Llega el Otoño.

Desde el punto de vista astronómico, las estaciones comienzan en el instante en que nuestro planeta pasa por una determinada posición de su órbita alrededor del Sol. En el caso del otoño este instante se produce cuando el centro del Sol cruza el ecuador celeste. Este año, en el hemisferio norte, el otoño comienza el lunes 22 de septiembre de 2008, a las 17h 44m hora oficial peninsular y durará 89 días y 20 horas. A la misma hora comienza la primavera en el hemisferio sur.

 

El equinoccio de otoño puede producirse  en cuatro fechas distintas (del 21 al 24 de septiembre). A lo largo del siglo XXI el otoño se iniciará en los días 22 y 23 de septiembre, las variaciones de un año a otro son debidas a la necesidad de hacer corresponder la duración del año trópico con el calendario (unos años son bisiestos y otros no).

 

Durante el equinoccio de otoño, la duración del día y la noche prácticamente coinciden, aunque no exactamente. La responsable de que el día dure algunos minutos más que la noche es la capa de aire que nos rodea, que actúa del mismo modo que una lente. La refracción atmosférica hace que veamos el primer rayo de sol cuando el Sol se encuentra todavía por debajo del horizonte, del mismo modo que se ha ocultado cuando observamos los últimos instantes de la puesta de Sol. La refracción astronómica retarda las puestas de Sol y adelanta las salidas, por tanto, alarga la duración de las horas de luz. De esta forma, los días duran varios minutos más que si no existiera la atmósfera.

 

Unos días después del equinoccio sí que hay una fecha en la que la duración de las horas de luz y de oscuridad es equivalente, pero como hemos visto nunca coincide con la fecha de los equinoccios. El retraso del equinoccio aparente respecto al equinoccio astronómico depende de la latitud del lugar. En la península la coincidencia entre las horas de luz y las horas de oscuridad se produce cuatro días después del equinoccio, en Canarias hay que esperar cinco días.

 

A partir del equinoccio de otoño la longitud de los días, entendida como el número de horas de luz, se acorta más rápidamente. En la latitud de la península, el Sol sale cada día más de un minuto más tarde que el día anterior y por la tarde se pone casi dos minutos antes, por lo que el acortamiento del día se hace especialmente apreciable por las tardes. De este modo el tiempo en que el Sol está por encima del horizonte se reduce en casi tres minutos cada día.

 

La vida en las ciudades nos aleja de los ritmos naturales del cielo, pero algunos efectos no pasan desapercibidos, posiblemente el acortamiento de los días sea uno de los fenómenos astronómicos más evidentes para el hombre de la calle.

 

Por Paco Bellido.

 



Categorías:Andanzas

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2 respuestas

  1. Hola! A mi en concreto me encanta el otoño, es mi estación favorita del año. Me inspira especialmente para pintar y escribir. Me gustan sus colores, asomarme a mi ventana y ver las gotitas de lluvia qu eresbalan por el cristal, refugiarme en mi chaqueta porque el frío ya se deja sentir, pasear por mi Granada y oír el crujir de las hojas…Creo que mi próxima colección de pintura estará basado en el otoño. Un abrazo desde mi rinconcito, hoy otoñal…

  2. Yo también prefiero el fresco otoño al sofocante verano: el frío, la lluvia, el abrigo, una taza de café humeante frente a la chimenea y un buen libro…
    ¡Magnífico!

    Un abrazo Caro.

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