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Category Archives: Poesía

¡Cuán tristes pasan los días!…

¡Cuán tristes pasan los días!…
¡cuán breves… cuán largos son!…
Cómo van unos despacio,
y otros con paso veloz…
Mas siempre cual vaga sombra
atropellándose en pos,
ninguno de cuantos fueron,
un débil rastro dejó.

¡Cuán negras las nubes pasan,
cuán turbio se ha vuelto el sol!
¡Era un tiempo tan hermoso!…
Mas ese tiempo pasó.
Hoy, como pálida luna
ni da vida ni calor,
ni presta aliento a las flores,
ni alegría al corazón.

¡Cuán triste se ha vuelto el mundo!
¡Ah!, por do quiera que voy
sólo amarguras contemplo,
que infunden negro pavor,
sólo llantos y gemidos
que no encuentran compasión…
¡Qué triste se ha vuelto el mundo!
¡Qué triste le encuentro yo!…

A mi madre
Rosalía de Castro (1837-1885)

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In Memoriam: 25 años sin Jaime Gil de Biedma.

Jaime Gil de Biedma y Alba (Segovia, 13 noviembre 1929 – Barcelona, 8  enero 1990)

Hace 25 años, el ocho de enero de 1990, moría el poeta barcelonés Jaime Gil de Biedma, uno de los máximos exponentes de la llamada “Generación del 50” y banderín de enganche para una de las corrientes dominantes en la poesía española de las últimas tres décadas, que vieron en él un modelo culturalista y vital. Y todo eso con una producción en verso, de apenas 97 poemas, tan rigurosa como exquisita.

Su obra trató siempre dos temas, “el paso del tiempo y yo”, lo que hizo que el propio poeta declarase a menudo que “el problema es que he escrito poquísimo, y que, por tanto, se escribe siempre sobre los mismos temas. La verdad es que estoy harto”.

Y ese cansancio, incluso de sí mismo, le llevó a un silencio poético casi total en 1974. Homosexual, bebedor de trago largo, fumador, cosmopolita, noctívago, rico, inteligente, comunista educado con los modales de la derecha, culto, crápula… Pero poeta, uno de los grandes. Murió a los 60 años de sida, enfermedad que también vivió de manera íntima y espartana.

Hace 25 años de su muerte y aún sigue alumbrando camino. Hizo de su forma de vivir y de escribir una abreviatura universal de la experiencia. Una explicación de lo que somos en términos de lo que no hemos sido o no volveremos a ser ya. De ahí su potencia. Su delicadeza. Y esa lección desnuda que dice así: “Que la vida iba en serio/ uno lo empieza a comprender más tarde“. Siempre.

In Memoriam:

Las grandes esperanzas.

Las grandes esperanzas están todas
puestas sobre vosotros,
así dicen
los señores solemnes y también:
Tomad.
Aquí la escuela y la despensa, sois mayores,
libres de disponer
sin imprudentes romanticismos por supuesto
La verdad, que deberíais estar agradecidos.
Pero ya veis, nos bastan las grandes esperanzas
y todas están puestas en vosotros.

Cada mañana vengo
cada mañana vengo para ver
lo que ayer no existía
cómo el Nombre del Padre se ha dispuesto,
y cómo cada fecha libre fue entregada,
dada en aval, suscrita por
los padres nuestros
de cada día.

Cada mañana vengo para ver
que todo está servido (me saludan,
al entrar levantando un poco los ojos)
y cada mañana me pregunto,
cada mañana me pregunto cuántos somos
nosotros, y de quién venimos,
y qué precio pagamos por esa confianza.

O quizá
no venimos tampoco para eso.
La cuestión se rduce en estar vivo un instante,
aunque sea un instante no más,
a estar vivo
justo en ese minuto
cuando nos escapamos
al mejor de los mundos imposibles.
En donde nada importa,
nada absolutamente -ni siquiera
las grandes esperanzas que están puestas
todas sobre nosotros, todas,
y así pesan.

 


Gil de Biedma, pandémico y celeste – El Cultural.es.
Jaime Gil de Biedma, verso vivo a los 25 años de su  muerte – ABC.es.
Cuando la vida iba en serio – El Mundo.es
Contra Jaime Gil de Biedma 25 años después de su muerte – El Confidencial.com
El IML y el CAL comparten homenaje a Jaime Gil de Biedma – La Opinión de Málaga.
Jaime Gil de Biedma, canción de aniversario – El País.com
Gil de Biedma. Retrato de un poeta – Canal YouTube de Algún día en alguna parte.
25 años sin Jaime Gil de Biedma: retrato de un poeta imprescindible – Podcast Algún día en alguna parte.
Antología poética – A Media voz.

