El guardián de los secretos.

El guardián de los secretos. Texto: José Antonio Garriga Vela. Diario Sur – 03.10.2010.

Soy una tumba. Cuando alguien me confía un secreto jamás lo desvelo a nadie. No hago ni una excepción. Mis amigos, mis familiares, e incluso algunos conocidos con los que apenas mantengo relación, se citan conmigo para desahogarse. Yo los escucho en silencio. A menudo siento pudor por las cosas que me cuentan y preferiría no saber nada, pero ellos me han elegido y no puedo defraudarlos. Paso una parte importante de la vida oyendo a los demás, como un confesor o un psicólogo. En ocasiones tengo la tentación de aprovechar ciertos secretos para introducirlos en mis relatos, pero me siento incapaz de hacer pública una confidencia. ¿Se imaginan a un sacerdote revelando públicamente un secreto de confesión? Pues en mi caso es lo mismo.

Hay innumerables asuntos que sólo sus protagonistas y yo conocemos. En cierta ocasión, alguien me confesó un crimen. No exagero. No miento. Ese asesinato permanece inmune y estoy convencido de que nunca se descubrirá. Fue un asesinato perfecto. La persona que lo ejecutó me citó una tarde en la terraza de una cafetería del centro. Me dijo que necesitaba contarme algo terrible y me hizo prometer que guardaría el secreto. Ya me conoces, le respondí. Entonces me relató una historia espeluznante. Aquella noche no pude dormir. Cualquiera en mi lugar habría descolgado el teléfono y denunciado el crimen a la policía, sin embargo yo no pude hacerlo. Han pasado muchos años desde aquella tarde y el asesino es un ciudadano corriente que continúa libre. Yo soy su cómplice y, lo que es peor, su coartada. El asesino cuidó hasta el último detalle y preparó con tal precisión el homicidio que la víctima expiró durante el tiempo en que él estaba conmigo confesándome el crimen. La muerte, lenta y terrible, se produjo en el preciso instante en que el asesino tomaba café conmigo en la Plaza de las Flores. Si la policía lo detenía, el asesino se ampararía en mí y en el camarero del bar para demostrar su inocencia. De hecho, estuvo constantemente llamando la atención del camarero para que recordara su cara en el supuesto caso de que la policía lo detuviera y llamaran al camarero para testificar.

Me cuesta conciliar el sueño por las noches. Las voces de los secretos no me dejan dormir. Me preocupan tanto los problemas ajenos que suelo olvidar los propios. Me levanto cansado por las mañanas con la cabeza repleta de temores que nada tienen que ver con mi vida privada. Paso tanto tiempo callado oyendo las quejas de los confidentes que me he acostumbrado a permanecer siempre en silencio. Cuando estoy solo me dedico a prestar atención a los sonidos de la vida. Oigo el viento, la lluvia, los ruidos de la calle. Escucho el lamento del mar. Los pájaros. Los perros. Mientras yo permanezco quieto, como un centinela, protegiendo los secretos del mundo.

En Algún Día│José Antonio Garriga Vela.



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5 respuestas

  1. Guardián de los secretos, tengo un secreto que contarle. Me he pasado la vida buscando un confidente adecuado, jamás lo encontré. Ahora le he encontrado a usted. Puedo empezar a planear el crimen que siempre quise cometer escuchando el lamento del mar, el viento, la lluvia…
    Como siempre me ha encantado su relato, maestro.
    Un cordial saludo,

  2. Un relato realmente bueno, espero que no te atormente más secretos ajenos.
    Saludos.

  3. …pues ya somos dos…

    …en el exilio que la soledad silencia
    a mi vida negada olvido concedo,
    vida muerta que negó el sueño,
    sueño que a la vida me ha devuelto.

    Estos versos, escritos hace más de quince años, se me han venido a la cabeza al leer ahora…este texto, texto ante el que me descubro.

    ¡ Ya está hecho el crimen !…

  4. Y éstos…

    “Mas el Cuervo arrancó todavía
    de mis tristes fantasías una sonrisa;
    acerqué un mullido asiento
    frente al pájaro, el busto y la puerta;
    y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
    empecé a enlazar una fantasía con otra,
    pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
    lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
    flaco y ominoso pájaro de antaño
    quería decir granzando: “Nunca más.”

    http://nosquedalapalabra.wordpress.com/2009/01/19/libertar-se-a-nunca-mais/

    http://www.literatura.us/idiomas/eap_cuervo.html

    Un saludo

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