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Revistas de Altolaguirre en Cuba y México.

El Centro Cultural Generación del 27 participa con la editorial Renacimiento en la publicación del libro “Revistas de Altolaguirre en Cuba y México, del escritor Rafael Osuna. A lo largo de sus 190 páginas se analizan “Espuela de plata” (1939-1941), “Nuestra España”, “Danz”, “Libros cubanos. Boletín de bibliografía cubana” y “Revista de La Habana”. Igualmente se repasan “Atentamente” (1940), “1616″ (una revista nonata), “La Verónica” (1942), “Litoral” (1944) y “Antología de España en el recuerdo” (1946). El libro se complementa con una amplia bibliografía y una reproducción de algunas de las portadas y páginas de las revistas mencionadas.

En la vida truncada del poeta malagueño Manuel Altolaguirre (1905-1959) siempre hubo una imprenta a mano. Hasta en aquella sangrienta Guerra Civil en la que llegó a editar “España en el corazón”, de Pablo Neruda, con el papel que fabricó a partir de banderas enemigas, chilabas de árabes y uniformes de soldados italianos y alemanes. Altolaguirre fue impresor hasta en el exilio posterior que le llevó a cruzar el Atlántico, y a publicar en Cuba y México las revistas literarias que ahora habitan un novedoso estudio recién publicado por el Centro del 27 de la Diputación de Málaga y la editorial Renacimiento. El libro se titula Revistas de Altolaguirre en Cuba y México, y lo firma el prestigioso experto en publicaciones literarias y profesor emérito de Duke University Rafael Osuna.

En sus páginas se siente la experiencia americana que vivió el poeta malagueño del 27 cuando huyó de España en un barco que, en un principio, le llevaría desde tierras francesas, con Concha Méndez y la hija de ambos, Paloma, a México. Sin embargo, «la niña enfermó y tuvieron que bajarse en Cuba y, aunque pensaban volver a México cuando se recuperara, no lo hicieron, se quedaron allí», según recuerda el director del Centro del 27, José Antonio Mesa Toré.

Con un extenso bagaje en el que hizo posible revistas como Litoral, Ambos, Hora de España o Caballo verde para la poesía, no tarda en adentrarse en la vida cultural de La Habana, gracias a contactos con intelectuales como Lezama Lima, y allí fundó la imprenta La Verónica.

De la “imprentilla” que instaló en su casa del Vedado emanaron la revista del mismo nombre, en un guiño a la escena de la Pasión de Cristo en la que él veía el germen de la impresión tipográfica; otra llamada “Atentamente”; y las cabeceras por encargo “Espuela de plata”, “Nuestra España” o “Revista de La Habana”. Además, según relata Rafael Osuna, en aquel periplo hubo incluso un intento fallido de retomar “1616”, la revista que armó con Concha Méndez en Londres.

Luego, la aparición en sus sentimientos de la mecenas cubana que se convirtió en su segunda mujer, María Luisa Gómez Mena, propició que Altolaguirre recalara finalmente en México.

Como no podía ser de otra manera, continuó en aquel país una labor como editor de revistas que, aparte de “Antología de España en el recuerdo”, hizo posible una efímera resurrección de “Litoral”, gracias a su reencuentro con Emilio Prados y otros exiliados españoles de su generación con peso en la cultura mejicana, como Juan Rejano, José Moreno Villa y Francisco Giner de los Ríos.

Fue también en esta nueva etapa encendida por la compañía de María Luisa Gómez Mena donde inició, con el apoyo económico de ella, una carrera cinematográfica que tuvo como trágico final aquel accidente en una carretera burgalesa que le costó la vida a ambos cuando volvían del festival de cine de San Sebastián. Así de dura podía llegar a ser la vida que parecía nueva. Aquel verano de 1959 le tenía reservado un triste epílogo al poeta, editor, dramaturgo y cineasta malagueño que recorrió el mundo abrazado a una imprenta.

Texto: Las imprentas de Altolaguirre al otro lado del Atlántico | CRISTÓBAL G. MONTILLA | El Mundo | 07.04.2015. > Ir al artículo original.

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Franz Kafka: génesis de una mirada.

En el verano de 1911, dos amigos que pasaban juntos unas vacaciones de varias semanas recorriendo Suiza y el norte de Italia se percataron de que las guías de viaje Baedeker, aunque indudablemente útiles, carecían de mucha información detallada y provechosa sobre las particularidades de los lugares que permitieran a los cada vez más frecuentes viajeros estar al corriente de numerosos aspectos prácticos y, con ello, arreglárselas de un modo más económico y eficiente. Una guía que cumpliera tales requisitos, y que fuera editada en diversos idiomas, depararía seguramente pingües beneficios a los autores de la empresa. Entusiasmados, los dos imaginativos jóvenes departieron largamente sobre la idea, cuya realización les permitiría liberarse del latoso trabajo de oficina que ambos desempeñaban. No obstante, aunque al cabo de varios meses uno de ellos presentó el proyecto a un editor, la cosa acabaría quedándose en agua de borrajas, en parte debido a que detalles decisivos que habrían podido llevar a Ernst Rowohlt a convencerse de la oportunidad de la publicación no fueron revelados por el temor de los dos amigos a que alguien les arrebatara su magnífica idea. Nunca sabremos cuáles habrían sido las consecuencias, para la historia de la literatura moderna, si el proyecto hubiera cuajado y los aún veinteañeros Max Brod y Franz Kafka se hubiesen convertido en millonarios.

I

El empeño por comprender la vida de otro podría ser displicentemente desdeñado, también en el caso de Kafka, como una tarea desaforada, y aun como una muestra de superflua ingenuidad, si no fuera porque cabe detectar en tal afán un ataque a la línea de flotación de ese extendido cliché según el cual la obra del praguense pertenece, en última instancia, al neblinoso ámbito de lo enigmático y lo inescrutable. Arrojar luz sobre el autor de una obra presentada demasiado a menudo como una zona de sombra es una actividad que alberga potencialmente, por tanto, una indudable carga crítica.

Esa capacidad de iluminación que posee toda biografía efectuada con inteligencia, conocimiento, cuidado y sensibilidad era ya perceptible en los dos volúmenes que Reiner Stach había dedicado anteriormente a la vida de Franz Kafka, como señalamos en su momento en esta misma sección de Revista de Libros. Comprensiblemente, en el tercero tal capacidad se ve potenciada: el último volumen de la serie –cronológicamente, el primero – está dedicado a la vida de Kafka desde su nacimiento el 3 de julio de 1883 hasta 1911.

En este tercer volumen –que en nada va a la zaga de los anteriores y que será publicado en España por la editorial Acantilado, con traducción de Carlos Fortea–, el lector encontrará abundante material sobre el contexto histórico, sus antecedentes familiares, la época de sus estudios, las incitaciones intelectuales recibidas en diversas asociaciones y círculos de su ciudad natal (como el salón de Berta Fanta o la Halle, el círculo universitario liberal de estudiantes alemanes de Praga), su fugaz tránsito por la Química y la Germanística, sus estudios de Derecho, su primer trabajo en Assicurazioni Generali y sus primeros pasos en el Instituto de Seguros de Accidentes de Trabajo del Reino de Bohemia. A ello han de añadirse sus encuentros con Martin Buber o Rudolf Steiner, sus primeros intentos literarios, sus viajes por Europa central, sus estancias en sanatorios y balnearios, sus amoríos y su experiencia en burdeles, o sus aficiones, como la natación, frecuentar cafés o su interés por el incipiente cine.

Asistimos, pues, en el volumen que culmina la labor biográfica efectuada por Stach, al intento de esclarecer la génesis del autor y de su modo particular de mirar el mundo y de narrarlo. El libro se detiene, en efecto, poco antes de que Kafka alcanzase la treintena, en los umbrales de su genuina eclosión como escritor.

