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Un libro kafkiano para el 23 de abril.

«Pienso que sólo debemos leer libros de los que muerden y pinchan. Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un puñetazo en la cara, ¿para qué molestarnos en leerlo? ¿Para que nos haga felices, como dice tu carta? Cielo santo, ¡seríamos igualmente felices si no tuviéramos ningún libro! Los libros que nos hagan felices podríamos escribirlos nosotros mismos, si no nos quedara otro remedio. Lo que necesitamos son libros que nos golpeen como una desgracia dolorosa, como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos, libros que nos hagan sentirnos desterrados a los bosques más remotos, lejos de toda presencia humana, algo semejante al suicidio. Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo».

Carta de Franz Kafka a Oskar Pollak, 1904.


Página oficial del Día Mundial del libro. UNESCO.
Mensaje de la Directora General de la UNESCO con motivo del día Mundial del Libro 2015.
Día del libro 2015 |  Cartel – Ministerio de Cultura de España.
Sant Jordi 2015 (Barcelona).
La Noche de los libros (Madrid).

Especial Día del libro – El País.com
Los 23 libros destacados por Babelia en lo que va de 2015 – El País.com
Especial Día del libro: Libros infantiles y juveniles – ABC.es.
Especial Día del libro: Los mejores libros de no ficción para Sant Jordi – ABC.es
Especial Día del libro: Las mejores novelas para Sant Jordi – ABC.es
Especial Día del libro: Cinco libros imprescindibles de poesía – ABC.es
Especial Día del libro: Cinco buenas propuestas para el Día del Libro – ABC.es
Especial Día del libro: 205 pistas para Sant Jordi 2015 – El Periódico.com
Especial Día del libro: Día del Libro 2015 – RTVE.es
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In Memoriam: Günter Grass.

El escritor alemán Günter Wilhelm Grass falleció el lunes 13 de abril de 2015 a los 87 años de edad en un hospital de Lübeck, en el norte de Alemania.

Considerado el más importante escritor en lengua alemana de la posguerra y un referente político en su país, Grass alcanzó fama mundial con la publicación de su novela “El tambor de hojalata“, en 1959. Cuarenta años después, en 1999, recibió los dos más prestigiosos galardones del ámbito literario mundial, el Premio Nobel de Literatura y el Príncipe de Asturias de las Letras.

Su obra estuvo siempre vinculada al debate y a cierta polémica. Desde “El tambor de hojalata“, por el cual tuvo que comparecer ante los tribunales acusado de pornógrafo, hasta “Pelando la cebolla“, en la que desató un escándalo al revelar por primera vez que había sido miembro de las SS a los 17 años, Grass generó polémicas y polarizaciones.

Nacido en 1927 en la ciudad báltica de Danzig (actualmente Gdańsk, en Polonia), se hizo escritor después de haber recibido una sólida formación como escultor y dibujante, pero nunca llegó a acabar el bachillerato y se convirtió en un verdadero modelo de autodidacta: lector, amante de la Historia y con un gran conocimiento de los autores alemanes. La vida de Günter Grass no se puede entender sin la II Guerra Mundial. Él mismo contaba que su infancia acabó en el momento en que oyó las andanadas de un navío de línea, el vuelo de los bombarderos y los disparos de los carros blindados.

Con un estilo marcado por influencias tan dispares como Alfred Döblin o François Rabelais, los hermanos Grimm o Jean Paul, Grass dejó en más de medio siglo de actividad una rica obra de géneros tan diversos como drama, lírica, piezas de ballet, aforismos, ensayos, novelas y autobiografía, además de esculturas, dibujos y pinturas. Entre sus libros, mucho de ellos publicados en Español por la editorial Alfaguara destacan El gato y el ratón y Años de perro, que junto con  “El tambor de hojalata” constituyen la denominada Trilogía de Danzig; así como “El rodaballo (1977), “En el cuarto trasero” (1982), “Un vasto campo” (1995), “A paso de cangrejo” (Entrevista YouTube), “Últimas danzas, novela que publicó en 2003;  “Mi siglo, una recopilación de sus reflexiones sobre cada uno de los años del siglo XX, incluida una sobre el bombardeo nazi de Gernika en la Guerra Civil, y ensayos políticos como “Alemania: una unificación insensata.

En 2014 dio por cerrada su obra narrativa debido a su delicado estado de salud. Los últimos meses de la vida de Günter Grass han sido silenciosos y solitarios. Como predijo en una de sus últimas entrevistas, concedida a el diario El País el pasado 21 de marzo, “no ha terminado su última novela”. Su última obra publicada, “Die Box” (“La caja de los deseos“) en 2008, fue una novela autobiográfica que terminó enemistándolo con media Alemania.

