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In Memoriam: 250 años sin George Friedrich Händel.

Este martes 14 de abril de 2009 celebramos el 250 aniversario del fallecimiento del compositor alemán George Friedrich Händel (Halle, 1685-Londres, 1759). In Memoriam:

 

 

Handel’s Messiah, Hallelujah (Ogg Vorbis sound file, length 4m38s, 121kbps)

 

Sitio Oficial │ http://gfhandel.org/

 

Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil 2009: 2 de Abril.

Todos los años desde 1965, cada 2 de abril, el IBBY (International Board on Books for Young People) celebra el Día Internacional del Libro Infantil, con el fin de conmemorar el nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen. La IBBY es un colectivo sin ánimo de lucro, compuesto por asociaciones y personas de todo el mundo comprometidas con la idea de propiciar el encuentro entre los libros y la infancia. Este día pretende estimular el amor por la lectura y promover el interés por los libros para niños y jóvenes.

Cada año es un país miembro de dicha organización el encargado de realizar el cartel anunciador y el mensaje dirigido a todos los niños del mundo. Este año 2009 el país ha sido Egipto, el cartel es del artista Hani D.El-Masri y el mensaje es “I am the world” (Yo soy el mundo).

La sección española, la OEPLI (Organización Española Para el Libro Infantil y Juvenil), en colaboración con el Ministerio de Cultura y el Consejo General del Libro, organiza cada año numerosas actividades a las que se adhieren bibliotecas y librerías repartidas por todo el territorio nacional. Las puedes consultar aquí dispuestas por comunidades autónomas.

Mensaje del Día Mundial del libro Infantil y Juvenil 2009. Hani D. El-Masri: Yo soy el mundo.

“Yo soy el mundo, y el mundo soy yo,
porque por medio de mis libros puedo ser lo que quiera.
Palabras y dibujos, prosa y verso
me trasladan a lugares que están cerca y a la vez lejos.
 

 

En la tierra de los sultanes y del oro,
mil historias que hablan sobre todo
de alfombras voladoras, genios de lámparas maravillosas,
ogresas y simbades, le cuentan sus secretos a Sherezada.

 

Con cada palabra de cada página,
viajo a través del espacio y del tiempo.
Y sobre las alas de la fantasía,
mi espíritu atraviesa tierra y mar.

 

Cuanto más leo, más comprendo
que con mi libro siempre estaré
en la mejor de las compañías”.

 

Sitio Oficial | IBBY, OEPLI
Mensaje y Cartel del 2009

 

En Algún Día│ Literatura Infantil y  Literatura Juvenil.

 

Las fotos que nunca vio John Lennon.

Texto: Ana Bretón. Fotografías de Nico Koster. Magazine. El Mundo. Nº 495. 22.03.09

La imagen, reproducida hasta adquirir cualidad de icono, forma parte inexcusable de cualquier catálogo de nuestra historia reciente que aspire a ser un poliedro como dios manda. Corría el 25 de marzo de 1969 cuando John Lennon y Yoko Ono se instalaban en la suite 902 del hotel Hilton de Ámsterdam (Holanda) con un solo propósito: consagrar su ya de por sí mediática luna de miel –se habían casado cinco días antes en Gibraltar– a protestar contra la guerra de Vietnam.

Los Beatles aún no se habían disuelto (de hecho, éste sería el año del mítico Abbey Road), pero poco les faltaba. Enamorado hasta el tuétano más hondo y la neurona más remota de la artista japonesa, con quien había alcanzado una sintonía poco común, Lennon comenzaba a soltar amarras. De hecho, poco antes de la boda habían grabado su primer disco juntos, Unfinished Music No.1: Two Virgins, un álbum experimental que generaría gran escándalo por su portada, donde ambos aparecían desnudos. Tanto John (29 años en aquel tiempo) como Yoko (36) conocían bien para entonces los rudimentos del marketing mediático, es decir, todo-lo-que-debes-hacer-para-tener-a -la-prensa-a-tus-pies. Así que aprovecharon la marea de su boda para atraer a las ansiosas hordas de periodistas hacia su particular acto promocional antibelicista, su bed-in por la paz, donde la política aparecía embriagada de amor y las consignas –hair peace (pelo paz), bed peace (cama paz), grow your hair! (déjate crecer el pelo), stay in-bed (quédate en cama)– rezumaban pachuli por cada una de sus letras.