II

Franz Kafka nació y creció en un mundo –el del imperio austrohúngaro, en el tránsito del siglo XIX al XX– en el que convivían varias identidades nacionales, étnicas, religiosas y lingüísticas. Esto significa que nuestro autor vivió en un ámbito social y culturalmente complejo. Pero hay otro sentido, aún más concreto, en el que el escritor se percibió a sí mismo como una encrucijada de influencias muy diferenciadas. El escritor era hijo de Hermann Kafka y de Julie Löwy. Hermann, proveniente de una modesta familia de provincias –su padre había sido carnicero en una aldea– fue un hombre rudo, hecho a sí mismo, que hubo de trabajar muy duramente ya desde niño para ascender en la escala social y llegar a obtener un negocio propio, bienestar y respetabilidad en el mismísimo centro de la ciudad de Praga. La rama materna, los Löwy, presenta personajes psicológica y socialmente más complejos. El bisabuelo materno de Kafka había sido rabino y los libros cubrían las paredes de su hogar. El mayor de los tíos maternos de Kafka, Alfred, fue apoderado de un banco en París, y más tarde director de una compañía ferroviaria española; en la familia se lo conocía como «el tío de Madrid». Otro tío materno, Siegfried, fue médico rural. Y otro, Joseph, desarrolló una extraordinaria carrera que lo llevó a varios continentes: tomó parte en el proyecto inicial del canal de Panamá, fue agente comercial en el Congo belga, apoderado de un banco en China y director de una agencia de inversiones en Canadá.

Franz era consciente de estas diferencias genéricas entre las ramas familiares de las que procedía: la vida comparativamente más lineal, previsible y pragmática de los Kafka, centrada en la obtención de un estatus social en la burguesía mediante una vida de trabajo a destajo y convenientes alianzas matrimoniales, y la existencia más original, inquieta y aventurera de sus tíos maternos, varios de los cuales permanecieron solteros. Por supuesto, esta no es más que una generalización que tiene sus excepciones –entre las que se encuentra la propia madre del escritor–, pero Franz se atuvo obstinadamente a ella, contribuyendo así a la creación de un mito privado con el cual defender la conciencia de su particularidad.

Stach habría podido haber llamado la atención sobre el hecho de que la idea de constituir un tipo sui generis, una mezcla de identidades diferenciadas, parece haberse reflejado en algunos relatos de Kafka que tratan de seres híbridos, difícilmente aprehensibles en categorías conocidas. Un ejemplo de estos relatos es el titulado «Un cruzamiento», que se refiere a un animal singular («mitad gatito, mitad cordero») que, sin embargo, no es capaz de identificarse con corderos ni con gatos, y que el narrador dice tener como una herencia paterna. Aunque un relato como este, sobre una criatura inexistente e imposible, suscitará seguramente a muchos lectores la tentación de retornar a los clichés habituales del absurdo y lo enigmático, puede plausiblemente ser leído como una historia autorreferencial; en efecto, como una transposición literaria del sentimiento del propio Kafka de ser el resultado de dos familias, pero también de dos naturalezas sensiblemente diferentes y, por ello, apenas conciliables, el relato comienza a adquirir sentido.

III

Esta experiencia de la propia idiosincrasia invita a considerar otro aspecto. Una de las señas de identidad de muchas situaciones experimentadas por los protagonistas de Kafka es la sensación de que el mundo no es un lugar hospitalario y confortablemente caldeado. Por supuesto, esta no es una experiencia infrecuente, pero se agudiza en quienes tienden a enfatizar su idiosincrasia y, por tanto, se exponen más fácilmente a sentirse aislados e incluso desvalidos. En el caso de Kafka, la sensación de desamparo puede ser reconducida a una experiencia infantil que lo marcó profundamente, pues él mismo la rememora en 1919, en un escrito conocido como Carta al padre. En él, el escritor recuerda la poderosa impresión que le causó el hecho de que en una ocasión, cuando de niño lloró de noche pidiendo agua, fue sacado de la cama por su padre, llevado a una galería (Pawlatsche) y dejado allí solo, ante la puerta cerrada. Esta experiencia del niño pequeño que en la oscuridad de la noche y apenas vestido se halla de pie ante la puerta cerrada de la habitación de sus padres –por la que, ciertamente, no pocas criaturas habrán pasado– dejó en Kafka una poderosa huella interior, hasta el punto de ser considerada a menudo una de las escenas clave de su biografía psíquica. Pues bien, esta vivencia parece haber constituido el punto de partida de numerosos relatos del escritor, en los cuales se describe una situación en la que el protagonista es arrancado de la seguridad cotidiana –de la cama, del lugar de intimidad y reposo– para ser expuesto a una situación inhóspita de incertidumbre y zozobra. Este es, por ejemplo, el episodio inicial de la novela El proceso. Además, la tesitura de hallarse ante una puerta de la que se ignora si va o no a abrirse, y con qué consecuencias, se reitera en diversos relatos, como en el celebérrimo «Ante la ley», contenido en El proceso pero publicado como relato independiente por Kafka.

Fijémonos en que no nos las vemos con una vivencia de brutalidad: no se trata tanto de violencia física como psicológica. De hecho, aunque Hermann Kafka hizo uso con frecuencia de las amenazas, los insultos y los gritos, no fue un padre recordado por el maltrato físico, al que, de hecho, apenas parece haber recurrido. Se trata aquí, más bien, de la impresión causada por una figura cuya presencia corporalmente abrumadora –Hermann Kafka era un tipo corpulento, mientras que su hijo convivió siempre difícilmente con su extrema delgadez– hacía inútil cualquier conato de resistencia y se trata, sobre todo, del carácter impredecible de su reacción. El hecho de que, en el episodio señalado, el niño no sepa por qué se le trata así, cuándo puede ser arrancado de la cama y cómo acabará todo eso contribuye a iluminar inmediatamente algunos de los motivos y tópicos fundamentales del mundo literario de Kafka, a saber, el carácter arbitrario y caprichoso de las instancias de poder, y el miedo, la soledad y el desvalimiento a que se enfrentan con tanta frecuencia los protagonistas de sus obras.

Estas experiencias, por supuesto, no agotan en modo alguno las que tuvo Kafka. De hecho, que existen también tipos de autoridad que son conciliables con una actitud del todo diferente y con un rostro cabalmente más humano lo experimentó el futuro escritor por primera vez en el ámbito de la escuela. Pero como la hipoteca psíquica ya había empezado a cobrarse mucho tiempo atrás, estas experiencias reconfortantes, aunque no estuvieron ausentes, parecen haber llegado demasiado tarde.

IV

Hay un ulterior aspecto en la infancia de Kafka, señalado por Stach, que podría haber condicionado otra de las características de sus historias. Un rasgo de estas es, en efecto, una subyacente desconfianza con respecto a la solidez de las relaciones humanas. El mundo en que viven sus personajes es uno en el que toda persona con la que el protagonista mantiene una relación de cercanía o de afecto puede desaparecer repentinamente y para siempre, un universo en el que toda calidez es transitoria y provisional. En La condena se nos habla de la prometida de Georg Bendemann y de un amigo, pero estos jamás hacen acto de presencia. En La transformación, se dice que en el pasado Gregor Samsa tuvo alguna relación con mujeres, pero que fueron fugaces. Los protagonistas de las novelas están solos, y las relaciones humanas en que se vislumbra una cercanía y una conexión real pronto encuentran su fin. Esto puede considerarse sólo hasta cierto punto el reflejo de la experiencia vital de Kafka, pues aunque las relaciones que este mantuvo con las mujeres –excepto con Dora Dymant al final de su vida– fueron más bien tormentosas, el escritor tuvo excelentes amistades, las más importantes de las cuales le duraron toda la vida.