Es imposible disociar la figura de Grass de la política y el compromiso social, convencido de la identidad entre escritor y ciudadano y de que la literatura, si bien no puede cambiar a las personas, puede ayudar a construir a largo plazo una sociedad mejor. Apenas hubo un tema importante para los alemanes sobre el que Grass no polemizara: defendió a escritores perseguidos (Salman Rushdie), fustigó la energía nuclear, consideró “apresurada” la reunificación alemana y en 2003 publicó en la agencia DPA un artículo contra la guerra de Irak iniciada por el entonces presidente estadounidense George W. Bush. En octubre de 2012 y coincidiendo con su 85 cumpleaños, publicó además el poemario titulado “Eintagsfliegen” (mosca de un solo día) con textos sobre el envejecimiento y la muerte. Pero fue el poema tituladoLo que hay que decir” el que levantó la última polvareda, una de esas lluvias torrenciales mediáticas a las que nos tenía acostumbrados y con las que lograba notoriedad pública y éxitos de ventas. En ese último caso se sirvió de polémicas referencias contra Israel, leídas como un canto antisemita que escandalizó a medio mundo.

Amante de la cocina, el buen vino y la familia, Grass deja con su muerte un vacío cultural al que es difícil encontrar paralelos en la historia de la Alemania moderna tras la guerra.

In Memoriam:

Vídeo: Las facetas de pintor y poeta de Günter Grass (La Mandrágora,1988).
Vídeo: Entrevista de Fernando Sánchez Dragó a Günter Grass en “Negro sobre Blanco” (TVE, 2003).

Más Información: El Mundo.es | El País.com | Diario Sur.es | ABC.es | La Vanguardia.com  | RTVE.es 

Especial La muerte de GünterGrass en El País.com.

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Peggy Guggenheim: una adicta al arte y a Samuel Beckett.

Peggy Guggenheim (Nueva York, 1898 – Padua, 1979, coleccionista y mecenas de arte, tuvo tantos amantes que ni ella recordaba el número. Uno de ellos fue el Nobel Samuel Beckett al que no logró retener en su cama. Asesorada por Marcel Duchamp, Jean Cocteau y el crítico Herbert Read invirtió su herencia de un millón de dólares en pintura de vanguardia. Con los primeros vientos de la II Guerra Mundial se propuso comprar un cuadro cada día y adquirió piezas de Picasso, Braque, Matisse o Miró a precios irrisorios.

Cuando a Peggy Guggenheim le preguntaban cuántos maridos había tenido, contestaba: “¿Míos o de las otras?”. Ni ella misma lo sabía. Laurence Vail, John Holms, Garman, Max Ernst, Pollock, todos ricos, locos o suicidas. Su coleccionismo sexual era parejo a su pasión por el arte, que le vino de su familia de magnates judío —alemanes. Su tío-abuelo Solomon había fundado el MoMA de Nueva York; su padre Benjamin murió en el Titanic, llevando en su equipaje un boceto de Las Señoritas de Avignon en cuya compañía se fue al fondo del mar. Prefirió morir de esmoquin a ponerse una de aquellas horribles chaquetas salvavidas. Naufragar de esmoquin, con un puro Davidoff en la boca, es un lujo al alcance de muy pocos, sobre todo si te hundes en el abismo con un Picasso bajo el brazo. Su hija Peggy comenzó a coleccionar maridos y amantes antes que obras de arte. Uno de los ejemplares que pasó por su cama fue el escritor Samuel Beckett, a quien había conocido en 1937 en París, la noche después del día de Navidad durante una cena en Fouquet, invitados por James Joyce.

Era un joven de 30 años, alto y desgarbado, de ojos verdes que nunca te miraban directamente. Su aspecto exterior no le importaba nada porque vestía muy mal con ropa francesa que le venía estrecha; hablaba poco, pero nunca decía estupideces; parecía estar siempre pensando en algo muy importante. Así recordaba Peggy Guggenheim a Samuel Beckett, calmada con el tiempo su tormentosa relación. Hasta entonces, ella devoraba a los hombres según el método de usar y tirar, sobre todo a los pintores que pasaban por su galería, la Guggenheim Jeune, que había montado en Londres, asesorada por Marcel Duchamp, Jean Cocteau y el crítico Herbert Read, quienes la animaron a invertir su herencia de un millón de dólares en pintura de vanguardia, que ni entendía ni le gustaba. Peggy vivía entre Londres y París flotando en una riqueza al servicio de sus caprichos amorosos. En París, se encontró con este joven irlandés silencioso, un tipo duro de verdad, con cara de cuchillo, cortés y al mismo tiempo muy antipático.