Venezuela: un informe literario.


La Jornada Semanal. Domingo 4 de enero de 2015. Num: 1035.
(Ver online el número completo de la edición impresa)

 

Aunque el desconocimiento que producen la apatía y el desinterés, así como ciertos prejuicios culturales, quieran hacer creer que lo único valioso de la literatura venezolana se resume y reduce a nombres como los de José Antonio Ramos Sucre y Rafael Cadenas, el error no podría ser más grande ni más absurdo: este suplemento viajó recientemente a Venezuela y se encontró, tanto en Caracas como en la ciudad de Valencia, una vida cultural y literaria abundantes, atentas lo mismo a su larga tradición que al momento presente. Un siglo entero de creación está representado en esta mínima muestra de siete poetas –uno por cada una de las décadas que van de los años veinte a los ochenta del siglo pasado– y treinta y dos narradores, que arrancan con el citado Ramos Sucre y alcanzan autores nacidos a finales del siglo XX.

 

La vida tiene…

La vida tiene sus rincones.
Accedemos a ellos como gatos al sillón.
Sin etiquetas es laboriosa tarea ubicarlos.
Orillas tu cuerpo abriéndole esquinas
En este momento de heridas.
Minúsculo suceso es el grano despuntando
alguna verdad hecha secreto,

a la incierta hora en que nadie la espera.

Sin negativo ni estaciones (2012), de Edda Armas (Caracas, 1955).

La llegada de los Reyes Magos.

 

Capítulo 122
LOS REYES MAGOS

 

¡Qué ilusión, esta noche, la de los niños, Platero! No era posible acostarlos. Al fin, el sueño los fue rindiendo: a uno, en una butaca; a otro, en el suelo, al arrimo de la chimenea; a Blanca, en una silla baja; a Pepe, en el poyo de la ventana, la cabeza sobre los clavos de la puerta, no fueran a pasar los Reyes… Y ahora, en el fondo de esta afuera de la vida, se siente como un gran corazón pleno y sano, el sueño de todos, vivo y mágico.

Antes de la cena, subí con todos. ¡Qué alboroto por la escalera, tan medrosa para ellos otras noches!

—A mí no me da miedo de la montera, Pepe; ¿y a ti?, decía Blanca, cogida muy fuerte de mi mano. Y pusimos en el balcón, entre las cidras, los zapatos de todos. Ahora, Platero, vamos a vestirnos Montemayor, tita, María Teresa, Polilla, Perico, tú y yo, con sábanas y colchas y sombreros antiguos. Y a las doce pasaremos ante la ventana de los niños en cortejo de disfraces y de luces, tocando almireces, trompetas y el caracol que está en el último cuarto. Tú irás delante conmigo, que seré Gaspar y llevaré unas barbas blancas de estopa, y llevarás, como un delantal, la bandera de Colombia, que he traído de casa de mi tío, el cónsul… Los niños, despertados de pronto, con el sueño colgado aún, en jirones, de los ojos asombrados, se asomarán en camisa a los cristales, temblorosos y maravillados. Después, seguiremos en su sueño toda la madrugada, y mañana, cuando, ya tarde, los deslumbre el cielo azul por los postigos, subirán, a medio vestir, al balcón, y serán dueños de todo el tesoro.

El año pasado nos reímos mucho. ¡Ya verás cómo nos vamos a divertir esta noche, Platero, camellito mío!

Platero y yo  (Juan Ramón Jiménez).


Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Reyes que venís de Oriente
al Oriente del sol solo,
que más hermoso que Apolo,
sale del alba excelente.

Mirando sus luces bellas,
no sigáis la vuestra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

No busquéis la estrella ahora,
que su luz ha oscurecido
este sol recién nacido,
en esta Virgen Aurora.
 

Ya no hallaréis luz en ellas,
el niño os alumbra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aunque eclipsarse pretende,
no reparéis en su llanto,
porque nunca llueve tanto
como cuando el sol se enciende.

Aquellas lágrimas bellas,
la estrella oscurece ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

La llegada de los Reyes Magos  (Lope de Vega).

 

Otros poemas para la noche de Reyes: Las abarcas desiertas (Miguel Hernández) – Los tres Reyes Magos (Rubén Darío).

En Algún día: Reyes Magos.

Final de Año.

Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.