Las fotos desaparecidas. La particular fórmula de protesta política (que repetirían posteriormente en Bahamas y Montreal, en Nueva York no pudo ser porque Lennon tenía entonces prohibida su entrada en EEUU debido a una condena por consumo de cannabis) consistía en convocar a la prensa entre 9 de la mañana y 9 de la noche en la habitación de hotel, durante toda una semana. Allí acudían reporteros y fotógrafos a la espera de una performance, un desnudo, de que algo escandaloso, ilegal y/o fotogénico ocurriera. Y no ocurría nada. Bueno, ocurría que John y Yoko permanecían sentados en aquella cama enorme, hablando de la paz mundial, a ratos él tocando la guitarra, y, en general, en una actitud «angélica» (que diría Lennon).

Uno de los fotógrafos que acudieron a la supercita fue Nico Koster, del periódico holandés De Telegraaf. Con el resto de sus colegas, Koster inmortalizó aquel momento angélico en el que John y Yoko, ambos en pijama, tapados con una manta, rodeados de flores y con Ámsterdam abriéndose a su espalda, tras el ventanal, hacen de la no-violencia un espectáculo tan ingenuo como eficaz para su tiempo.

La foto – en realidad, las fotos, porque se hicieron decenas de esta misma pose a lo largo de la semana –, dio la vuelta al mundo y quedó fijada para siempre (al margen de postreras decepciones) como símbolo de una época, una forma de vivir la juventud y una manera de pensar. De las que tiró Nico Koster, en concreto 150 disparos, sólo se llegaron a revelar unas cuantas, las que más se ajustaron al modelo oficial. El resto de los negativos se metieron en un sobre, para que no se estropearan, el sobre fue a parar a un cajón, para mejor conservarlas, y así, pasaron nada menos que 39 años.

Un día de 2008, Nicole, hija de Koster, 39 años, abrió un cajón, sacó de él un sobre y curioseó en él. Se buscaba a sí misma de bebé y encontró al músico y a la artista en el Hilton. Al revelar el material, padre e hija descubrieron que el olvido había preservado un tesoro. Porque, más allá del icono mil veces repetido, en esas fotos aparecen un John Lennon y una Yoko Ono extraordinariamente cotidianos en medio de la excepcionalidad.

Ahí están, recién levantados, el pelo alborotado, con los restos del desayuno sobre la mesa, tazas amontonadas en el suelo, dibujos y cartas esparcidos aquí y allá, botellas de Heineken, su último disco pegado con grandes trozos de celo en la pared, junto a sus caricaturas. Ella le acaricia los pies mientras él habla por teléfono, una Yoko Ono tierna, guapa, en su camisón blanco como de hace un siglo, casi siamesa de un Lennon permanentemente envuelto en su albornoz. Él fuma, una y otra vez (Dunhill), ríe abiertamente desde sus dientes estropeados, se lo cree, se cree.

Estas fotos forman parte de ese trabajo, que Koster ha convertido en una exposición que puede verse en Ámsterdam y en un libro de edición limitada, “Room 902″. Un disfrute, incluso para detractores.

* Room 902. fotografías de Nico koster. http://www.nicokoster-galeriemoderne.com/

Vea más fotos – El Mundo.es.

Sitio oficial: http://www.fromhollandwithpeace.com/

En Algún Día │40 años imaginando la Paz.

 

Día Mundial de la Poesía 2009.

Hoy, 21 de Marzo, se celebra el Día Mundial de la Poesía, a instancias de la UNESCO, con el objetivo de “fomentar el apoyo a los poetas jóvenes, volver al encantamiento de la oralidad y reestablecer el diálogo entre la poesía y las demás artes”, además de lograr que “el arte poético no sea considerado un arte caído en desuso, sino como una herramienta que permite a la sociedad reencontrar y afirmar su identidad”.

 

El organismo de Naciones Unidas encargado de la educación, la ciencia y la cultura instituyó la fecha en 1999, con el fin también de “sostener la diversidad de los idiomas a través de la expresión poética y dar a los amenazados la oportunidad de expresarse en sus respectivas comunidades”

 

El Museo de la Biblioteca Nacional se suma a la celebración de esta efeméride con la programación del recital poético ¿Qué es poesía? Poesía…, en el que podremos escuchar versos de Bécquer, León Felipe, Vicente Huidobro o Juan Ramón Jiménez, entre otros poetas. Los poemas serán interpretados por Rosa Jiménez y Celedonio Macías.