Después de aquella cena de Navidad en Fouquet, que Joyce había ofrecido a su familia y amigos, Beckett pidió a Peggy que le permitiera acompañarla a casa. Durante el camino la cogió del brazo sin hablar, dio por hecho que podía subir a su apartamento y allí sin expresar directamente sus intenciones le dijo que se echara a su lado en el sofá. “A los pocos minutos estábamos en la cama de la que ya no nos levantamos hasta la noche del día siguiente” — confiesa ella en sus memorias. A la hora de despedirse, Beckett fue parco en palabras. Le dijo simplemente gracias. “¿Te gusto? ¿Me quieres?”— le preguntó Peggy de forma ritual desde la cama. Beckett se limitó a negar con la cabeza y desapareció dejando a la tigresa a la vez humillada, sorprendida y excitada. Tiempo después, una noche, se encontraron por azar en un paso de peatones del boulevard de Montparnasse. Se fueron directamente a un apartamento que les prestó una amiga y pasaron doce días encerrados. Beckett solo bajaba a la calle a comprar comida y champán. “De los trece meses que estuve enamorada de él recuerdo aquellos días con gran emoción. Ambos estábamos excitados intelectualmente. Volví a sentirme libre para decir o pensar lo que sentía”.

Era realmente una aventura porque Beckett desaparecía y su regreso solía ser imprevisible. Lo único seguro era que siempre regresaba borracho y como moviéndose en un sueño. Peggy por primera vez se sentía insegura, dominada, lo que no dejaba de ser una experiencia nueva muy excitante. En cierta ocasión, después de diez días de encierro, Beckett aprovechó una salida de su amante para meter en la cama a una amiga suya de Dublín. Para detener la furia de Peggy se limitó a decir que no había sido capaz de echarla cuando se metió en su cama y que hacer el amor sin estar enamorado era como tomar café sin coñac. —“¿Soy yo tu coñac?”— le preguntó Peggy antes de echarlo de casa. Fue al salir a la calle cuando un loco le dio una puñalada entre las costillas que le tuvo al borde de la muerte.

Enloquecida de pasión, Peggy anduvo buscándole por todos los hospitales hasta que Nora, la mujer de Joyce, le dijo dónde estaba. Le llevó unas flores con una nota en que le juraba su amor y que se lo perdonaba todo. Helen Joyce, la mujer de Giorgio, el hijo del escritor, le sugirió que la única forma de romper esa neurosis era que lo violara. Una noche lo acompañó a casa y la tigresa se abatió sobre él. Beckett, preso del pánico, logró zafarse de sus brazos y huyó dejándola sola en su propio apartamento. Ya no volvieron a verse.

Cuando se agitaron los primeros vientos de guerra, lejos de ponerse a salvo como otros judíos ricos, Peggy que había cerrado su galería de Londres, comenzó a acaparar pintura de vanguardia en París. Se había propuesto comprar un cuadro al día, puesto que todos los artistas estaban a su alcance, Picasso, Matisse, Braque, Miró, Dalí, a precios irrisorios debido a la inseguridad del momento. Finalizada la guerra, Peggy Guggenheim abrió en Manhattan la galería Art of this Century, germen del expresionismo abstracto con De Kooning, Pollock, Rotko, Motherwell, que ella impulsó. De hecho, ese trasvase de la vanguardia histórica desde París a Manhattan fue el botín de guerra que se llevaron los norteamericanos. Peggy Guggenheim fue una pieza clave en ese botín, que después se conocería como la Escuela de Nueva York. Pero la única pieza que no pudo comprar fue aquel tipo desgarbado, con cara de cuchillo, un tal Samuel Beckett, un artista que no tenía precio.

De cómo Peggy Guggenheim violó a Samuel Beckett. Texto: Manuel Vicent. Genios e impostores. El Pais.com. 13.04.2015.

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In Memoriam: 100 años sin Francisco Giner de los Ríos.

Se acaban de cumplir cien años de la muerte del pedagogo y fundador de la hoy profundamente admirada Institución Libre de Enseñanza (ILE), un proyecto que tuvo que enfrentarse a la cerrazón de una sociedad oprimida por los prejuicios y los dogmas y que fue la puerta de entrada a las más modernas teorías pedagógicas y científicas extranjeras.