Así pues, esa sensación de transitoriedad parece remontarse a experiencias fundamentales de su infancia. Pero, ¿cuáles son estas? Por una parte, el propio escritor recuerda que las figuras de sus padres, de las que habría podido obtener seguridad y calor, en lugar de encontrarse en el hogar, estaban casi siempre en el negocio, lo que dejaba al niño en manos de figuras a menudo cambiantes de amas de llaves, cuidadoras y cocineras. Por otra parte, antes de que sus tres hermanas nacieran en 1889, 1890 y 1892 –cuando comenzó la serie de alumbramientos, él tenía ya seis años–, Julie Löwy tuvo otros dos hijos varones, los cuales, sin embargo, murieron pronto: Georg a los quince meses, de viruela; Heinrich a los siete, de una infección. Así pues, ya desde muy pequeño Kafka experimentó, y por partida doble, la separación y la pérdida –y el carácter incomprensible de la pérdida–. Es difícil que estas vivencias no hayan marcado profundamente su modo de sentir y de pensar.

Esta incertidumbre, así como la desconfianza hacia la estabilidad de las relaciones humanas y ante el mundo en que se producen, no haría sino confirmarse a través de otras experiencias de su primera adolescencia y juventud. Más allá del hecho de que el puente de Carlos, que había aguantado cinco siglos impertérrito, se derrumbara parcialmente ante una crecida cuando Kafka tenía siete años, este aprendió pronto que la vida tranquila y segura podía verse alterada súbitamente. Kafka tenía catorce años cuando fue testigo directo del Dezembersturm, un episodio de violencia colectiva contra judíos: en diciembre de 1897 se desencadenó en Praga, tras un ataque a instituciones alemanas, un terror antisemita que duró cinco días y se saldó con la destrucción de muchos negocios judíos y la rotura de miles de ventanas de viviendas (incluida la de la familia de Max Brod); la violencia llegó a tal punto que el Gobierno decretó en la ciudad la ley marcial. Kafka tenía quince años cuando Leopold Hilsner fue acusado de cometer un asesinato ritual y matar a una joven checa, siendo víctima de una farsa legal que a punto estuvo de costarle la vida, pero que, de hecho, le supuso casi veinte años de prisión.

La provisionalidad de las cosas la percibiría ulteriormente en su juventud el futuro escritor a través de algunos suicidios cometidos por amigos y parientes a edad temprana. Este fue el caso de su apreciado amigo Camill Gibian, que acabó con su vida a los veintidós años, o de su primo Oskar Kafka, que decidió terminar con la suya a los diecisiete. A Kafka debió de hacérsele dolorosamente claro en diversas ocasiones que, de un momento a otro, todo podía acabar. Para mitigar esa desazón no gozó de lenitivos. Aunque en alguna ocasión, en un gesto de insolente desafío, se puso el clavel socialista en la solapa, y si bien toda su vida fue profundamente sensible a la injusticia y a los abusos de poder, Kafka sentía demasiada aversión por todo autoritarismo y demasiada desconfianza hacia las instancias del poder como para militar en formaciones de partido. Inmune al virus de cualquier nacionalismo, el sionismo al que se aferraron algunos de sus amigos –como Hugo Bergmann– fue juzgado por él como una idea fija que limitaba la visión de la realidad. Tampoco sucumbió a la tentación de fantasías ultramundanas, habiéndosele vedado el consuelo de la religión de sus padres: en su juventud, atravesó una fase de ilustración radical –mediada también por su conocimiento del darwinismo– que lo condujo a las heladas regiones del ateísmo.

V

La obra de Stach permite no sólo identificar ciertas experiencias de Kafka que parecen haber sido decisivas en la conformación de su vida psíquica, y con ello vislumbrar la génesis de un modo de contemplar el mundo que cristalizaría en su futura obra, sino también comprender mejor algunos otros aspectos de su existencia que a menudo han dejado perplejos a críticos y lectores. Así, por ejemplo, si el detallado tratamiento de la figura de Felice Bauer y de sus considerables problemas familiares en el segundo volumen posibilitaba ya percibir la relación de esta con el escritor desde otro punto de vista, algo parecido ocurre ahora con la amistad entre Max Brod y Franz Kafka.

Mucho antes de entablar amistad con Brod a partir de octubre de 1902, Kafka encontró, ya durante su etapa escolar, una suerte de amigo del alma en Oskar Pollak, un individuo de mente privilegiada que fue probablemente la única persona cuya guía intelectual y espiritual Kafka aceptó casi sin reservas, y que se convirtió para él durante años en una suerte de hermano mayor. Suele preguntarse –como lo hizo ya Walter Benjamin– qué pudo llevar a Kafka a tener una amistad tan intensa con Brod. Con característica perspicacia, sin embargo, Stach invierte la perspectiva, inquiriendo para qué necesitaría a nuestro autor alguien tan socialmente activo e inquieto como Brod, de cuyo entusiasmo se beneficiarían no sólo Kafka sino también otros creadores, como los escritores Franz Werfel y Jaroslav Hašek o el compositor Leoš Janáček.

La respuesta de Stach es tan intrigante como plausible. Si, cuando ambos se encontraron, Kafka había forjado ya una amistad con Oskar Pollak, Brod tenía también desde años atrás una estrecha relación con un muchacho llamado Max Bäuml, cuya muerte a los veintiséis años resultaría traumática para su amigo. El hecho de que la relación de Kafka y Brod parezca haberse intensificado, primero después de que Pollak dejara Praga durante un largo período, y más tarde en 1908, tras la muerte de Bäuml, no parece ser casual. Brod encontró en Kafka la escucha, la serenidad y la falta de ambición y de jactancia que habían caracterizado a su anterior amigo. Así que, si Brod fue para Kafka un lenitivo en ausencia de Pollak, Kafka parece haberse convertido, para Brod, hasta cierto punto, en un sustituto de Bäuml.

VI

Si la experiencia del Pawlatsche parece haber sido determinante en la niñez de Franz, hay otra que parece haber sido decisiva en su primera juventud, y que Stach consigna lúcidamente, si bien de un modo que habría merecido seguramente mayor atención, al referirse a Emil Gschwind, un sacerdote que enseñó a Kafka latín y griego en la escuela. En una postal dirigida a Felice Bauer el 9 de octubre de 1916, Kafka le advierte del peligro de empujar a los niños a aquello que les resulta por completo incomprensible, y recuerda a propósito de ello a su maestro, que a menudo, durante la lectura de la Ilíada, decía a sus alumnos que, si bien debían quemarse las cejas estudiando las obras de Homero, no entenderían nada de ellas. Kafka escribe a su prometida que estas observaciones le produjeron en aquella época «más impresión que la Ilíada y la Odisea juntas».

Contempladas a distancia, estas palabras adquieren –al igual que no infrecuentemente las propias situaciones de doble vínculo (double bind), como la creada por las observaciones de Gschwind – un punto cómico. Sin embargo, es sabido que, cuando existe una dependencia emocional profunda del destinatario con respecto al emisor de un mensaje de doble vínculo, lo cómico puede convertirse muy fácilmente en algo trágico: estas situaciones pueden generar sentimientos de culpa que a menudo llegan a ser muy graves y profundos, e incluso generar problemas de salud mental. El carácter patógeno del doble vínculo fue señalado ya en los años sesenta por los psicólogos que lo tematizaron, y se explica en virtud de la ausencia de una salida para la persona destinataria de los mensajes. De hecho, Paul Watzlawick y la escuela de Palo Alto (California) observaron que, allí donde predominan estructuras relacionales de doble vínculo, el comportamiento del destinatario corresponde a los criterios diagnósticos de la imagen clínica de la esquizofrenia. No parece, pues, casual que ya Theodor Adorno hubiera observado: «los herméticos protocolos de Kafka contienen la génesis social de la esquizofrenia».