BORGES, J.L., Fervor de Buenos Aires  (1923)

 

Nuno Júdice: un siglo de poesía portuguesa.

La Jornada Semanal -  28 diciembre de 2014-.La Jornada Semanal. Domingo 28 de diciembre de 2014. Num: 1034.
Ver el número completo de la edición impresa.

Dentro de la tradición heterodoxa de la poesía portuguesa, Nuno Júdice figura al lado de José Régio y Eugenio de Andrade y, en los actuales momentos, puede ser considerado como el maestro de las nuevas generaciones de poetas portugueses. Su timidez y su silencio se rompen cuando toma la pluma. Ha sido especialmente generoso con los poetas iberoamericanos, a los que traduce y difunde tanto en Portugal como en la comunidad lusoparlante. Los poemas inéditos de Júdice y los textos que hablan de su obra no sólo poética sino también ensayística y de ficción buscan dar a conocer en nuestro medio a un poeta de gran originalidad que oscila deliberadamente entre la prosa poética, la narración, el ensayo y el verso, cuya voz es una de las más relevantes en el panorama de la poesía europea.

Dos poemas inéditos.

Reservado, casi silencioso, hombre que no suele opinar a menos que se le pregunte, Nuno Júdice, sin embargo, parece mirar con viveza todas las cosas del mundo, las cuales guarda detalladamente en la memoria, para luego, a la hora de escribir el poema, saber con toda conciencia el asunto a tratarse, desarrollarlo y terminar llevando a cabo una pieza distinta, irrepetible. En buena parte de su obra poética es dable seguir su mirada irónica y melancólica. Para esta entrega se invitó a varios autores que son a la vez poetas y ensayistas notables: tres españoles (Luis García Montero, Jenaro Talens y Luis María Marina), un portugués (António Carlos Cortez) y una mexicana (Blanca Luz Pulido). En estos breves ensayos totalmente inéditos se analizan perfiles característicos de la poesía de Júdice: su lugar en la poesía portuguesa, su originalidad creativa, su narratividad, sus temas recurrentes, su poética de la traducción y rápidos rasgos de su personalidad. Por demás, debe señalarse que Talens, Marina y Blanca Luz son traductores de libros de Júdice. Agradezco mucho a Hugo Gutiérrez Vega que me haya propuesto reunir los trabajos críticos de este dossier de un poeta a quien tanto admiro y un amigo al que tanto aprecio.

Marco Antonio Campos

Retrato con modelo

Te veo asomar a la veranda, regar las flores
nacidas de semillas que plantaste en la primavera,
mirar distraída hacia el tráfico, bajo los árboles
que perdieron hojas y fuerza, y concentro
mi atención en tus ojos. Pasan
por ellos versos antiguos, un candelabro
de sextinas y las rimas paralelas de un mar
que se oscureció con el moho de siglos; pero
en su fondo veo la llama del amor que
incendia la tarde. Y te pido que entres,
mientras las horas avanzan y el día parece
no tener fin: para que cierres los ojos y
yo tenga la imagen de tu rostro en el perfil
de la estrofa, su alegría tierna y feroz, y
la inquieta y simple forma de tu cuerpo.

 

El tiempo que pasa

Un día, tal como este día en que la primavera nació
de súbito por entre los campos sedientos de luz, algo
surgió en el corazón, si aún se puede hablar así del punto
en que el sentimiento se junta con el impulso de la vida. “Amé
como nunca amé antes”, escribió en el papel que
el tiempo iría a destruir; y también ese sentimiento
se diluyó en las muchas primaveras que siguieron a aquella,
y en los inviernos que de nuevo marchitaron los amores
y las imágenes que ocupaban el corazón y los ojos. “Así”,
escribió, “el tiempo va llevando como un río los destrozos
del alma, y en breve llegarán al océano del olvido,
para que ya no atormenten a quien amó.” Pero no vio
el rostro que un día emergiera de la negra sensación del fin,
ni oyó la voz que lo llamó del centro del vacío,
para que ningún otro día tuviese el mismo color de ceniza
de los días antiguos. A pesar de todo, sintió que
volvía a vivir; y sus manos ganaron fuerza para
tomar el cuaderno donde había juntado todas las palabras del amor,
y leyó lo que había escrito con la lentitud de quien recuerda. Ah,
como si las aves antiguamente aún supiesen el camino
de regreso, y las ramas del árbol que abrigó a los amantes
no estuviesen secas hace ya mucho. Dicho esto, volvió a cerrar
el cuaderno y esperó, delante del campo cubierto de niebla,
que el sol de la mañana trajese una ilusión de primavera
a su vida, y un nuevo sentimiento al corazón.