 

En la página del Ministerio de Cultura se da noticia de las actividades y programas del Ministerio que reflejan su firme y constante apoyo a la poesía y los poetas españoles, así como a la realización de actividades poéticas. Además, se ofrece información sobre los numerosos poetas que han sido galardonados con los premios del Ministerio de Cultura.

 

En Málaga, el colectivo cultural Maynake, nos brindaran una “Luminaria poética Andaluza” encabezado por el catedrático de literatura José Luís Pérez Fuillerat junto a los jóvenes rapsodas de la Asociación de Rapsodas Españoles (ARE), en su mayoría alumnos de la escuela de arte dramático.

Poetas premiados por el Ministerio de Cultura

Programas de apoyo a la poesía (PDF: 21 Kb)

Apoyo a actividades poéticas Año 2009 (PDF: 40 Kb)

Mensaje del Director General de la Unesco con motivo del Día Mundial de la Poesía 2009.

 

Y en este blog celebramos la efeméride con una de las entradas más visitadas en los últimos tiempos:  50 poemas populares para el Día Mundial de la Poesía. Sin olvidar nuestros Versos Olvidados

 

Lista de “50 poemas del milenio”, (Ed. DeBolsillo, 2003).

 

In Memorian: 70 años sin Antonio Machado.

Eran las tres y media de la tarde de un 22 de febrero, Miércoles de Ceniza, y Antonio Machado fallecía en su exilio de Collioure. Hoy se cumplen 70 años y la figura del poeta sevillano y, lo que es más importante, su poesía, no han hecho más que crecer y crecer. De hecho es en la actualidad uno de los poetas más destacados de toda la historia de la literatura castellana.

Cuando de aquello también hacía veinte años. Texto: Araceli Iravedra- Ínsula nº 745-746. Enero-Febrero 2009.

El 22 de febrero de 1939 Antonio Machado moría en Colliure. Era para él el último destino de una forzosa batida en retirada que había comenzado en noviembre de 1936, cuando, por determinación del Quinto Regimiento, la intelligentzia republicana es puesta a salvo en Valencia de los bombardeos de los rebeldes sobre Madrid. Los días del poeta en Rocafort y Barcelona son aún de relativa calma y confort frente a los que se abren en la madrugada del 23 de enero de 1939, cuando las autoridades republicanas evacúan a un Machado anciano y de salud quebrada irreversiblemente a Francia. Junto a cientos de españoles que taponan la carretera del litoral catalán, bajo los bombardeos, la lluvia recia y el frío de enero, el poeta alcanza la frontera a pie y desde allí toma el tren hasta el pueblo cercano de Colliure, para alojarse en el Hotel Bougnol-Quintana. Ni los cuidados de los amigos ni la asistencia protectora del Gobierno pueden nada contra su deterioro físico y anímico: Machado cae enfermo de gravedad y fallece a los pocos días, sin duda más ligero de equipaje de lo que ni siquiera él había alcanzado a presagiar.

Este final dramático era la pieza que faltaba para redondear el mito del hombre generoso e íntegro que sufrió a España hasta entregarle la vida. Con su penosa muerte en el exilio, Machado sellaba su compromiso sin ambages con la fe democrática de la República, del que ya había hablado con elocuencia su intenso activismo intelectual para una de las tribunas de la España dividida, prolongación coherente por cierto de unas convicciones políticas bien asentadas antes de la guerra. Pero este último episodio lo alzaba definitivamente como el gran paradigma moral ante los sectores más progresistas del país. Su sacrificio, pasión y muerte por la causa de la República convirtieron a Machado de inmediato en un santo laico, el «San Antonio de Colliure» del que luego harían mofa quienes denunciaron la veneración acrítica de un poeta del que no se ponderaban valores poéticos sino, exageradamente, valores éticos y humanos.

Con todo, entre el austero funeral «de Estado» que se rindió al poeta en Colliure -doce soldados españoles de la Segunda Brigada de Caballería conducen el ataúd, envuelto en la bandera republicana- y el homenaje conmemorativo que le organizó la República «en la sombra» hubieron de pasar veinte años. En la España del interior esta vertiente del mito, la del hombre sabedor de una doctrina aderezada con unas gotas de jacobinismo, comienza a fabricarse en la prensa de la zona roja que difunde la noticia del fallecimiento y se amplifica durante las pocas semanas de vida que le quedan a la República. Pero la guerra la ganó Franco, y desde entonces, la leyenda sólo pudo alimentarse en la clandestinidad (y también -dicho sea de paso- por obra de ella).