Kafka no parece haber exagerado al describir el efecto que tuvieron en él las palabras de su maestro, pues todo indica que fue devastador. La razón no es sólo que fuera emitido por alguien que era para su alumno una respetable figura de autoridad. Ese efecto fue en Kafka tanto más grave cuanto que era similar a los mensajes emitidos por otra figura de autoridad, a saber, su propio progenitor. Según recuerda el escritor en la Carta al padre, Hermann Kafka ordenaba a sus hijos, por ejemplo, comportarse durante las comidas de acuerdo con determinadas reglas de urbanidad que él mismo conculcaba sin ningún reparo. Así pues, la situación patógena se desarrolló en cuanto que suponía el refuerzo de la situación, allí donde convergían el ámbito familiar y el escolar.

Stach señala con acierto que esta situación que marcó a fuego al pequeño Franz es la experimentada por Josef K. en El proceso o por el K. de El castillo. Podría –y tal vez debería– haber añadido que la situación se repite una y otra vez en las obras del escritor. Así ocurre en la tercera de las novelas inacabadas, El desaparecido (América). Así sucede también en La transformación. Y otro tanto puede predicarse de La condena, cuyo protagonista, Georg Bendemann, acaba arrojándose desde un puente tras un diálogo con su padre en el que la presencia del doble vínculo es manifiesta.

Resulta crucial, a mi juicio, captar que el doble vínculo no nos precipita en el absurdo o en lo inescrutable. No se trata sólo de que sea un fenómeno corriente de la experiencia cotidiana, sino también de que es inteligible. Por supuesto, el receptor-víctima de los mensajes contradictorios experimenta la situación como incomprensible y paralizante, tanto más cuanto que, a menudo, estos mensajes se producen en contextos en los que el receptor tiene una profunda dependencia emocional y psicológica –a veces también sexual, social y/o económica –respecto del emisor del mensaje, lo que hace que el receptor no pueda contemplar con suficiente lucidez la situación y, por tanto, se generen en él sentimientos de desasosiego y culpa que a menudo desembocan –como ocurre con el suicidio de Georg Bendemann en La condena – en decisiones trágicas. Pero esta incapacidad del receptor por hacerse consciente de la perversión que caracteriza al discurso del emisor no quiere decir que este sea objetivamente ininteligible. Lejos de ello, los mensajes contradictorios productores de situaciones de doble vínculo son generados por un déficit de sensibilidad y de respeto por parte del emisor, y responden al intento –consciente o inconsciente – de manipular al receptor, adquiriendo o manteniendo el control sobre él.

Pues bien, la importancia de la presencia recurrente de las situaciones de doble vínculo en las obras de Kafka no radica únicamente en su abundancia, sino también en su carácter, en última instancia, comprensible. Al igual que la ininteligibilidad de las situaciones de doble vínculo es sólo aparente, también únicamente en apariencia son ininteligibles muchas de las obras del escritor de Praga.

VII

A toda mente lúcida, la pretensión de que una obra es «definitiva» acostumbra a parecer presuntuosa y falta de sentido crítico. No obstante, es difícil imaginar que alguien, en los próximos años –o más bien en las próximas décadas–, vaya a sondear la vida del autor de Praga con mayor profundidad, sentido y sensibilidad de como lo ha hecho Reiner Stach. Pocos autores de la historia de la literatura gozan, en efecto, de una biografía tan completa, tan minuciosa, tan documentada, elaborada con una dosificación tan equilibrada de empatía y de distancia crítica como esta. La razón parece evidente. Hay quien está dispuesto a tomarse varias décadas de su vida para comprender a un autor del pasado, pero apenas quien lo esté también para dar forma a esa comprensión en gruesos volúmenes en los que la calidad literaria no vaya a la zaga de la cantidad. Casi nadie está dispuesto, ni siquiera cuando el resultado esté destinado a perdurar, con justicia, como un hito de la biografía moderna. Es de agradecer que este freelance afincado en Berlín sea una excepción –¡y qué excepción!– a la regla.

Fuente: Franz Kafka: génesis de una mirada. Escrito por: Fernando Bermejo Rubio. Publicado en Revista de Libros. Enero 2015.

En Algún día: Franz Kafka.

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El diario secreto de Marga Gil Roësset, la suicida enamorada.

La historia de Marga nos golpea de nuevo. La Fundación Lara publica el próximo 22 de enero “Marga, la edición que el propio Juan Ramón Jiménez hizo del diario de Marga Gil Roësset, la joven artista que se suicidó por amor al poeta. Fue en julio de 1932, tenía Marga 24 años, el poeta 51, y hasta febrero de 1997 su historia se mantuvo oculta, pese a estar trufada de versos, dibujos y esculturas extraordinarios. Una historia conmovedora que tuve la suerte de publicar en ABC gracias a la generosidad de los herederos de Juan Ramón Jiménez. Habrá pues lectores que recuerden la historia de amor y muerte de Marga y los versos inéditos del poeta, pero es ahora cuando se editan junto al diario que dejó escrito Marga y tal y como lo proyectó Juan Ramón porque “Tu sufrimiento, muerta tú, se ha quedado espandido sobre mi”.

El diario de Marga, 68 páginas escritas a lápiz, con letra grande sin apenas fechas, con frases inacabadas e indescifrables algunas, regado de puntos suspensivos y ahogado en tristezas, lo dejó Marga en casa de Juan Ramón Jiménez la mañana misma que se mató. Tal vez para que el poeta lo leyera y se diera cuenta de su amor desesperado, o para que lo guardara para siempre. El caso es que Juan Ramón, ay, no creyó que fuera nada importante, y no lo abrió hasta el día siguiente, cuando ya Marga se había pegado un tiro en la casa de sus tíos en Las Rozas, después de pasar por el cantero y destruir todas las esculturas que allí tenía.

El diario lo debió escribir Marga en el último mes de vida, cuando sus visitas a casa de Juan Ramón se iban convirtiendo en habituales porque esculpía con vigor un busto de Zenobia –ella, que era una artista total, pintora desde los ocho años, delicada, fuerte y viril escultora después, insegura y, al tiempo, de una personalidad y un atractivo extraordinarios–. Lo empezó a escribir cuando ya sabía el final. Y es tan poético y tan explícito, que estremece:

“… Y es que… Ya no quiero vivir sin ti… no… ya no puedo vivir sin ti… … tú, como sí puedes vivir sin mí… … debes vivir sin mí…”
“Mi amor es infinito!…La muerte es… infinita… el mar es infinito… la soledad infinita… yo con ellos… yo… con lo infinito…”  “Qué dulce es el amanecer del día último…”
“Noche última… que querría tanto a tu lado… y estoy sola… …sola… Yo así en la vida estoy, pero en la muerte ya nada me separa de ti… muerte… cómo te quiero!”

TÚ ABSORTO EN LO INMENSO…

Porque la obsesión, la desilusión y la tristeza van creciendo en el alma de Marga sin compasión. Juan Ramón quiere ayudarla en su formación como artista. “Tienes que irte a París o Londres, le dice el poeta, y conocer a los grandes artistas, y aprender de ellos”. “¿De verdad quieres que me vaya?”, responde, desolada, y escribe en su diario:

“Si tú, espontáneamente, me dieras un beso… y me atrajeras… así… estrechamente… dejándome… oír en tu pecho latirte el corazóny un poco también la plata de tu voz…Sería glorioso”.

Pero nada. Juan Ramón no quería, no quería que le quisiese, no quería que descompusiese su vida.

