In Memoriam: 20 años sin Patricia Highsmith.

La vida de la maestra de la novela negra femenina Patricia Highsmith (1921-1995) fue tortuosa. Celosa de su intimidad, mantuvo siempre una gran reserva sobre la misma. Obsesionada por su madre y en continua lucha con los demonios interiores que le impedían afrontar su homosexualidad, para ella “escribir lo era todo”. Candidata al Nobel en 1991, se instaló en Suiza huyendo del agobio de la vida social. Falleció el 4 de febrero de 1995 con la sola compañía de su gata “Charlotte” a los 74 años. Hoy se cumplen 20 años de su muerte. In Memoriam.

La vida no tiene sentido si no hay delito en ella.

Patricia Highsmith, la deslumbrante escritora capaz de atraparnos bajo su influjocreando en el lector una oscura atracción por sus difíciles personajes que se acerca a la adicción, falleció hace 20 años.

Aquella mujer de rasgos acusados, enclenque, alcohólica, narcisista y ambigua no tuvo una vida fácil. Estaba obsesionada por su madre– “las obsesiones son lo único que importa escribió—. Lo que más me interesa es la perversión, que es el mal que me guía”, y era incapaz de asumir su homosexualidad. Si le preguntaban por qué escribía su respuesta era siempre la misma: ‘Como todos los artistas, por salud’, y así empezó todo. Patricia halló en la escritura la tabla de salvación a sus problemas y su tortuosa vida la condujo por la senda de la novela de misterio.

Todo había empezado el 19 de enero de 1921, cuando su madre Pat Plangman, la concibió nueve días antes de divorciarse de su primer marido. La neonata fue enviada a Texas con su abuela materna, que se ocupó de su crianza. Después se trasladó a Nueva York donde vivió con su madre y el segundo marido de ésta, que la adoptó y le dio su apellido. A los diez años, la niña fue enviada de nuevo con su abuela, a la que idolatraba, pero la separación, vivida como una traición, generó un apego visceral a su madre, sentando las bases de una relación tintada por el amor y el odio que se convertiría en una obsesión.

«Escribir es una forma de organizar la experiencia y la vida misma, y la necesidad de hacerlo sigue estando presente aunque no se tenga público».

Adolescente precoz e impredecible, atractiva y chafardera, Patricia odiaba a su padrastro, al que, considerándolo un intruso, recordaba haber querido matar. A los 17 años, la futura escritora fue matriculada por su madre en el femenino Barnard College, donde permanecería hasta cumplir la mayoría de edad. Sería entonces cuando descubriría su inequívoca orientación sexual. Consciente de su homosexualidad e incapaz de asumirla, su sentimiento de culpa la llevaría a intentar relaciones heterosexuales con su amigo del alma, el fotógrafo Rolf Tietgens (que la retrataría desnuda), y siete años después con el novelista Marc Brandel, que se convertiría en su novio intermitente. Pero tras llegar incluso a psicoanalizarse con la esperanza de reorientar su líbido, tuvo que enfrentarse a la verdad.

El biógrafo Andrew Wilson señala que en lo sucesivo los romances de la escritora reflejarán las premisas del amor imposible por su madre. El biógrafo inglés señala cómo Highsmith idealizaba a sus amantes con la potencia de su imaginación, en busca siempre de la imagen ideal, la belleza rubia, madura y dominante de su madre.

«Las obsesiones son lo único que me importa. Lo que más me interesa es la perversión, que es el mal que me guía».

En el 2011 la biógrafa Joan Schenkar tiene acceso por primera vez a los 38 cuadernos y 18 diarios que había dejado la escritora en el armario de la ropa blanca. En esas más de 8.000 páginas se encuentran las anotaciones claves sobre las obsesiones de la escritora: la ambivalente relación con su madre, sus problemas con el alcohol y la comida, sus muchísimas amantes, su difícil sociabilidad… Asímismo desvela la existencia de una lista de sus múltiples amantes femeninas que Patricia elaboraría con apenas 25 años, En ella registrará: edad, color del pelo (rubias en su mayoría), constitución, profesión, tipo psicológico, duración de la relación, motivo de la ruptura y puntuación de cada relación en una escala de 100 puntos, en la que ninguna obtendría menos de 80.

Empero, la perfecta conexión entre su trabajo y su vida, la convertirían a su pesar en la maestra femenina de la novela negra. Género en el que detestaba ser encasillada, aunque  realmente no solo le separaban del mismo diferencias de orden icónico, sino sobre todo psicológico y afectivo.