La ILE, un fogonazo que duró seis décadas, expandió una renovadora fe laica, que veneraba la cultura y la ciencia, sacaba los libros al monte y sacudía la pelusa del retraso con el envío de talentos al exterior y la invitación a España de quienquiera que tuviese algo notable que aportar: Marie Curie, Albert Einstein,Alexander Calder o John Dos Passos.

Francisco Giner de los Ríos (Málaga, Ronda, 1839 – Madrid, 1915), hijo de un funcionario de Hacienda, fue un inusual visionario, que no quedó atrapado en la telaraña de la teoría ni en la nostalgia del fracaso. En 1875 le apartaron de su cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional de la Universidad Central por negarse a acatar la norma que impedía las críticas a la religión católica o a la monarquía. Ese mismo año Giner de los Ríos fue encarcelado en Cádiz, donde comenzó a mascar su futuro proyecto. En julio escribe:

“Mi plan, para el año próximo, es abrir en Madrid dos clases privadas, a ver si puedo vivir de mi trabajo por este camino. Si se realizan algunos ofrecimientos que nos hacen, tal vez organicemos modestamente una pequeña institución de enseñanza superior libre, con una escuela de Derecho”.

Giner de los Ríos fundó la Institución Libre de Enseñanza (ILE) en 1876, junto a otros catedráticos como Gumersindo de Azcárate, Teodoro Sainz Rueda y Nicolás Salmerón, y ejerció su labor iluminadora hasta que la Guerra Civil acabó con ella y el franquismo silenció su legado, que no se recuperó “oficialmente” hasta la década de 1980.

El espíritu de la ILE se sustentó sobre el ideario krausista, que defendía la tolerancia académica, la libertad de cátedra y una nueva moral social basada en el cultivo de la ciencia. Giner fue un importante divulgador de estas teorías desarrolladas por el alemán Karl Christian Friedrich Krause, aunque su introductor en España fue su maestro Julián Sanz del Río, que murió antes de ver el nacimiento de la ILE.

Se volcaron en la enseñanza primaria y secundaria. Antonio Machado sería uno de sus alumnos:

“Era don Francisco Giner un hombre incapaz de mentir e incapaz de callar la verdad; pero su espíritu fino, delicado, no podía adoptar la forma tosca y violenta de la franqueza catalana, derivaba necesariamente hacia la ironía, una ironía desconcertante y cáustica, con la cual no pretendía nunca herir o denigrar a su prójimo, sino mejorarle. Como todos los grandes andaluces, era don Francisco la viva antítesis del andaluz de pandereta, del andaluz mueble, jactancioso, hiperbolizante y amigo de lo que brilla y de lo que truena. Carecía de vanidades, pero no de orgullo; convencido de ser, desdeñaba el aparentar. Era sencillo, austero hasta la santidad, amigo de las proporciones justas y de las medidas cabales. Era un místico, pero no contemplativo ni extático, sino laborioso y activo. Tenía el alma fundadora de Teresa de Ávila y de Iñigo de Loyola; pero él se adueñaba de los espíritus por la libertad y por el amor. Toda la España viva, joven y fecunda acabó por agruparse en torno al imán invisible de aquél alma tan fuerte y tan pura” (Antonio Machado)

Giner también impulsó otros proyectos claves de la España del 14, como la Junta para la Ampliación de Estudios y la Residencia de Estudiantes, que dieron sus frutos visibles en la intelectualidad española varias décadas después de la fundación de la ILE.

Las teorías pedagógicas de Giner de los Ríos quedaron ampliamente expuestas en sus obras esenciales, entre las que figuran Estudios sobre educación (1886), Educación y enseñanza (1889), Estudios sobre artes industriales(1892), Resumen de Filosofía del Derecho (1889) y Estudios y fragmentos sobre la teoría de la persona social (1899).

Los siguientes libros ofrecen un interesante y completo acercamiento a la figura de Giner de los Ríos y su legado:

In Memoriam:

Fuente: El Cultural | El País | Diario Sur | Wikipedia | Fundación Francisco Giner de los Ríos

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Juan Goytisolo: literatura nómada a contracorriente.

