de escribir la palabra ruiseñor, de quedarme con ella toda la siesta y ver si cuando merme el sol se puede divisar un ruiseñor o a un lindo boyerito”. Alguien habrá recordado hoy sus versos.

In Memoriam:

Yo muero todavía

Te lo digo, te lo digo, tienes que creerlo, nos estamos
volviendo esta cosa increíble que es el amor, un brazo es un
abrazo, las estrellas más se internan descalzando floras, tus
enanos muertos que pisabas ayer tarde, el agua, las aguas
aquellas que miramos con un oído atento hacia las caras, sin
saberlo, sin saberlo.

El viaje largo presentido, larguísimo callado, la casa por
la copa de los álamos, el lado de sombra de tus ríos, la pandora
alta queridísima entregada con una mano, aquella
palabra que llegó una tarde a pasar la vida con nosotros.

Encendido por el viento, ningún manantial pisa la tierra,
el amor había nomás que darlo todo, si no ¿quién habría de
quedarse en casa cuando ya todos nos hayamos ido?, invierno
de aquel año en qué moríamos de niños, nada cesa pero
el amor no cesa, ¡qué mineral cuánta greda en un fantasma!

Yo sé, tienes que creerlo, yo muero todavía, ya me animo
al amor con los ojos abiertos, yo lindo todavía, alambrada
mía, río de sonda que me paras en dos patas de conseja
camino hacia tus bocas, dame de esas lámparas que pasan,
de esas estelas que se apagan al hallarse, llévame para siempre
conmigo fuera mío, no dejes que yo entre más en tantas
casas sin hallarte, los mil dedos por noche de mis manos,
laberinto que no extravías al que abre la boca sin su grito
mudo, escucha, no escuches a las alas que no coinciden al
cerrarse, nos estará, sí, ya gozando la inolvidable muerte.

De: “Iguana, iguana” en “Cartas para que la alegría- Iguana, Iguana”, Editorial Libros de Tierra Firme, Colección de Poesía Todos bailan, 1988.

No me has encontrado, me anduve empapando de rocío. Temprano irisado. / Iba cantando, iba contándome, iba abriendo maizales con el canto al canto. / Los perros lo toreaban a Dios de tan visible. / ¡Despierta, viene el día, un pájaro se suelta de los ríos, despierta!/ Le van quedando dos velas a la luna, vela del sur, vela del oeste, mariposa, mariposa enloquecida con su sombra descubierta. / ¡No queda nadie en casa! ¡No duermas más, despierta, el agua no tiene imágenes, los caballos no imaginan!…/Anda con el telegrama por el monte. Voy a su encuentro, el telegrama tiene una flecha con mi nombre. Le queda un poco de luz a la sombra, verde, sombra del pájaro, y en seguida oscuro y esa voz con mi nombre./ (Si pudiera salirme de mi nombre, entrarme en el trébol con su oferta de imanes…) / – Una piedra, su caballo casi rueda. Arena ahora. Agua. Sendero ahora. / Ahora llega aquí donde lo aguardo, desde lo alto de su oscuro ha de leerme esta palabra.

De “Libro de Mariposas II”, Arnaldo Calveyra.

“Palabras a no dudarlo, palabras, no otra cosa. Palabras en lugares, las mismas en diferentes textos, palabras vueltas del revés desde la primera letra. A punto de poema. Halladas en ocasiones, en lindes de un olvido, en manos aún torpes de aprendices de sol y de sombra, ¿poesía qué, cuándo, poesía cómo?  Acentos tales. Palabras que quieren decirnos algo oculto desde siempre por las parcas de los sueños, escondido entre los pliegues.”

De “Apuntes para una reencarnación”, Arnaldo Calveyra.


Otros enlaces de interés:

Arnaldo Calveyta en Tusquest Editores.
El hombre que contemplaba escribiendo – Página 12.
ENTREVISTA | “Argentina está presa” (29/4/2014) – El País.com.
En defensa de Calveyra’, por JUAN CRUZ – El Pais.com.
Selección de poemas de Arnaldo Calveyra – La Nación.
Arnaldo Calveyra – Poetas Siglo XXI. Antología Poesía.

Videos en YouTube:

Arnaldo Calveyra lee un fragmento de “La siesta del domingo”, del libro “Iguana, iguana”.
El viaje sentimental de Arnaldo Calveyra.
Entrevista a Arnaldo Calveyra en el programa “Los siete locos”.

In Memoriam: un año sin Juan Gelman.

Cuando se cumple un año de la muerte del gran poeta Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 – México, D. F., 14 de enero de 2014), se torna valioso desempolvar las cubiertas de estas primeras pero notables producciones, las de un joven Gelman caracterizado por esa esperanza virgen e impetuosa que dejará una huella indeleble en su obra posterior: versos teñidos de realismo que, con el correr de los años, se tornarán cada vez más líricos y personales.

“Estoy desterrado de vos. Mis pies pisan otras tierras, y la cosa es que viva yo en otras tierras sin mentirme, sin mentir. Plantitas delicadas pueden sobrevivir. El aire amigo -aunque no entiende nada de nada- podrá abrigarlas, darles luz. Respirarán, plantitas.

