Narraciones Completas. Volumen II, de H. P. Lovecraft.

«El primero en avistar la línea dentada de conos y picos de aspecto maléfico, delante de nosotros, fue el marinero Larsen; y sus gritos atrajeron a todos a las ventanillas del gran aeroplano».

Narraciones Completas. Volumen II. H. P. Lovecraft. Editorial: Valdemar. 942 páginas. 35 euros.

Esos conos, esos picos son “Las Montañas de la Locura” que dieron nombre a la segunda y última novela de H. P. Lovecraft (1890-1937), incluida en el Volumen II de su Narrativa Completa (Valdemar). Todo hay que decirlo, es inferior a “El caso de Charles Dexter Ward”, aunque tiene pasajes brillantes.

El retraído escritor de Providence quería condensar el horror de sus visiones con ese lenguaje ya anticuado, sospechoso, intensivo e intenso de sus relatos, generalmente en primera persona. Son relatos más “para ser más escuchados que leídos”, como dice Juan Antonio Molina Foix. Sus inicios tienen un tono gravoso y una premura acogotada muy característica.

Las montañas de la locura”, de su etapa de madurez, (de 1931) empieza así: “Me veo forzado a hablar porque los hombres de ciencia se niegan a seguir mi consejo sin saber por qué“.

Sus antólogos y comentaristas definen este género como “terror cósmico“, ya desgajado del gótico fundador. Como Mary Shelley y como en algunos relatos de su maestro Poe, propuso Lovecraft un envase de ciencia para la insania, con sus palabros y su futurismo. Sus personajes, por lo general, son científicos o albaceas de científicos desaparecidos en extrañas circunstancias. Y de los descubrimientos de laboratorio de su tiempo se nutrió.

Durante su juventud, geólogos, biólogos y aventureros volcaron sus miras en el único continente ignoto del globo, la Antártida. Lovecraft siguió los avances de exploración de las regiones australes. Se nombra en el relato a Shackleton, (primero en pisar la Meseta del Polo Sur), a Amundsen (que clavó la bandera en el Polo Sur geográfico en 1911), a Scott (rival del anterior, que pereció en la carrera) o al piloto aventurero Byrd.

Esta es la Expedición Miskatonic, de la Universidad Miskatonic, en la localidad imaginaria (y recurrente) de Arkham, en Nueva Inglaterra. El universo del autor en cuestión es un cuadro cerrado, muchos de sus cuentos sólo procuran perfeccionar una línea de guión ya establecida. Un ejemplo: el familiar enclaustrado que se dedica a no se sabe qué fáusticos experimentos, generalmente relacionados con anfibios y que culmina en una transformación.

Las montañas de la locura” aborda la temática de los mitos de Cthulhu, que sobrepueblan su obra. En el primer volumen de Valdemar, en “La llamada de Cthulhu”, el narrador, asustado, da cuenta de sus investigaciones pesadillas proféticas y brujerías, y de cómo la policía captura a un grupo de lunáticos criollos en pleno festejo nocturno. Cantaban: “En su morada de RŽlyeh, Cthulhu muerto aguarda soñando“. Uno de ellos menciona a Los Antiguos, durmientes.

Como los protagonistas de “Las aventuras de Arthur Gordon Pym”, los buscadores de fósiles de Lovecraft se internan en el desierto blanco. Una radiotransmisión recibida de otro campamento cambia el rumbo de la trama:

“Señalen importancia descubrimiento a prensa. Significará para la biología lo que Einstein para la matemática y la física. Prolonga mi trabajo anterior y amplía conclusiones. Parece indicar, como yo sospechaba, que hubo en la Tierra ciclo o ciclos enteros de vida orgánica antes del que se inicia con células arqueozoicas que conocemos”.

Como en “La cosa”, los perros de tiro se vuelven locos a ladrar. Las visiones oníricas se suceden. Lovecraft describe conglomerados de piedra con diversas formas geométricas, habla de pingüinos gigantes ciegos, de bóvedas interiores en el seno de las montañas, y de abismos. También de jeroglíficos y de tentáculos.

¿Sorpresas? Nada que no viniera ya escrito en el “Necronomicón“, de Abdul Alhazred, el poeta loco de Yemen. Muerto en 738 d.C. (“Dice Ebn Khallikan – biógrafo del siglo XII – que fue arrebatado por un monstruo invisible en pleno día, y devorado ante gran número de paralizados testigos”, escribe Lovecraft en otro lugar). El libro, único en el mundo, está en la Universidad de Miskatonic, en Arkham. Allí sabrán más del gran Cthulhu y de los suyos.

Ficha del libro│ Editorial Valdemar.
Cuentos de H.P. Lovecraft – Biblioteca Digital Ciudad Seva.

Texto: Álvaro Cortina.



Categorías:Libros

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