La Jornada Semanal. Domingo 1 de febrero de 2015. Num: 1039.
(Ver online el número completo de la edición impresa)

 

No obstante haber sido distinguido con el más reciente Premio Cervantes de Literatura y ser ganador de diversos reconocimientos desde hace unas seis décadas, el español Juan Goytisolo goza de una fama por supuesto muy bien ganada, pero al mismo tiempo padece cierto penoso desconocimiento por parte de los lectores en general, al menos en México, donde son demasiado pocos los que pueden citar al menos los títulos de las novelas más relevantes de este ensayista y narrador insoslayable: podrían ser “Makbara”, “Señas de identidad”, “La saga de los Marx”, quizá la trilogía “El mañana efímero”, y aún quedaría muchísimo por conocer, entre relatos, ensayos, crónicas de viaje y un amplio etcétera. Los textos de Adolfo Castañón y Xabier F. Coronadoque reproducimos a continuación – son, al mismo tiempo, homenaje a un autor espléndido e invitación a que el lector lo constate por sí mismo. 

 

Mi cultura, forjada a tientas y aun a contracorriente, guardaría mucho tiempo la marca de los prejuicios, lagunas e insuficiencias de una España asolada y yerma, sometida a la censura y rigores de un régimen sofocante.

Juan Goytisolo.

 

En la historia de la literatura es común encontrar escritores que han desarrollado su obra fuera del país de origen. Las causas del alejamiento suelen ser ideológicas. La mayoría de esos autores se ven obligados a dejar su tierra ante la certeza de perder la libertad, incluso la vida. Es lo que conocemos como exilio político. En el país donde se refugia, el escritor tiene sensación de desgarro, sentimiento de pérdida, añoranza, “de todo me arrancaron. Me dejan el destierro.” (Luis Cernuda).

Otras veces la expatriación no es tan traumática; el escritor toma la decisión de manera voluntaria, se autoexilia. Esa coyuntura hace que no sea tan fuerte la sensación de añoranza, incluso hay atracción hacia la cultura que le acoge, muchas veces elegida, no impuesta por las circunstancias.

En ambos casos el escritor, a pesar de su infortunio, tiene la oportunidad de conocer otras costumbres, de desarrollar su trabajo en el marco de otras lenguas, de ver su propio bagaje a la luz de otra cultura. En definitiva, cuenta con más posibilidades de ampliar su conocimiento del mundo y de sí mismo, que los autores que no salen de su lugar de origen.

Juan Goytisolo es uno de esos escritores que opta por el exilio voluntario; con el tiempo supera el sentimiento de estar alejado de lo que consideraba propio y nunca regresa a vivir a su país:

“Para mí el exilio, a partir de un determinado momento, no ha sido un lamento sino que ha sido una fuerza vital cuyo impulso se ha prolongado después de que desapareció la razón que lo provocó. Yo podría haber regresado a España después de la muerte de Franco […] esta muerte llegó para mí demasiado tarde […], me encontraba en una situación donde ya era más familiar para mí vivir en París o enseñar en Estados Unidos o vivir en Tánger.”

Con el paso de los años, Goytisolo se convierte en un escritor nómada que trasciende su condición de expatriado y aprovecha la oportunidad de conocer otras culturas. Pero sobre todo, tiene la capacidad de procesar la visión de su propia herencia cultural desde afuera, liberada de apegos y orgullos nacionales: “El exiliado puede ver su lengua a la luz de otras lenguas, puede advertir enseguida que la escala de valores consensuada por la tribu es falsa. Me explico: cuando uno vive sumergido en un determinado medio no tiene puntos de comparación con respecto a otros idiomas y a otras culturas.” (Juan Goytisolo, Semana de Autor, ECH, 1991)

Estas circunstancias personales se reflejan en la obra de Juan Goytisolo y la convierten en una de las más interesantes e innovadoras de la historia reciente de la literatura española.

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Los primeros libros de 2015.

Todo apunta a que la hornada literaria de 2015 va dirigida a paladares más bien exigentes. De hecho, nada más arrancar el primer trimestre, el mercado literario apostará por autores de prestigio y reconocimiento académico, venerados por la crítica más exquisita, tales como Vargas Llosa, Murakami, Camilleri, Philip Kerr y John Banville. Sin olvidar a Rosa Montero y Alicia Giménez Bartlett, escritoras con pedigrí, tanto por la calidad de su prosa como por los premios que las avalan. La guinda la pondrá un libro de poemas inéditos del Nobel chileno Pablo Neruda. Estas son algunas de novedades editoriales de ficción que se publicarán en España durante el primer trimestre de 2015.

Narrativa hispanoamérica.

Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos (Seix Barral) será uno de los bombazos de la temporada, con 21 poemas inéditos de Pablo Neruda, escritos en cuadernos, en el dorso de un programa musical y en el menú de un barco en plena travesía, e incluso a miles de kilómetros de altura, camino de Río de Janeiro.

La literatura latinoamericana traerá otra novedad destacada con Los cuentos de la peste (Alfaguara), de Mario Vargas Llosa, obra de teatro inédita inspirada en el Decamerón. Otros títulos hispanoamericanos serán Antología personal (Anagrama), de Ricardo Piglia; Aquello estaba deseando ocurrir (Tusquets), de Leonardo Padura; Sara (Alfaguara), de Sergio RamírezEl metal y la escoria (Tusquets), de Gonzalo Celorio; y El hermano alemán (Random House), de Chico Buarque.

Narrativa española.

La narrativa española estará encabezada por Donde no estás (Destino), de G. Martín Garzo; El juego sigue sin mí (Siruela), de Martín Casariego; Ese príncipe que fui, de Jordi Soler, sobre el último descendiente español de Moctezuma; y Distintas formas de mirar el agua (ambas en Alfaguara), de Julio Llamazares. También aparecerán Génesis (Random House), de Félix de Azúa; Blitz (Anagrama), de David Trueba; El mundo azul. Ama tu caos (Grijalbo), de Albert Espinosa; o La voz de la sirena (Lumen), en el que Carme Riera pone al día el cuento de la sirenita. Otras novedades serán Con el cielo a cuestas (Random House), de Gonzalo Suárez; Los turistas (Galaxia), de Jorge Carrión; y People from Ibiza (Plaza y Janés), de José Corbacho y Juan Cruz.

Literatura extranjera.

Del panorama internacional destacan nombres como Haruki Murakami con los seis cuentos de Hombres y mujeres (Tusquets), uno inédito con personajes masculinos que han perdido a mujeres que amaban; James Ellroy con Perfidia (Random House); Jonathan Coe con Expo 58; Amélie Nothomb con La nostalgia feliz (ambas en Anagrama); o Rachel Joyce con El año que duró dos segundos (Salamandra). Siruela iniciará en 2015 la Biblioteca Amos Oz con Quizás en otra parte, su primera novela, hasta ahora inédita en España. También llegarán Gran Cabaret (Lumen), de David Grossman; Los dos hoteles Francfort (Anagrama), de David Leavitt; Ciudad fantasma (Galaxia), de Robert Coover; Hasta morder el polvo (RBA), de Céline Minard; El negro y el plata (Salamandra), de Paolo Giordano; El padre infiel (Asteroide), de Antonio Scurati; y Charlotte (Alfaguara), de David Foenkinos.

Serán bestseller: El dios del desierto (Duomo), de Wilbur Smith, autor que lleva 24 millones de ejemplares vendidos en Italia; La chica inglesa (La Esfera de los libros), de Daniel Silva; Mi karma y yo (Plaza), de Marian Keyes; y La puerta del cielo (Planeta), de Reyes Calderón.

Novela negra.

En el género negro se editarán algunos de los primeros autores, como Andrea Camilleri con una doble novedad, Un filo de luz (Salamandra) y La banda de los Sacco (Destino); Philip Kerr, que inicia una nueva serie ambientada en el fútbol con Mercado de invierno (RBA); Benjamin Black/John Banville con Órdenes sagradas (Alfaguara); Anne Perry con Medianoche en Marble Arch (Ediciones B), o Donna Leon con Sangre o amor (Seix Barral).

Novela policiaca.

Los amantes de la novela policíaca podrán disfrutar también con Asesinato en directo (Plaza y Janés), de Mary Higgins Clark; Hipotermia (RBA), de Arnaldur Indridason; Y todo a media luz (Lumen), de Maurizio de Giovanni; W de whisky (Tusquets), de Sue Grafton; ¿Qué tal el dolor? (Alba), de Pascal Garnier; Los mocasines de otro hombre (Siruela), de Craig Johnson; o El caso Telak (Alfaguara), de Zygmunt Miloszewski.

La intriga española estará representada por Crímenes que no olvidaré (Destino), de Alicia Giménez Barlett; El peso del corazón (Seix Barral), de Rosa Montero o Nueve días de abril (Plaza&Janés), de Jordi Sierra i Fabra.

Novela histórica.

