Un paseo por el cuento norteamericano contemporáneo.

Este nuevo número de HermanoCerdo no es una antología ni la buena nueva o algo por el estilo; no es una manera de quedar bien con alguien o con algo, y mucho menos una de esas compilaciones que intentan definir el pulso de una generación o de una corriente. Es, como dice el título, un paseo: como cuando vas por la calle (o de link en link en la blogósfera) y encuentras a un amigo que unos pasos más adelante te presenta a otro amigo y así sucesivamente. En situaciones así uno debe tener mucha confianza en el amigo original. Y nosotros la tuvimos. Así que este paseo es una manera de continuar uno de los objetivos originales de HermanoCerdo, la traducción.

Durante estos cuatro años hemos traducido cuentos, ensayos y artículos de escritores con una larga trayectoria. Desde un principio quisimos vincular nuestra revista, al menos como un puente, con algunos tópicos que se daban en varias revistas de Estados Unidos. Dichos tópicos tenían normalmente que ver con el realismo y el posmodernismo y en general con cierta visión escéptica y práctica de la literatura y los escritores contemporáneos. Para atraer esta discusión tradujimos ensayos que ponían en tela de juicio ideas como la “grandeza”, o la “accesibilidad” o, como en el caso de B.R. Myers, que ponían en tela de juicio prácticamente toda “la prosa literaria norteamericana”. Cuando algún cuento nos entusiasmaba mucho también lo traducíamos. Por todo esto es natural que en nuestra revista hayamos tomado la decisión de traducir cuentos de escritores norteamericanos jóvenes o poco conocidos simplemente como una parte básica de nuestro menú.

Los cuentos que hemos reunido en este nuevo número han sido traducidos por colaboradores que en mayor o menor medida han apoyado a HC durante más de cuatro años: Alexia Lefevbre, Julián Etienne, María Pilar San Román, José Luis Justes Amador, Begoña Mansilla, Daniela Demichelis, Emilio Santoro, Raquel Flores y Elisa Serna-Martínez. Siendo una revista independiente y electrónica es realmente muy difícil llevar a cabo casi cualquier proyecto sin la buena fe de mucha gente, y habríamos logrado muy poco sin la ayuda de estos y muchos otros colaboradores.

Estos cuentos tienen en una sola cosa en común, su diversidad. Cualquier lector que lea frente a frente los cuentos de Tom Lutz y Aaron Garretson, por ejemplo, se encontrará con dos maneras muy distintas de concebir el cuento, pero finalmente dos maneras muy eficaces de transmitir una sensación. El resto de los cuentos contiene la misma cualidad, una visión personal que se refleja en el mundo que ofrece cada historia.

Este paseo es también un primer paso para vincular la obra de cuentistas jóvenes de Hispanoamérica y Estados Unidos. Si es una buena idea o no, lo sabremos a su debido tiempo. Sean felices.

Sitio oficial: Hermano Cerdo Nº 24. Mayo 2010.



Categorías:Andanzas

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