“Tú absorto…concentrado en lo inmenso”, escribía la pobre Marga. …“Me parece que tendré que morirme triste… sin beso… ni corazón… ni voz de plata… ni versos… ay! Imaginar… siempre imaginar… y yo no sé si en ese momento sabré engañarme aún… o me moriré de pena”.

Otros días, pocos, Marga se siente exultante, y escribe:

“Esta tarde has venido… viva, qué alegría me has dado… Juan Ramón… …Estabas…eres tan, no te enfades, comprende que soy artista… y claro, me fijo…tan guapo, no,no es esa la palabra: … sujestivo, persa…ojos, qué ojos … ¡dios, qué ojos! … nariz, boca, ¡labios!… dientes… pómulos nobles… expresión… Todo tú… desde todos los aspectos… cómo me gustas, ¡y cómo te quiero!

LA POBRE MARGA.

Desde aquel 30 de julio de 1932, y más aún desde el día siguiente, cuando leyó el diario que Marga le había dejado encima de su mesa, el estupor, la amargura y el silencio, sobre todo el silencio, se adueñaron del poeta, podríamos decir que para siempre. Tuvo que pasar tiempo hasta que Juan Ramón dejara a Zenobia esta nota escrita a mano:

“Este manuscrito me lo dejó la pobre Marga la mañana del día que se mató. Como yo estaba esa mañana abstraído en mi trabajo y creí que lo que me dejaba Marga era algún poema para que yo se lo repasara, no lo miré ese día. Además, ella me dijo: ‘No lo leas ahora’. No te lo he dado porque creo que es mejor no dártelo. Tampoco puedo romperlo; sentiría como si rompiera a Marga muerta. Puedes leerlo. Pero no varíes de sentimiento por Marga, ni pienses mal de ella”.

Juan Ramón guardó estas hojas estremecedoras durante años dentro de una carpeta amarilla. Las leía, corregía, agregaba fotos y dibujos de Marga, poemas suyos… Decidió desde el principio que publicaría un libro conjunto en memoria y homenaje a Marga que se llamara así, Marga,porque quiero que Marga quede incorporada a mi obra”, le dijo a su buen amigo José Guerrero Ruiz. Pero las circunstancias políticas de España, la guerra, el exilio de Zenobia y Juan Ramón en Puerto Rico, y, especialmente, el robo por parte de Martínez Barbeiro, Félix Ros y Carlos Sentís de muchos de los papeles y objetos que el poeta había dejado en su casa madrileña de la calle Padilla… contribuyó a que “lo de Marga” permaneciera fuera del control del poeta durante lustros.

QUIERO CONTAR TU HISTORIA.

Juan Ramón ya había empezado a hablar y escribir sobre ella, primero sin mencionar su nombre y luego ya, en los años 40, más abiertamente. “Marga era de verdoso alabastro, con ojos hermosos y tristes, y pelo liso castaño… Llevaba el alma fuera, el cuerpo dentro…” decía en las primeras versiones todavía mutiladas de su libro Españoles de tres mundos. Hasta 1997,como la propia historia de Marga, no vió la luz el texto completo, que termina así:

“Si pensaste al morir que ibas a ser recordada, no te equivocaste, Marga. Acaso te recordaremos pocos, pero nuestro recuerdo te será fiel y firme. No te olvidaremos, no te olvidaré nunca. Que hayas encontrado bajo la tierra el descanso y el sueño, el gusto que no encontraste sobre la tierra. Descansa en paz, en la paz que no supimos darte, Marga bien querida”.

El libro que ahora publica la Fundación Lara incluye, además del diario tal y como lo dejó editado Juan Ramón, es decir, con los subrayados de Marga y las correciones del poeta, que aparecen en el texto en cursivas, otros textos, algunos de ellos inéditos de Zenobia Camprubí referentes a Marga. Cuenta Zenobia cómo entró “la niña en nuestras vidas” y muchas de las conversaciones que tuvo con ella. Rezuman sus textos cariño y compasión.

“Marga –comienza uno de ellos– quiero contar tu historia, porque tarde o temprano la contarán los que no te conocieron o no te entendieron. Quiero decir las cosas como fueron, sin añadirle ni quitarle lo más mínimo a la verdad, para los que lean las falsedades puedan referirse a lo mío y separar lo falso de lo cierto de modo que figures como eras: apasionada y sana, insegura y heroica”.

Y va refiriendo Zenobia cosas y sensaciones de la vida de Marga desde que la conoció hasta el último día de su vida. No se notaba el brillo de Marga inmediatamente, cuenta Zenobia, pero cuando se marchaba “estábamos impregnados de su presencia”. “¿Puedo ver tus pinturas?”, le preguntaba. “No, no pinto ahora. Hago esculturas, ¿no ves mis manos? Es un trabajo duro, pero lo amo”.

Escribe Zenobia también que en otra ocasión Marga les confesaba que detestaba las esculturas que hacía, sugeridas la mayor parte por su madre, y que al terminarlas las despedazaba a martillazos. “¿Has hecho alguna vez algo que te guste, Marga?”, le preguntó el poeta. “Sí, hice una cabeza de mi madre y me pareció muy buena, pero el que la despedazó fue mi padre”.

DEMASIADO SILENCIO.

Con lo que no contaba Zenobia es que nadie iba a tener acceso a ese diario hasta pasados casi setenta años. No ha habido pues malentendidos ni falsedades. Pero tampoco el reconocimiento a su tiempo de la artista Marga Gil Roësset. Por eso comparto la perplejidad que siente todavía hoy su sobrina Marga Clark y las mil preguntas que se debió de hacer su familia cuando vieron la historia de su tía Marga publicada en el periódico.

El porqué de ese silencio atroz “al que mi tía Marga había sido sometida” durante tanto tiempo, por qué no supieron hasta 1997 que se había suicidado por amor a Juan Ramón Jiménez, ni que había un diario escrito, ni que el poeta le había dedicado un puñado de versos bellísimos, ni que su tía había sido una artista de personalidad extraordinaria… ni…  

“Sin pretender pedir cuentas al pasado – escribe Marga Clark en el prólogo de Marga – me pregunto si el legado artístico de la singular creadora habría sido más justo y reivindicativo si el Diario donde Marga se sinceró hubiera sido devuelto a la familia a su debido tiempo. Para mí, este hecho todavía sigue siendo algo enigmático”.

Han pasado 82 años y el Diario de Marga Gil Roësset ve, por fin, la luz. Había que volver a recordarla.

Texto: La Noche infinita de Marga | BLANCA BERASÁTEGUI | Publicado en El Cultural.es | 16.01.2015. – [Descargar artículo edición impresa – PDF]


Más información:

Podcast Algún día en alguna parte: Marga Gil Roësset: la suicida enamorada de Juan Ramón Jiménez – 01/02/2015.
Podcast: La libélula – Marga (Juan Ramón Jiménez) – 29/01/2015.
Podcast: El ojo crítico – El diario de “Marga”, edición de Juan Ramón Jiménez – 23/01/2015.
Sitio web dedicado a Marga Gil Röesset.

Marga Gil Röesset: Diario de un amor imposible hacia Juan Ramón Jiménmez – ABC.
Ya no puedo vivir sin ti, Juan Ramón – El País.
“Ya no quiero vivir sin ti” – El Mundo.
Matarse por amor… a Juan Ramón Jiménez – La Vanguardia.
Matarse por amor, pero a Juan Ramón Jiménez – eldiario.es

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Los primeros libros de 2015.