Yo iré a verlas de noche, escucharé su respirar, miradas que me miran fijamente, fuegos que queman la madera de vos, tierra que arde en cada mundo, derramada de vos, dura, solísima”.

Bajo la lluvia ajena (2009).

Son cuatro los poemarios de esta juventud, de esa efervescencia ideológica: Violín y otras cuestiones (1956), El juego en que andamos (1959), Velorio del solo (1961) y Gotán (1962). Obras que, a pesar de su vibrar político, están gobernadas por una lírica sensibilidad que no solo denuncia, sino que también explora el propio yo, que destila piedad hacia los desposeídos, y que, a pesar de las condiciones adversas, es capaz de reunir fuerzas para dar un lugar a la esperanza.

In Memoriam:

Juan Gelman, las semillas de un combate eterno. Un artículo de Franco Chiaravalloti en Revista de Libros.

 

El juego en que andamos

¿Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

El juego en que andamos (1959)

En Algún día: Juan Gelman.


Enlaces de interés:

Portal dedicado a Juan Gelman y su poesía.
Poemas escritos por Juan Gelman.
Material de lectura.
Juan Gelman, premio Cervantes 2007 – Especial en El Mundo.
Homenaje a Juan Gelman – Especial de Revista Ñ.
Especial Juan Gelman – Poesía a mano alzada.

In Memoriam: Ignacio Caparrós.

Ha fallecido a los 58 años el poeta malagueño Ignacio Caparrós, profesor de Lengua y Literatura, exdirector del Centro Cultural de la Generación del 27 y, sobre todo, un amante de los retos literarios. Un cáncer terminó la madrugada del lunes al martes 13 de enero de 2015 con la vida de un hombre capaz de escribir un libro, “Agua sin cauces“, compuesto por más de 800 versos sin un solo verbo, o de lanzar un poemario, “Titúlame“, un centenar de poemas con título “invisible”: el lector que acertara un título se llevaría 5.000 euros. Fue éste el desafío “más loco de todos” los que abordó el malagueño. Porque a Ignacio le atraían los retos. La poesía era su refugio y en los últimos años también era su terapia. Por eso admitía que cada reconocimiento que le daban lo tomaba como un “chute de vida”, una inyección de positividad que contrarrestaba las otras inyecciones que recibía.

Ignacio Caparrós (Málaga, 1 febrero 1955) era Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, ganó la oposición a profesor de Enseñanzas Medias en 1981, labor que desarrolló en los Institutos de La Laguna, Jerez de la Frontera, San Pedro de Alcántara y Rincón de la Victoria. En octubre de 1996 fue nombrado director del Centro Cultural Generación del 27, dependiente del Área de Cultura de la Diputación de Málaga, cargo que desempeñó hasta 1999.

Bajo su gestión, creó los premios de poesía “Internacional Generación del 27”, “Nacional Emilio Prados” y “Provincial Ibn Gabirol”, además de las colecciones: “Ibn Gabirol” (poesía), “El paraíso desdeñado” (ensayo), “27” (cuentos) y “Facsímil”, así como también la creación de la revista “Calas

Caparrós deja tras de sí un legado de más de medio centenar de libros, el resultado de 40 años dedicado a la literatura, con más de 20 libros pubicados y otros tantos inéditos. Entre ellos destacan “Heredero del aire” (Alhulia), “Deseo de la luz”, que fue Premio Bahía en 1998,  “Del desencanto y otras pesadumbres” (Algar), Premio Ciudad de Valencia Vicente Gaos (2000); “La fruta, la mano” (Alhulia), “La voz inédita”,  “La llama rota” (Ayuntamiento de Trujillo, Cáceres) y ‘Visión del cataclismo‘ (Abezetario). Sus versos forman parte también de las antologías “Veinte poemas de amor” (Cuadernos de Sándua, Córdoba, 1998); “25 poetas en la Casa del Inca” (Montilla, Córdoba, 2001); “Bilaketa. Poesía” (Aoiz. Navarra, 2003); “De punta a cabo” (Cuadernos de Caridemo, Málaga, 2003) y “Después de todo” (Homenaje de Bilaketa a José Hierro. Aoiz. Navarra, 2004), entre otros.

Caparrós también ha hecho traducciones del francés al español de obras como la de “Las flores del mal” de Charles Baudelaire, y la de “El cementerio marino”, de Paul Valery. Parte de su poesía ha sido traducida al francés, al árabe, al italiano, al búlgaro, al portugués y al georgiano.

Nunca doy por bueno lo primero que escribo y un libro no lo dejo hasta que estoy convencido de que no tengo nada más que añadir. Por eso digo que la poesía es una revelación, un complejo de misterios y matices que te vinculan a tu propia esencia como ser humano y al mundo en el que vives.