De Escorial (1940) a Cuadernos Hispanoamericanos (1949). No obstante, la cultura franquista no podía prescindir de un poeta de la talla de Machado. Claro que los intentos de asimilación en el proceso de reconstrucción cultural en que hubieron de emplearse los intelectuales del Régimen exigían «interpretaciones» y equilibrios difícilmente sostenibles. En efecto, «rescatar» a Machado como muy tempranamente lo hizo Dionisio Ridruejo desde la revista Escorial (1940: 93-100) resultaba una tarea costosa y de dudosa honestidad por cuanto implicaba traicionar la raíz del sistema ideológico del poeta. En el que iba a ser el prólogo a las pretendidas Poesías completas del autor sevillano, que editaría Espasa- Calpe un año después, el objetivo de Ridruejo no era otro que el de redimir para la causa falangista a un gran poeta que a su vez había sido enemigo civil. Pero retirar a Machado la etiqueta de poeta nefando obligaba a cuestionar la firmeza de su ideario político; por eso Antonio Machado había sido, según las razones de Ridruejo, uno de esos secuestrados morales atrapados por el enemigo rojo contando con «la concurrencia de la senilidad, el hábito de la incomunicación y una cierta incapacidad para el entendimiento del mundo real», a lo que había que sumar la importuna casualidad de que, en el reparto de las dos Españas, al poeta «le tocó estar enfrente». El responsable de esta lectura, que no tardaría en enemistarse con el Régimen, pronto iba a lamentar su falseamiento, y de hecho, sólo andados unos meses prohibiría su reimpresión como prólogo a la edición machadiana.

Con todo, durante la década de los cuarenta son Dionisio Ridruejo y sus camaradas del entorno de Escorial quienes, con la venia oficial y los medios editoriales a su alcance, van a cincelar la primera de las imágenes del poeta difundidas después de su muerte, o, con palabras de Valente, el que será su «primer gran apócrifo falso»: un Machado «puesto en circulación previo despojo de sus contenidos éticos o ético-políticos» (1971: 104). Lo que quedaba, entonces, era un modelo estrictamente estético que les guiaría en el proceso de rehumanización en que se hallaba embarcada toda la literatura tras la guerra. El Machado esencial e intimista, el poeta temporalista aunque desvinculado de su tiempo es el que reclaman estos autores para cimentar, al par que una palabra cordial que dé cauce a sus tribulaciones existenciales, un proyecto de interiorización que los aísle, en el espacio incorrupto de lo privado, de un entorno social problemático que les decide a la introspección más que a la protesta. Y éste es el Machado que celebra, en 1949 y con motivo del décimo aniversario de su muerte, la revista Cuadernos Hispanoamericanos, en torno a la cual se aglutinan ahora los poetas falangistas. Ellos son los promotores de un número especial que la citada publicación dedica al poeta sevillano, en realidad el primer homenaje machadiano que organiza una revista literaria española después de la guerra civil. Y Antonio Machado aún no era una figura fácil de recordar. Por eso esta nueva revista oficial, a cargo de Laín Entralgo, toma las debidas precauciones para evitar la frustración del homenaje; por ejemplo, señalando desde el mismo editorial los cauces por los que ha de discurrir la aproximación al poeta: la actualización, políticamente inofensiva, de un Machado neorromántico e intimista, a salvo de toda tentación de compromiso ético con los accidentes de la historia que pudiera levantar sospechas de disidencia ideológica.