En la novela histórica serán novedades Escrito con la sangre de mi corazón (Planeta), de Diana Gabaldon; En el corazón del mar (Seix Barral), de Nathaniel Philbrick, que narra la historia real que inspiró a Melville para Moby Dick; o Mi nombre es Jamaica (Seix Barral), de José Manuel Fajardo. Los lectores del género podrán disfrutar también con Las páginas del mar (Grijalbo), de Sergio Martínez, que narra el viaje de Magallanes de 1519; Mr. Holmes (Roca), de Mitch Cullin; La pintora de estrellas (Suma de Letras), de Amelia Noguera; La lengua de los secretos (Roca), de Martín Arrisketa; El maestro (Ediciones B), de Màrius Mollà; Muerte en la Acrópolis, de Andrea Maggi; y El guardián de la luz (las dos en Duomo), de Anita Nair.

Poesía.

Al margen de la poesía de Neruda, la lírica tendrá felices encuentros con la Obra Completa de Lorca en siete volúmenes (DeBolsillo); Desaprendizajes (Seix Barral), de J.M. Caballero Bonald; o Pleamargen. Poesía 1940-1948 (Galaxia G) de André Breton.

Juvenil.

El doctor Proctor y el gran robo (La Galera), de Jo Nesbø; y Embrujos (Oz), de A.G. Howard, final de la trilogía “Susurros” serán algunos hitos de la literatura juvenil en el inicio del año.

Fuente: EFE


La publicación de las colaboraciones de un joven Umbral, las memorias de Jane Hawking, primera esposa de Stephen Hawking y que cuenta su vida con el científico, destacan en las novedades de no ficción de 2015, cuando se recordarán los 500 años de Teresa de Jesús y los 40 de la muerte de Franco. Estas son algunas de novedades editoriales de no ficción que se publicarán en España durante el 2015.

Entre las biografías que se publicarán en el primer trimestre del año destaca Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar (Plaza y Janés), un libro que acaba de salir a la calle, y en el que Fernando Ónega ha hecho la primera entrevista al monarca tras su abdicación. Para este 2015, la Fundación Jorge Luis Borges ultima un título inédito del autor argentino, que recuperará las conferencias sobre el tango que impartió en 1965; y Páginas de Espuma prepara para abril Cuadernos. Apuntes y reflexiones, obra también inédita en español de Gustave Flaubert en la que reflexiona sobre la literatura.

Al hilo de los 40 años de la muerte de Franco aparecerán títulos como 40 años con Franco (Crítica), de Julián Casanova; Franco. Biografía del mito (Alianza), de Antonio Cazorla; Los amigos de Franco (Tusquets), de Peter Day; Matar a Franco (Debate), de Antoni Batista; o Los servicios secretos de Carrero Blanco (Espasa), de Juan María Peñaranda.

Al margen del ensayo sobre la I Guerra Mundial Para acabar con todas las guerras (Península), de Adam Hochschild, el 70 aniversario del final de la II Guerra Mundial será protagonista de obras como La II guerra mundial contada para escépticos (Planeta), de Juan Eslava Galán; o Cuando yunque, yunque. Cuando martillo, martillo (Asteroide), de Augusto Assía, corresponsal en Londres.

Coincidiendo con el 70 aniversario de la liberación de Auschwitz, Galaxia publicará La Quinta imposibilidad, de Norman Manea. También se ocupan del período Partisanos (Debate), de Sergio Luzzatto, que revela un capítulo desconocido sobre Primo Levi; Lusitania (Ariel), de Erik Larson; Japón 1941. El camino a Pearl Harbor (Galaxia), de Eri Hotta; o Las cien mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial (Roca), de Jesús Hernández.

En clave más española se publicarán Los últimos españoles de Mauthausen (Ediciones B), de Carlos Hernández; o La División Azul (Crítica), de Xavier Moreno Juliá.

Para vos nací (Ariel), una especie de biografía alternativa de Teresa de Jesús escrita por Espido Freire; Malas palabras (Lumen), en la que Cristina Morales da voz a la Teresa mujer; y Poesía y pensamiento (Alianza), una antología de textos de la mística realizada por Clara Janés, evocarán los 500 años de su nacimiento.

Los aficionados a la historia disfrutarán con obras como Nación e imperio (Edhasa), de Josep Maria Fradera; Un banquero en el Siglo de Oro (La Esfera), de Carmen Sanz; La guerra que mató a Aquiles (Acantilado), de Caroline Alexander; Postdata (Taurus), de Simon Garfield, que sigue la evolución de la correspondencia; o Guardar la casa y cerrar la boca (Siruela), una historia de las mujeres en la literatura, de Clara Janés.