Todo apunta a que la hornada literaria de 2015 va dirigida a paladares más bien exigentes. De hecho, nada más arrancar el primer trimestre, el mercado literario apostará por autores de prestigio y reconocimiento académico, venerados por la crítica más exquisita, tales como Vargas Llosa, Murakami, Camilleri, Philip Kerr y John Banville. Sin olvidar a Rosa Montero y Alicia Giménez Bartlett, escritoras con pedigrí, tanto por la calidad de su prosa como por los premios que las avalan. La guinda la pondrá un libro de poemas inéditos del Nobel chileno Pablo Neruda. Estas son algunas de novedades editoriales de ficción que se publicarán en España durante el primer trimestre de 2015.

Narrativa hispanoamérica.

Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos (Seix Barral) será uno de los bombazos de la temporada, con 21 poemas inéditos de Pablo Neruda, escritos en cuadernos, en el dorso de un programa musical y en el menú de un barco en plena travesía, e incluso a miles de kilómetros de altura, camino de Río de Janeiro.

La literatura latinoamericana traerá otra novedad destacada con Los cuentos de la peste (Alfaguara), de Mario Vargas Llosa, obra de teatro inédita inspirada en el Decamerón. Otros títulos hispanoamericanos serán Antología personal (Anagrama), de Ricardo Piglia; Aquello estaba deseando ocurrir (Tusquets), de Leonardo Padura; Sara (Alfaguara), de Sergio RamírezEl metal y la escoria (Tusquets), de Gonzalo Celorio; y El hermano alemán (Random House), de Chico Buarque.

Narrativa española.

La narrativa española estará encabezada por Donde no estás (Destino), de G. Martín Garzo; El juego sigue sin mí (Siruela), de Martín Casariego; Ese príncipe que fui, de Jordi Soler, sobre el último descendiente español de Moctezuma; y Distintas formas de mirar el agua (ambas en Alfaguara), de Julio Llamazares. También aparecerán Génesis (Random House), de Félix de Azúa; Blitz (Anagrama), de David Trueba; El mundo azul. Ama tu caos (Grijalbo), de Albert Espinosa; o La voz de la sirena (Lumen), en el que Carme Riera pone al día el cuento de la sirenita. Otras novedades serán Con el cielo a cuestas (Random House), de Gonzalo Suárez; Los turistas (Galaxia), de Jorge Carrión; y People from Ibiza (Plaza y Janés), de José Corbacho y Juan Cruz.

Literatura extranjera.

Del panorama internacional destacan nombres como Haruki Murakami con los seis cuentos de Hombres y mujeres (Tusquets), uno inédito con personajes masculinos que han perdido a mujeres que amaban; James Ellroy con Perfidia (Random House); Jonathan Coe con Expo 58; Amélie Nothomb con La nostalgia feliz (ambas en Anagrama); o Rachel Joyce con El año que duró dos segundos (Salamandra). Siruela iniciará en 2015 la Biblioteca Amos Oz con Quizás en otra parte, su primera novela, hasta ahora inédita en España. También llegarán Gran Cabaret (Lumen), de David Grossman; Los dos hoteles Francfort (Anagrama), de David Leavitt; Ciudad fantasma (Galaxia), de Robert Coover; Hasta morder el polvo (RBA), de Céline Minard; El negro y el plata (Salamandra), de Paolo Giordano; El padre infiel (Asteroide), de Antonio Scurati; y Charlotte (Alfaguara), de David Foenkinos.

Serán bestseller: El dios del desierto (Duomo), de Wilbur Smith, autor que lleva 24 millones de ejemplares vendidos en Italia; La chica inglesa (La Esfera de los libros), de Daniel Silva; Mi karma y yo (Plaza), de Marian Keyes; y La puerta del cielo (Planeta), de Reyes Calderón.

Novela negra.

En el género negro se editarán algunos de los primeros autores, como Andrea Camilleri con una doble novedad, Un filo de luz (Salamandra) y La banda de los Sacco (Destino); Philip Kerr, que inicia una nueva serie ambientada en el fútbol con Mercado de invierno (RBA); Benjamin Black/John Banville con Órdenes sagradas (Alfaguara); Anne Perry con Medianoche en Marble Arch (Ediciones B), o Donna Leon con Sangre o amor (Seix Barral).

Novela policiaca.

Los amantes de la novela policíaca podrán disfrutar también con Asesinato en directo (Plaza y Janés), de Mary Higgins Clark; Hipotermia (RBA), de Arnaldur Indridason; Y todo a media luz (Lumen), de Maurizio de Giovanni; W de whisky (Tusquets), de Sue Grafton; ¿Qué tal el dolor? (Alba), de Pascal Garnier; Los mocasines de otro hombre (Siruela), de Craig Johnson; o El caso Telak (Alfaguara), de Zygmunt Miloszewski.

La intriga española estará representada por Crímenes que no olvidaré (Destino), de Alicia Giménez Barlett; El peso del corazón (Seix Barral), de Rosa Montero o Nueve días de abril (Plaza&Janés), de Jordi Sierra i Fabra.

Novela histórica.

En la novela histórica serán novedades Escrito con la sangre de mi corazón (Planeta), de Diana Gabaldon; En el corazón del mar (Seix Barral), de Nathaniel Philbrick, que narra la historia real que inspiró a Melville para Moby Dick; o Mi nombre es Jamaica (Seix Barral), de José Manuel Fajardo. Los lectores del género podrán disfrutar también con Las páginas del mar (Grijalbo), de Sergio Martínez, que narra el viaje de Magallanes de 1519; Mr. Holmes (Roca), de Mitch Cullin; La pintora de estrellas (Suma de Letras), de Amelia Noguera; La lengua de los secretos (Roca), de Martín Arrisketa; El maestro (Ediciones B), de Màrius Mollà; Muerte en la Acrópolis, de Andrea Maggi; y El guardián de la luz (las dos en Duomo), de Anita Nair.

Poesía.

Al margen de la poesía de Neruda, la lírica tendrá felices encuentros con la Obra Completa de Lorca en siete volúmenes (DeBolsillo); Desaprendizajes (Seix Barral), de J.M. Caballero Bonald; o Pleamargen. Poesía 1940-1948 (Galaxia G) de André Breton.

Juvenil.

El doctor Proctor y el gran robo (La Galera), de Jo Nesbø; y Embrujos (Oz), de A.G. Howard, final de la trilogía “Susurros” serán algunos hitos de la literatura juvenil en el inicio del año.

Fuente: EFE


La publicación de las colaboraciones de un joven Umbral, las memorias de Jane Hawking, primera esposa de Stephen Hawking y que cuenta su vida con el científico, destacan en las novedades de no ficción de 2015, cuando se recordarán los 500 años de Teresa de Jesús y los 40 de la muerte de Franco. Estas son algunas de novedades editoriales de no ficción que se publicarán en España durante el 2015.

Entre las biografías que se publicarán en el primer trimestre del año destaca Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar (Plaza y Janés), un libro que acaba de salir a la calle, y en el que Fernando Ónega ha hecho la primera entrevista al monarca tras su abdicación. Para este 2015, la Fundación Jorge Luis Borges ultima un título inédito del autor argentino, que recuperará las conferencias sobre el tango que impartió en 1965; y Páginas de Espuma prepara para abril Cuadernos. Apuntes y reflexiones, obra también inédita en español de Gustave Flaubert en la que reflexiona sobre la literatura.

Al hilo de los 40 años de la muerte de Franco aparecerán títulos como 40 años con Franco (Crítica), de Julián Casanova; Franco. Biografía del mito (Alianza), de Antonio Cazorla; Los amigos de Franco (Tusquets), de Peter Day; Matar a Franco (Debate), de Antoni Batista; o Los servicios secretos de Carrero Blanco (Espasa), de Juan María Peñaranda.

Al margen del ensayo sobre la I Guerra Mundial Para acabar con todas las guerras (Península), de Adam Hochschild, el 70 aniversario del final de la II Guerra Mundial será protagonista de obras como La II guerra mundial contada para escépticos (Planeta), de Juan Eslava Galán; o Cuando yunque, yunque. Cuando martillo, martillo (Asteroide), de Augusto Assía, corresponsal en Londres.