Y es que sus novelas son prácticamente autobiográficas: algunos episodios tienen correspondencia directa con su vida. ¿Su truco? poner las frases en boca de un personaje masculino.

En 1950 publica su primera novela, Extraños en un tren, y a partir de entonces su vida cambia para siempre. Alfred Hitchcock compra los derechos para la versión cinematográfica, convirtiendo la obra en la primera de las novelas de Highsmith llevadas al cine, y encarga el guión al célebre autor de novela negra Raymond Chandler, que la modifica sustancialmente, ya que no le había gustado. Cinco años después llega El talento de míster Ripley, que inicia la saga del personaje Tom Ripley, que fascina al mundo con su amoralidad: un estafador sexualmente ambiguo y asesino, protagonista de un universo falto de ética, que se convertirá en su personaje preferido.

«Ahí es exactamente donde se equivoca. Cualquier persona es capaz de asesinar. Es puramente cuestión de circunstancias, sin que tenga nada que ver con el temperamento. La gente llega hasta un límite determinado… y solo hace falta algo, cualquier insignificancia, que les empuje a dar el salto. Cualquier persona. Su mismísima abuela, incluso. ¡Me consta! Pues sucede que no estoy de acuerdo dijo Guy secamente. ¡Le digo que estuve en un tris de asesinar a mi padre una y mil veces! Y usted, ¿a quién ha sentido ganas de eliminar alguna vez? ¿A los tipos que se la pegaban con su mujer? A uno de ellos -murmuró Guy.» (Extraños en un tren, de Patricia Highsmith)

La gran renovadora de las dos vertientes de la novela de género detectivesca inglesa se reconocía admiradora de Conan Doyle y admitía influencias de Henry James, y la negra norteamericana. Conseguiría con su obra ser nominada al Nobel en 1991.

La dama del suspense reconocida mundialmente como la figura más sobresaliente de la narrativa negra americana falleció en su casa-bunker de Suiza a los 74 años. La urna de sus cenizas la llevó Kingsley, la que fue su amiga platónica durante 55 años. Ninguna de las integrantes de su famosa lista acudió al funeral.

Hoy se cumplen 20 años de su muerte y, quizá como homenaje, además de nuevas ediciones de su obra, se estrena en breve “Carol”, adaptación cimetatográfica de “El precio de la sal”, una de sus novelas menos conocidas. Highsmith publicó esta novela bajo el seudónimo de Claire Morgan en 1952 y no fue reeditado con su nombre hasta 1989. ¿La razón?, El precio de la sal o Carol no es una obra de suspense, sino un libro acerca de una relación lésbica que levantó no poca polémica en su día y que hoy es considerado como un clásico de la literatura gay.

«Amanecía. Los dedos de Carol se tensaron en su pelo, Carol la besó en los labios y el placer la asaltó otra vez como si fuese una continuación de aquel momento de la noche anterior, en que Carol le había rodeado el cuello. “Te quiero”, quería oír Therese otra vez, pero las palabras se borraban con el hormigueante y maravilloso placer que se expandía en oleadas desde los labios de Carol hasta su nuca, sus hombros, que le recorrían súbitamente todo el cuerpo. Sus brazos se cerraban alrededor de Carol y sólo tenía conciencia de Carol, de la mano de Carol que se deslizaba sobre sus costillas, del pelo de Carol rozándole sus pechos desnudos, y luego su cuerpo también pareció desvanecerse en ondas crecientes que saltaban más y más allá, más allá de lo que el pensamiento podía seguir». (Carol, de Patricia Highsmith).

Texto: El talento de Ms. Highsmith | TERESA MARÍA AMIGUET | Publicado en La Vanguardia | 04.02.2015.

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Categorías:Efemérides

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2 respuestas

  1. Sabía algo sobre su homosexualidad, pero desconocía totalmente la novela -“El precio de la sal”- que inspira la película que citas al final del post. Al no ser policíaca parece merecer una ojeada para ver esta otra faceta de Patricia H.
    Lo que me deja más sorprendido -pero esto ya es cosa de mi edad- es la velocidad con la que pasan los años. ¡Jó, ya 20 años que se marchó la Highsmith!

  2. su nacimiento , la forma en que fue concebida , su niñez ,relación terrible con su madre y padrastro se reflejan en sus escritos . Acabo de leer uno de sus cuentos ” La tortuga de agua dulce” reflejo de una madre castradora , de un niño sumamente dolido

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