Ignacio Caparrós ha obtenido muy diversos galardones en poesía y prosa. El último le llegó hace apenas un mes, el Premio Juan Bernier de Poesía del Ateneo de Córdoba, por “Contrastes”, un poemario que escribió hace catorce. Y doce meses atrás, obtuvo el anhelado Premio de Poesía Rafael Morales por “Los susurros de las piedras”. En su currículum figuran además los reconocimientos Ciudad de Valencia, Ciudad de Archidona, Ciudad de Trujillo, Bilaketa, el Villa de Galisteo y Noctiluca, entre muchos otros.

Siempre ha estado muy vinculado a la vida cultural de Málaga, incluido en la lista de las diez personas más populares de su tierra, colaborando con revistas y diarios; ofreciendo pregones, conferencias y recitales, y participando en catálogos de pintores como Celia Berrocal, Pepe Aguilera, Manolo Fuentes y Pepe Bornoy. Fue también miembro de la Academia Malagueña de Ciencias y Humanidades Santo Tomás.

Una trayectoria singular la de Caparrós. Y una obra escrita casi por entero en una mesa, la número 1 del bar Flor, frente a la plaza de toros de La Malagueta, donde el literato y docente acudía cada mañana desde hacía 40 años a observar y escribir. Hoy ha faltado a su cita.

In Memoriam: http://ignaciocaparros.blogia.com

SÓLO UN CONSEJO

Corazón y alma a tu trabajo entrega,
no importa el tiempo que hayas empleado
en alcanzar el fin que te impusiste.
Esquiva es la materia con que el Arte
construye sus etéreas maravillas
y más cuando concentra en las palabras
el don de provocar extrañamientos.
Si entre los elegidos te encontrases,
aprende a diseñar pacientemente,
con exigencia y mimo, el laberinto
en el que has de atrapar, con franca audacia,
a ese ángel fantasmal, que es el misterio.
Y si no eres afín a lo divino
que debes traslucir en cada idea,
entrégate a vivir sin freno alguno,
pues no tienes pasaje ni paisaje
en ese alto dominio evanescente
que es el arte de arder en la Poesía.

Extraido de “Esa nada creadora

Fuentes: Diario SurLa Opinión de MálagaMálaga HoyAteneo de Córdoba.

In Memoriam: Robert Stone.

El escritor estadounidense Robert Stone falleció el sábado 10 de enero de 2015 a los 77 años de edad en su domicilio de Key West (Florida, EE.UU.), a causa de una enfermedad pulmonar crónica.

Stone fue dos veces finalista del premio Pulitzer y obtuvo en 1975 el National Book Award por “Dog Soldiers” su novela más conocida, en la que narra la historia de un periodista que trafica con heroína desde Vietnam, país en el que el escritor estuvo como corresponsal durante la guerra. “Dog Soldiers” fue adaptada al cine bajo el título de “Wholl Stop the Rain” (1978) (Nieve que quema), protagonizada por Nick Nolte.

Robert Stone nació en Brooklyn (Nueva York) en 1937, dos años antes de que diera comienzo la Segunda Guerra Mundial, una aproximación premonitoria de cómo el conflicto, la absurda lucha entre semejantes, marcaría su vida y su obra. Hasta los seis años vivió con su madre (su padre les abandonó al poco tiempo de que naciera), una maestra que terminó siendo internada con esquizofrenia (en “Hijos de la luz” (Libros del Silencio), una de sus novelas, su protagonista, Lu Anne, es esquizofrénica). Pasó su infancia en un orfanato católico y su juventud estuvo marcada por la rebeldía y cierta ansiedad. Terminó alistándose en la Marina, donde estuvo cuatro años en los que visitó Egipto y la Antártida.

Stone era considerado como uno de los escritores que mejor supo capturar los problemas de Estados Unidos en las décadas de los 60 y los 70. Según relató en varias entrevistas, comenzó a escribir inspirado por “The Great Gatsby”. Entre sus obras también destacanA Flag for Sunrise“, “Outerbridge Reach” y “Damascus Gate” ( otra historia sobre un periodista díscolo, esta vez en Oriente Medio), y un libro de memorias de sus años con Kesey y compañía, “Recordando los sesenta” (Libros del Silencio). Su última novela se publicó en 2013 con el título  “Death of a Black-Haired Girl“, una declaración, según reconoció, de lo que pensaba «sobre la religión, el amor y las contradicciones de nuestra sociedad». Quizá su muerte sirva para que algún otro editor español la publique en España. Sus (muchos) lectores lo agradecerán.

“Cuando tenemos trabajo que hacer pero no lo estamos haciendo, los escritores tenemos accesos de compulsividad. Para sostener la ilusión de estar avanzando, cualquier viaje insustancial o un cambio sin propósito sirve. Es bien sabido que los escritores cambian de editor, de agente, de esposa, para atenuar la punzada del nerviosismo cuando el trabajo no progresa. Y también cambian de ciudad. Sometido a esta inquietud, ahora me doy cuenta, casi cambié mi vida y mi destino más allá de todo reconocimiento ni esperanza de salvación”.

Fragmento de “Recordando los sesenta”, de Robert Stone (Libros del Silecio).

In Memoriam:

Leer fragmentos de Dog Soldiers (PDF) – Revista de Letras.

Más información: ABC.es.

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