Sin embargo, entre el grueso de colaboradores que partían a la busca de ese Machado esencial y exento de accidentes, una firma rompía la uniformidad del discurso pautado. Eugenio de Nora, un joven poeta del ámbito de Espadaña, venía a mostrar su desacuerdo con esa interpretación del sevillano como poeta lírico, ensimismado, melancólico, cultivador de una poesía «eterna» y trascendente. Más aún, se atrevía a suponer que si Machado hubiese podido asistir a la situación poética del momento, caracterizada por la propensión al intimismo y al cultivo de lo autobiográfico, la habría juzgado «negativa», «impotente » y hasta «poética y culturalmente ‘reaccionaria’». Algunos textos del poeta le servían para probar que Machado postulaba una poesía objetivista y solidaria, y que se interesaba no sólo por el hombre esencial que ve en sí mismo, sino también por el que supone en su vecino. Y proclamaba, en fin, el derecho de que, con o contra el machadismo que entonces parecía prevalecer, otros discípulos no menos auténticos potenciasen sentidos por completo diversos: frente al Machado autobiográfico, el poeta portavoz de la conciencia colectiva; frente al Machado nostálgico, el poeta crítico y combativo; y frente al Machado esencial y eterno, el poeta afincado en su tiempo. Para los seguidores de este Machado entendía Nora que el poeta había dejado «su más cariñoso y conmovedor saludo: ‘Pero amo mucho más la edad que se avecina y a los poetas que han de surgir, cuando una tarea común apasione las almas’» (1949: 583-592).

El texto de Eugenio de Nora anuncia un sustantivo cambio de rumbo en el proceso de recuperación de Antonio Machado iniciado en 1940. El relevo lo van a tomar los poetas sociales, que reciben con entusiasmo el saludo machadiano y, arropados por el ejemplo del «poeta del pueblo», se apasionan en una nueva tarea común, que, naturalmente, no puede ser otra que la lucha contra el Régimen. Diez años más tarde, éste es el Machado celebrado en Colliure, y a pesar de censuras y mordazas, también en numerosas expresiones del interior.

Colliure, 1959. Eugenio de Nora sentaba tempranamente las bases de un nuevo discurso que reconocía en el pensamiento de Machado la legitimación de un proyecto poético orientado a la superación del subjetivismo. Este proyecto, etiquetado bajo los nombres de realismo social y realismo crítico, tuvo su núcleo de germinación en las páginas de Espadaña , y diez años serían suficientes para su afianzamiento como tendencia dominante. La poesía social y crítica hizo de Antonio Machado su principal bandera ética y estética: por un lado, el sustrato teórico de su obra revelaba su fuerte carácter precursor de los nuevos rumbos líricos; por otro lado, y sobre todo, Machado aparecía ante los ojos de estos poetas como una referencia insoslayable como personaje civil, del que se recuperaba su discurso ideológico hasta entonces silenciado, su moral republicana, sus reiteradas protestas de democracia y demofilia. Y su impecable coherencia con sus compromisos democráticos, que lo llevaron a morir en el exilio, lo convertía en una inmejorable arma arrojadiza contra la Dictadura. Esta instrumentalización del poeta como piedra de activismo político instituía un nuevo apócrifo falso también denunciado por Valente: «el Machado convertido en pancarta y propaganda, en campo de pelea, en dogma, batallón y monumento a medias» (1971: 104). Y así, cuando se alcanzaba el veinte aniversario del fallecimiento del poeta, ya se había recuperado el discurso interrumpido con el fin de la guerra civil y la victoria del franquismo. Fueron éstos, en verdad, los años de la definitiva canonización de Machado como «San Antonio de Colliure», elevado a enseña de la cultura de la resistencia.

Y fue precisamente Colliure el lugar elegido para la celebración más emblemática, del 21 al 23 de febrero ante la tumba de Machado, así como en el Hotel Bougnol-Quintana donde muere el poeta. La crítica ya se ha ocupado de determinar el sentido de este homenaje (Riera, 1988: 171-176). Convocado por un grupo de intelectuales franceses y al parecer respaldado por el Partido Comunista, el acto de algún modo pretendía, bajo pretexto de exaltar la figura de Machado, reencontrar a los exiliados de dentro y de fuera, según sugería el texto de la convocatoria: «Es ocasión de hacer coincidir en torno al nombre de nuestro gran poeta a los intelectuales españoles separados geográficamente por acontecimientos ya lejanos y cuyas consecuencias es de interés fundamental para España eliminar definitivamente» (en Celaya, 1979: 125). Tomaba, así, un abierto cariz de oposición al Régimen y fue, en definitiva, una conmemoración político-literaria en la que Antonio Machado era erigido en símbolo cívico. Un símbolo que -a decir de uno de los protagonistas del encuentro- vibraba principalmente «en su dimensión de futuro, como algo casi exclusivamente creado por la proyección de nuestra propia esperanza» (Valente, 1971: 219-220).