De una historia más reciente se ocuparán Patrick Cockburn en ISIS. El retorno de la yihad (Ariel); y Baltasar Garzón en El fango (Debate), un recorrido por los casos de corrupción más importantes de los últimos 30 años.

Autores internacionales. En el ámbito memorialístico destaca este trimestre Diario de un noctámbulo (Planeta), con las colaboraciones radiofónicas de Umbral en La voz de León (1958 y 1961); y las memorias del escritor sueco Per Olov Enquist (Destino); y Sin ti no hay nosotros (Blackie Books), memorias de Suki Kim, profesora de inglés de la élite norcoreana en Pyongyang.

Asimismo se editarán Indicios terrestres. Diarios de Moscú 1917-1922 (Acantilado), de la poeta rusa Marina Tsvietáieva; Memorial de transiciones (Galaxia), del exministro Juan Antonio Ortega y Díaz Ambrona; Después de Auschwitz (Planeta), la historia de la hermanastra de Ana Frank, Eva Schloss; que coincidirá con la edición de la biografía de Ana Frank (Paidós), escrita por Melissa Müller a los 70 años de su muerte en el campo de Bergen-Belsen.

En las librerías coincidirán estos meses las biografías de San Francisco de Asís (Ariel), por Álvaro Pombo; de Virginia Woolf (Taurus), de la argentina Irene Chikiar; de Kim Philby, Una espía entre amigos (Crítica), escrita por Ben Macintyre, y de Robespierre (Península), de Peter McPhee. Ese mismo tono biográfico está en un ensayo de Víctor Fernández, publicado por Elba, que recoge la correspondencia de Dalí a Picasso y la única carta en sentido inverso conocida, así como documentación inédita de la relación entre ambos artistas.

En el ámbito ensayístico destacan El desmoronamiento (Debate), de George Packer; El Hambre (Anagrama), de Martín Caparrós; Españopoly (Ariel), de Eva Belmonte; Leones contra dioses (Península), de John Müller; ¿España sin Cataluña?, de Joan Tapia; Banca Catalana: caso abierto (ambos en Península), de Pere Ríos; y Una vía para la insubordinación (Alpha Decay), de Henri Michaux; y Ese instante de felicidad (Planeta), de Federico Moccia. En La palabra contraria (Seix Barral), Erri De Luca explicará sus razones para haber instigado supuestamente al sabotaje de la línea de alta tensión entre Turín y Lyon y que le llevará ante los tribunales a finales de enero.

Otras novedades serán La vida perenne (Plaza y Janés), de José Luis Sampedro; Una historia natural de la curiosidad (Alianza), de Alberto Manguel; Esto cambia todo (Paidós), de Naomi Klein, sobre la relación del capitalismo con el cambio climático; La digestión es la cuestión (Urano), de la científica Giulia Enders; y Cómo escribo novela policíaca (Alba), de Andreu Martín.

Fuente: EFE


Más información:

Lo que hay que leer en 2015 – EL PAÍS.
2015, el año de los clásicos – El Cultural.
Los libros de 2015 – Libertad Digital.
Los libros que van a triunfar este 2015 – La Vanguardia.

Venezuela: un informe literario.


La Jornada Semanal. Domingo 4 de enero de 2015. Num: 1035.
(Ver online el número completo de la edición impresa)

 

Aunque el desconocimiento que producen la apatía y el desinterés, así como ciertos prejuicios culturales, quieran hacer creer que lo único valioso de la literatura venezolana se resume y reduce a nombres como los de José Antonio Ramos Sucre y Rafael Cadenas, el error no podría ser más grande ni más absurdo: este suplemento viajó recientemente a Venezuela y se encontró, tanto en Caracas como en la ciudad de Valencia, una vida cultural y literaria abundantes, atentas lo mismo a su larga tradición que al momento presente. Un siglo entero de creación está representado en esta mínima muestra de siete poetas –uno por cada una de las décadas que van de los años veinte a los ochenta del siglo pasado– y treinta y dos narradores, que arrancan con el citado Ramos Sucre y alcanzan autores nacidos a finales del siglo XX.

 

La vida tiene…

La vida tiene sus rincones.
Accedemos a ellos como gatos al sillón.
Sin etiquetas es laboriosa tarea ubicarlos.
Orillas tu cuerpo abriéndole esquinas
En este momento de heridas.
Minúsculo suceso es el grano despuntando
alguna verdad hecha secreto,

a la incierta hora en que nadie la espera.

Sin negativo ni estaciones (2012), de Edda Armas (Caracas, 1955).

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