Coincidiendo con el 70 aniversario de la liberación de Auschwitz, Galaxia publicará La Quinta imposibilidad, de Norman Manea. También se ocupan del período Partisanos (Debate), de Sergio Luzzatto, que revela un capítulo desconocido sobre Primo Levi; Lusitania (Ariel), de Erik Larson; Japón 1941. El camino a Pearl Harbor (Galaxia), de Eri Hotta; o Las cien mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial (Roca), de Jesús Hernández.

En clave más española se publicarán Los últimos españoles de Mauthausen (Ediciones B), de Carlos Hernández; o La División Azul (Crítica), de Xavier Moreno Juliá.

Para vos nací (Ariel), una especie de biografía alternativa de Teresa de Jesús escrita por Espido Freire; Malas palabras (Lumen), en la que Cristina Morales da voz a la Teresa mujer; y Poesía y pensamiento (Alianza), una antología de textos de la mística realizada por Clara Janés, evocarán los 500 años de su nacimiento.

Los aficionados a la historia disfrutarán con obras como Nación e imperio (Edhasa), de Josep Maria Fradera; Un banquero en el Siglo de Oro (La Esfera), de Carmen Sanz; La guerra que mató a Aquiles (Acantilado), de Caroline Alexander; Postdata (Taurus), de Simon Garfield, que sigue la evolución de la correspondencia; o Guardar la casa y cerrar la boca (Siruela), una historia de las mujeres en la literatura, de Clara Janés.

De una historia más reciente se ocuparán Patrick Cockburn en ISIS. El retorno de la yihad (Ariel); y Baltasar Garzón en El fango (Debate), un recorrido por los casos de corrupción más importantes de los últimos 30 años.

Autores internacionales. En el ámbito memorialístico destaca este trimestre Diario de un noctámbulo (Planeta), con las colaboraciones radiofónicas de Umbral en La voz de León (1958 y 1961); y las memorias del escritor sueco Per Olov Enquist (Destino); y Sin ti no hay nosotros (Blackie Books), memorias de Suki Kim, profesora de inglés de la élite norcoreana en Pyongyang.

Asimismo se editarán Indicios terrestres. Diarios de Moscú 1917-1922 (Acantilado), de la poeta rusa Marina Tsvietáieva; Memorial de transiciones (Galaxia), del exministro Juan Antonio Ortega y Díaz Ambrona; Después de Auschwitz (Planeta), la historia de la hermanastra de Ana Frank, Eva Schloss; que coincidirá con la edición de la biografía de Ana Frank (Paidós), escrita por Melissa Müller a los 70 años de su muerte en el campo de Bergen-Belsen.

En las librerías coincidirán estos meses las biografías de San Francisco de Asís (Ariel), por Álvaro Pombo; de Virginia Woolf (Taurus), de la argentina Irene Chikiar; de Kim Philby, Una espía entre amigos (Crítica), escrita por Ben Macintyre, y de Robespierre (Península), de Peter McPhee. Ese mismo tono biográfico está en un ensayo de Víctor Fernández, publicado por Elba, que recoge la correspondencia de Dalí a Picasso y la única carta en sentido inverso conocida, así como documentación inédita de la relación entre ambos artistas.

En el ámbito ensayístico destacan El desmoronamiento (Debate), de George Packer; El Hambre (Anagrama), de Martín Caparrós; Españopoly (Ariel), de Eva Belmonte; Leones contra dioses (Península), de John Müller; ¿España sin Cataluña?, de Joan Tapia; Banca Catalana: caso abierto (ambos en Península), de Pere Ríos; y Una vía para la insubordinación (Alpha Decay), de Henri Michaux; y Ese instante de felicidad (Planeta), de Federico Moccia. En La palabra contraria (Seix Barral), Erri De Luca explicará sus razones para haber instigado supuestamente al sabotaje de la línea de alta tensión entre Turín y Lyon y que le llevará ante los tribunales a finales de enero.

Otras novedades serán La vida perenne (Plaza y Janés), de José Luis Sampedro; Una historia natural de la curiosidad (Alianza), de Alberto Manguel; Esto cambia todo (Paidós), de Naomi Klein, sobre la relación del capitalismo con el cambio climático; La digestión es la cuestión (Urano), de la científica Giulia Enders; y Cómo escribo novela policíaca (Alba), de Andreu Martín.

Fuente: EFE


Más información:

Lo que hay que leer en 2015 – EL PAÍS.
2015, el año de los clásicos – El Cultural.
Los libros de 2015 – Libertad Digital.
Los libros que van a triunfar este 2015 – La Vanguardia.

Versos olvidados de Pablo Neruda.

Los poemas ignorados de Pablo Neruda – esa especie de depósito de materiales descartables escamoteados al escrutinio de los lectores – muy pronto se incrustarán en la memoria de todos nosotros. “Tus pies toco en la sombra, tus manos en la luz,/ y en el vuelo me guían tus ojos aguilares/ Matilde, con los besos que aprendí de tu boca”, se lee en “Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos” (Seix Barral), el anunciado y esperado libro inédito de Pablo Neruda publicado en Latinoamérica a finales de 2014 y que saldrá a la venta en España el próximo 15 de enero, coincidiendo con el año del 110 aniversario del nacimiento del premio Nobel chileno (nacido en Parral el 12 de julio de 1904) y 90 años de la publicación de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada“.

El libro cuenta con introducción y notas de Darío Oses, director de Bibliotecas y Archivos de la Fundación Pablo Neruda, prólogo del editor y poeta Pere Gimferrer y la reproducción facsimilar de cinco de los veintiún poemas encontrados en el archivo del poeta – alrededor de 4500 documentos entre cartas, discursos y poemas – que incluye esta edición.

“Reposa tu pura cadera y el arco de flechas mojadas
extiende en la noche los pétalos que forman tu forma…

… que suban tus piernas de arcilla el silencio y su clara escalera
peldaño a peldaño volando conmigo en el sueño
yo siento que asciendes entonces al árbol sombrío que canta en la sombra
Oscura es la noche del mundo sin ti amada mía,
y apenas diviso el origen, apenas comprendo el idioma,
con dificultades descifro las hojas de los eucaliptos”.

(Fragmento de un poema sin título, escrito en 1964, el año en que aparece «Memorial de Isla Negra», la gran recapitulación poética autobiográfica de Pablo Neruda al cumplir sesenta años. Este poema fue encontrado en la Caja 52, que contiene materiales muy diversos. Los originales son mecanografiados, no se encontró una versión manuscrita).

En enero de 1973 intuía que la muerte se aproximaba. El cáncer lo asediaba. Entonces escribió el poema de despedida “Del incomunicado” – el número 19 en el libro – , el único poema de Neruda en el que el teléfono es el tema central:

“Vivo temblando de que no me llamen/ o de que me llamen los idiotas,/ mi ansiedad resistió medicamentos,/ doctores, sacerdotes, estadistas,/(…) el desprecio que me consagrarán/ cuando yo ya no sirva para nada/ es decir para que hablen/ a través de mi cuerpo las avispas”.


El pasado fin de semana el suplemento cultural del periódico español ABC le dedicó su portada a Pablo Neruda (poeta infiel) y a la inminente aparición del libro en España, con un artículo muy interesante del escritor Manuel Vilas titulado Pablo Neruda sale de la tumba:

“La publicación del libro Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos, de Pablo Neruda, me produce reflexiones que espero sean del siglo XXI y no del siglo XX. A saber, lo primero que uno advierte es que Neruda es una marca. Lo segundo es que una marca no puede dejar de producir por el hecho de que el fundador de la empresa haya muerto. Lo tercero es que la idea de «obra inédita no publicada en vida del autor» tiene que ser reformulada.