Representaba para muchos, que asentían a la consigna de reconciliación nacional lanzada por el PCE en los años cincuenta, la encarnación de un espíritu de concordia capaz de congregar en torno suyo a todos los españoles sin distinción de tendencias, tal como subrayaba por ejemplo Celaya, que glosó este y otros homenajes en distintas publicaciones extranjeras. Vale la pena reproducir algunas de sus palabras, por cuanto desvelan en su tono y revelan en su fondo el primero de los significados posibles que el acto adquiría para sus protagonistas:

El homenaje a Antonio Machado se convertía así en nuestras conciencias, a la vez que en un emocionante recuerdo del más grande de los poetas españoles del siglo, en una reivindicación de lo que este hombre entrañado en el pueblo, digno y a la vez pacífico, encarnaba de nuestras preocupaciones actuales, y de nuestra necesidad de manifestarnos contra el clima de guerra civil en que quiere mantenernos el franquismo (1979: 120).

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In Memoriam: 100 años sin Gerónimo.

Hoy se cumplen 100 años del fallecimiento del líder Apache Gerónimo.

 

Demonio para algunos y un místico para otros, Gerónimo, el líder apache que luchó a muerte contra mexicanos y estadounidenses para preservar su cultura y sus creencias, ocupa un capítulo todavía mal conocido en la historia norteamericana, según los expertos.

 

Gerónimo, como lo bautizaron los mexicanos, o Gojlaye, que en chiricahua significa “el que bosteza”, nació el 16 de junio de 1829 en el seno de la tribu Bedonkohe, ubicada cerca del río Gila del estado de Arizona, en aquel entonces en México.

 

El 17 de febrero se cumplen 100 años de su fallecimiento, y la tribu de San Carlos Apache de Arizona rendirá tributo a este personaje con el fin de rescatar su legado y eliminar la imagen negativa de este humilde hombre que todavía ronda en la cultura popular de Estados Unidos.

 

James Riding In, profesor de Estudios Indígenas de la Universidad del Estado de Arizona, asegura que para muchas personas no indias, Gerónimo fue un terrorista, pero para su gente fue un combatiente por la libertad. “Su lucha contra el colonialismo lo convirtió en una leyenda. Dejó un legado de resistencia y tenacidad al enfrentarse a las tropas estadounidenses con un pequeño grupo de seguidores para defender el estilo de vida Apache“, señala.

 

Tanto Riding como Marlon Sherman, profesor especializado en Estudios de los Nativos Norteamericanos de la Universidad Estatal de Humboldt, coinciden en que Gerónimo fue un líder espiritual, un hombre con enormes conocimientos en medicina, que entró en el oficio militar después de que 400 mexicanos dirigidos por José María Carrasco asesinaran a su esposa Alope, sus tres hijos y a su madre en el verano de 1858.

 

En su autobiografía el mismo Gerónimo narra cómo pidió ayuda al líder Cochise de la tribu Chokonen para vengar a su gente: “Somos hombres como los mexicanos y les haremos lo mismo que nos hicieron… Lucharé en primera fila. Sólo les pido que me sigan para vengar las cosas malas que nos hicieron los mexicanos. Mi gente ha sido asesinada y yo también moriré si es necesario”.

 

Así comenzó a incubarse entonces la imagen más negra de Gerónimo. Muchas personas lo consideraban un “salvaje sanguinario, cruel e inhumano”, apunta Sherman.

 

Este personaje, que no sólo ha sido malinterpretado por la historia sino también en repetidas ocasiones por la industria del cine, fue demonizado hasta tal punto que las leyendas decían que torturaba niños y mujeres y que hacía pedazos a las personas con su cuchillo.

 

En realidad, indica Sherman, este hombre espiritual tuvo que defenderse como pudo de las atrocidades que infligieron los colonizadores sobre su tribu. “No sé si serán verdad todas las atrocidades que le achacan a Gerónimo, pero en todo caso no se acercaron a las barbaridades que cometieron los soldados mexicanos y los estadounidenses contra los Apaches”, declara.

 

Estos expertos culpan en gran parte a la industria del cine por la personificación de los indios como seres malos. La imagen de los pieles rojas como antagonistas no ha cambiado mucho en los últimos años. “Muchas películas siguen representando a los indios como seres diabólicos generalmente feos. Incluso la cinta de Kevin Costner ”Bailando con lobos”, en donde se intenta rescatar su imagen, es problemática porque el protagonista ‘es un hombre blanco que es mejor indio que los indios”, indica Sherman.