Versiones de Marco Antonio Campos y Rodolfo Mata.

In Memoriam: 30 años sin Vicente Aleixandre.

El mundo de la poesía recuerda hoy, 13 de diciembre, a Vicente Aleixandre en el 30 aniversario de la muerte de este poeta Premio Nobel de Literatura en 1977 y uno de los nombres más importantes de la Generación del 27.

Vicente Alaixandre (Sevilla, 26 abril 1898 – Madrid, 13 diciembre 1984) quizás no sea uno de los poetas de la Generación del 27 más leídos hoy día, pero nadie puede dudar de que, ahora que se celebran justo treinta años de su muerte tal día como hoy, sigue siendo uno de los más grandes poetas de este grupo. Aleixandre obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1933 por “La destrucción o el amor” y el Premio Nobel de Literatura en 1977, un galardón que venía a reconocer a toda una pléyade de destacados poetas que se veía representada en el autor de Espadas como labios“, “Los encuentros“, “En un vasto dominio“, “Antología del mar y la noche” o “Diálogos de conocimiento“, todas ellas publicadas por la editorial Visor . También ocupó el sillón de la letra O en la Real Academia Española desde 1950 hasta su muerte.

Nacido el 28 de abril de 1898 en Sevilla, la familia de Aleixandre se trasladó al poco tiempo a Málaga, ciudad donde hoy la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre le ha recordado en un homenaje frente a su casa de la calle CórdobaMurió el 13 de diciembre de 1984 en la Clínica Santa Elena de Madrid a causa de una hemorragia intestinal que no consiguió superar. Su cuerpo está enterrado en el panteón familiar del cementerio de la Almudena de Madrid.

“Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo, quiero ser tú, tu sangre, esa larva rugiente que regando encerrada bellos miembros extremos siente así los hermosos límites de la vida”.

In Memoriam:

Ciudad del paraíso

A mi ciudad de Málaga

Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos.
Colgada del imponente monte, apenas detenida
en tu vertical caída a las ondas azules,
pareces reinar bajo el cielo, sobre las aguas,
intermedia en los aires, como si una mano dichosa
te hubiera retenido, un momento de gloria, 
antes de hundirte para siempre en las olas amantes.

Pero tú duras, nunca desciendes, y el mar suspira
o brama por ti, ciudad de mis días alegres,
ciudad madre y blanquísima donde viví, y recuerdo,
angélica ciudad que, más alta que el mar, presides sus espumas.
Calles apenas, leves, musicales. Jardines
donde flores tropicales elevan sus juveniles palmas gruesas.
Palmas de luz que sobre las cabezas, aladas,
merecen el brillo de la brisa y suspenden
por un instante labios celestiales que cruzan
con destino a las islas remotísimas, mágicas,
que allá en el azul índigo, libertadas, navegan.
Allí también viví, allí, ciudad graciosa, ciudad honda.
Allí donde los jóvenes resbalan sobre la piedra amable,
y donde las rutilantes paredes besan siempre 
a quienes siempre cruzan, hervidores de brillos.
Allí fui conducido por una mano materna.
Acaso de una reja florida una guitarra triste
cantaba la súbita canción suspendida del tiempo;
quieta la noche, más quieto el amante,
bajo la lucha eterna que instantánea transcurre.
Un soplo de eternidad pudo destruirte,
ciudad prodigiosa, momento que en la mente de un dios emergiste.
Los hombres por un sueño vivieron, no vivieron,
eternamente fúlgidos como un soplo divino.
Jardines, flores. Mar alentado como un brazo que anhela
a la ciudad voladora entre monte y abismo,
blanca en los aires, con calidad de pájaro suspenso
que nunca arriba. ¡Oh ciudad no en la tierra!
Por aquella mano materna fui llevado ligero
por tus calles ingrávidas. Pie desnudo en el día.
Pie desnudo en la noche. Luna grande. Sol puro.
Allí el cielo eras tú, ciudad que en él morabas.
Ciudad que en él volabas con tus alas abiertas.

De “Sombra del paraíso” 1939.

Ver documental: De Velintonia Al Cielo.
Entrevista a Vicente Aleixandre en TVE (1977) - Canal YouTube Algún día en alguna parte.
Entrevista a Vicente Aleixandre en 1977 (mp3) - Podcast Algún día en alguna parte.

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