En realidad, Pablo Neruda, como Cervantes, Shakespeare o Dante, es inédito y seguirá siendo inédito para la mayoría de la gente. Podría reeditarse Residencia en la tierra bajo las mismas premisas: aparece un libro inédito de Pablo Neruda titulado Residencia en la tierra, magnífico título, y para un noventa por ciento de los quinientos millones de hablantes del español sería una noticia aceptable.

El morbo del libro inédito pertenece a los fetichismos de la alta cultura, pero son irrelevantes para el lector popular. Lo que no es irrelevante es la necesidad mediática de volver a poner en funcionamiento un producto ya antiguo. Lo vimos con el caso de Roberto Bolaño, y lo seguiremos viendo.

La aparición de un supuesto inédito es una forma de volver a poner en el mercado una obra literaria que ya está en el mercado. Los célebres archivos personales del escritor antiguo pasan ahora al disco duro del ordenador que dejó el difunto posmoderno. Papelería viejuna y tinta de estilográfica frente a los archivos de un buen disco duro. Pero cuál es la manera de revalorizar una mercancía que no produce novedades por algo tan anecdótico y prescindible como es la muerte del fundador de la empresa. La manera es echando mano de los archivos o del disco duro. En este instante, toda la cultura occidental está comentando en los medios de comunicación la aparición de estos inéditos de Pablo Neruda. La consecuencia es clara: don Pablo regresa a las páginas de los periódicos y su obra resucita

(…) Estos veintiún poemas inéditos de Pablo Neruda llevan su acompañamiento facsimilar: hojas que procedían de menús y de programas musicales de los barcos en los que viajaba, porque don Pablo viajaba mucho en barco. Los poemas de la edición facsímil están escritos con la tinta verde que tanto gustaba al poeta.

(…) Todos los manuscritos empleados para esta edición se guardan en cajas especiales, diseñadas para la conservación del papel. Y esas cajas están depositadas en una bóveda blindada de la Fundación Pablo Neruda. Esto tiene un toque futurista y de asepsia científica, que hace pensar que por fin la custodia del legado de los escritores en español ya es tan eficaz o más eficaz en los países hispanoamericanos que en las universidades estadounidenses, donde desgraciadamente han ido a parar los archivos literarios que podían estar muy bien conservados en Latinoamérica. 

(…) Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos vuelve a airear la vida de Pablo Neruda. Fue una vida repartida entre tres mujeres, aunque hubo más. Con la primera, María Antonieta Hagenaar, tuvo una hija, que se llamó Malva Marina, y que murió a los ocho años. Con la segunda, Delia del Carril, compartió casi veinte años de vida. Y en presencia de la tercera y última, Matilde Urrutia, ganó el Premio Nobel en 1971 y se fue de este mundo el 23 de septiembre de 1973. Detrás de estos poemas inéditos se dibujan más incógnitas que últimamente han arreciado en la biografía del poeta, como la historia de que su muerte no fuera debida al cáncer sino a un crimen por envenenamiento encargado por la dictadura de Pinochet. Se exhumaron los restos de Neruda, los cuales fueron analizados, y se descartó la hipótesis del asesinato.

(…) Tal vez Neruda fuese un poeta que dejó poemas en todas las partes de la tierra. Poemas que luego olvidaron sus dueñas. Todos olvidamos cosas en el tiempo de nuestras vidas. Unos, poemas; otros, nada.”

Leer el artículo completo “Pablo Neruda sale de la tumba” de Manuel Vilas  (Edición DigitalEdicición impresa en PDF)

Las mejores novelas del año 2014 según ABC.

ABC Cultural Nº 1167- 27 Diciembre 2014 – Los Ganadores del 2014 – Descargar PDF.

Los redactores de cultura del diario ABC han escogido las 10 mejores novelas de ficción de 2014. Una selección de títulos que dista bastante de la lista de los 10 mejores libros de Babelia (El País). Lydia Davis, Javier Cercas, Donna Tartt, Peter Heller, Colm Toíbín, Carlos Zanón, Miguel Ángel Ortiz o Félix J. Palma, entre lo mejor de la cosecha de ficción de este año 2014. Gabriele d’Annunzio, Gaziel, John Fante, el terror estalinista, Gaziel, Joseph Roth o Stefan Zweig, entre la mejor ensayística del año, según el criterio de los críticos del periódico español.

Las 10 mejores novelas de ficción del año 2014 según ABC:

  1. La constelación del perro (Blackie Books), de Peter Heller.
  2. El final de la historia (Alpha Decay), de Lydia Davis.
  3. Canciones de amor a quemarropa (Libros del Asteroide), de Nickolas Butler.
  4. El jilguero (Lumen)de Donna Tartt.
  5. Yo fui Johny Thunders (RBA), de Carlos Zanón.
  6. La inmensa minoría (Literatura Mondadori), de Miguel Ángel Ortiz.
  7. Te quiero porque me das de comer (Editorial Alrevés), de David Llorente.
  8. El testamento de María (Lumen), de Colm Tóibín.
  9. El mapa del caos (Plaza & Janés), de Félix J. Palma.
  10. El impostor (Literatura Random House), de Javier Cercas. (Entrevista en canal YouTube Algún día)

Los 5 mejores libros de no ficción del año 2014 según ABC:

  1. El gran depredador (Ariel), de Gabriele d’Annunzio», Lucy Hughes-Hallett.
  2. Joseph Roth & Stefan Zweig. Ser amigo mío es funesto. Correspondencia (1927-1938) (Acantilado)
  3. De París a Monastir (Libros del Asteroide), de Gaziel.
  4. John Fante, Vidas y obra. Como un soneto sin estrambote (Alrevés)de Eduardo Margaretto.
  5. Terror y utopía. Moscú en 1937 (Acantilado), de Karl Schlögel.

Acabado el año, los críticos literarios de ABC Cultural han aceptado una vez más el reto de elegir lo mejor –y también lo peor– de la cosecha literaria de 2014: Los mejores (y los peores) libros de 2014, según los críticos de ABC Cultural.

Lo mejor de la cultura en 2014 según ABC:

Islas, tesoros y superhéroes – Especial Literatura Infantil y juvenil en ABC.
Los libros que debes adquirir esta Navidad (I)
Los libros que debes adquirir esta Navidad (II)
Los mejores discos de pop-rock internacional de 2014.
Lo mejor de la música clásica en 2014.
Los mejores discos nacionales de pop-rock de 2014.
Las mejores exposiciones en España de 2014.
Cinco espectáculos teatrales inolvidables de 2014.
Los mejores proyectos arquitectónicos españoles de 2014.

Entrada publicada originalmente el 27 de diciembre de 2014. Actualizada el 3 de enero de 2015.

The Best Books of 2014.

A collection of best books of 2014 lists: 

Amazon (top Kindle books)
Amazon (top print books)
The Australian (best books)
Barnes and Noble (best books)
Bustle (best books)
Chicago Tribune (best books)
The Economist (best books)
Financial Times (best books)
Goodreads (best books)
Guardian (best books)
Huffington Post (best books)
Independent (best books)
Library Journal (best books)
New York Times (best book covers)
New York Times (best illustrated children’s books)
New York Times (poetry books)
New York Times (critics’ favorite books)
New York Times (notable books)
New York Times (notable children’s books)
New York Times (reviewers’ best books)
New York Times (the 10 best books of 2014)
New Yorker (best books)
Newsday (best books)
Publishers Weekly (best books)
Telegraph (best books)
Time (best fiction)
Time (best nonfiction books)
Time Out New York (best books)
Washington Post (best books)

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