 

La percepción de Hollywood dista mucho de la de Sherman, que considera a Gerómino como un jefe reacio, recursivo, inteligente, valiente, respetuoso y generoso. “Siempre se consideró a sí mismo como un líder en la medicina y en la guerra, pero no un líder comunitario. Era un hombre muy humilde respecto a sus compañeros de combate”, declara.

 

Gerónimo narra en su autobiografía que los ataques comenzaron en el verano de 1862. Su mayor victoria contra los mexicanos tuvo lugar durante la batalla de Kaskiyeh. Después de varios ataques a los mexicanos, se inició una guerra no provocada con los estadounidenses, que cometieron crueldades contra los apaches y terminaron recluyéndolos en reservas.

 

Gerónimo y sus seguidores se convirtieron así en la última y la más grande fuerza de guerreros indios independientes, que se rehusaron a reconocer el gobierno de los Estados Unidos.

 

En 1886, al saber que los principales caudillos y su familia estaban en cautiverio, Gerónimo se entregó al general Miles en el cañon Skeleton de Arizona y fue llevado como prisionero de guerra hasta Fort Pickens, en Florida.

 

En sus últimos años de vida, Gerónimo logró algo de celebridad a pesar de que muchos residentes de Arizona pedían su ejecución. Asistió a la Feria Mundial de San Louis, donde recaudó algo de dinero por la venta de sus autógrafos. Al parecer figuró incluso al lado del presidente Theodore Roosevelt en el desfile de investidura en 1905.

 

Al final de sus días, Gerónimo se acogió a la religión cristiana y reconoció que era mejor que sus creencias. Sin embargo, para el profesor Sherman, fue un asunto de “conveniencia para mantener la paz con su gente. En privado él siguió practicando su propia religión”. Riding coincide con Sherman: “En lo profundo de su corazón era apache. Tuvo el mismo sentimiento de ambivalencia que quizá sufren los prisioneros de Guantánamo”, señaló.

 

A pesar de formar parte de la iglesia cristiana, no se le permitió regresar a su tierra natal y murió de pulmonía durante su cautiverio en 1909.

 

“La segunda batalla de Gerónimo comenzó después de muerto”, asegura Riding. En 1918 sus restos fueron robados de su tumba. Al parecer fue una sociedad secreta de la Universidad de Yale llamada “Skull and Bones“, que tenía como miembro al abuelo del ex presidente George W. Bush, Prescott Bush.

 

Asimismo se sabe que la calavera de Gerónimo, algunos de sus huesos y otros objetos fueron usados como parte de un ritual por esta sociedad. Posteriormente en una carta, la Universidad de Yale reveló que sus restos yacían en un edificio de la institución. Los Apaches los han solicitado para devolverle la dignidad y para que, según sus creencias, pueda descansar en paz.

 

Fuente: Liliana Martínez – Scarpellini (Dpa)  | 13/02/2009.

 

40 años imaginando la Paz.

Hace 40 años, John Lennon y Yoko Ono se metieron en la cama por la paz en el mundo. Aquella espectacular acción en la que el ex Beatle y la artista conceptual japonesa se presentaron, poco después de su boda, durante una semana día a día en la cama de la suite presidencial del Hotel Hilton de Amsterdam a la prensa mundial, es recordada ahora con fiestas, exposiciones, debates y un concurso fotográfico.

 

“El mensaje pacifista de John y Yoko sigue siendo ahora tan actual como entonces”, dijo hoy el director del hotel y uno de los organizadores del aniversario, Roberto Payer.

 

La suite, en la que los dos artistas protestaron en marzo de 1969 durante su “luna de miel política” contra la Guerra de Vietnam, se convertirá en punto de reunión de pacifistas y fans de los Beatles de todo el mundo con motivo del 40 aniversario del “bed in for peace“.

 

Fotógrafos, que en aquel entonces retrataron a John y Yoko incontables veces en pijama y enviaron las imágenes a todo el mundo, expondrán sus mejores fotografías y recordarán cómo vivieron aquellas jornadas.

 

Todas las acciones se celebran bajo el lema “From Holland with Peace” (Desde Holanda con la paz). Lennon y Ono iniciaron su “happening” en la cama la noche del 24 al 25 de marzo de 1969. Los actos con motivo del 40 aniversario se concentrarán entre el 21 y el 29 de marzo.

Sitio oficial: www.fromhollandwithpeace.com

DPA | Amsterdam.

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