Dylan Thomas: 100 años de leyenda y excesos.

Hace cien años nació Dylan Thomas (1914-1953), uno de los poetas más emblemáticos del siglo XX, famoso tanto por sus borracheras como por sus versos.

Dylan Thomas (1914-1953) murió en Nueva York con tan solo 39 años por las complicaciones de una neumonía, congregando ante sí lo popular y lo elitista  y dejando tras de sí una obra, una fama y una biografía más propia de estrellas de la música. Con motivo del centenario de su nacimiento el gobierno galés ha organizado este año diversas conmemoraciones.

Un escritor de poemas y cuentos. Un escritor de cuentos y poemas, Dylan Thomas llenaba en Nueva York auditorios de centenares de personas con el peculiar estilo teatral con el que declamaba sus versos y aprovechaba el viaje para sumarse a licenciosas veladas con intelectuales y artistas del momento. Además de poesía,  Dylan escribió una veintena de cuentos, obras teatrales, artículos periodísticos, guiones de radio y televisión. Trabajó en revistas como The Criterion (que tenía a T.S. Eliot como director) o el New English Weekly, que en 1933 publicó algunos de sus poemas más reconocidos: And death shall have no dominion (Y la muerte no tendrá dominio), Before I Knocked y The Force That Through the Green Fuse Drives the Flower. Un año después llegó a las librerías su primer libro: Eighteen Poems (1934), por el que ganó el concurso organizado por The Sunday Referee.

En 1946 aparece Deaths and Entrances (Muertes y entradas), considerada por muchos su obra cumbre, cuya primera traducción, en 1955, dejó la estela de la influencia en poetas españoles como José Ángel Valente, Claudio Rodríguez o Vicente Aleixandre.

A cada paso caos, bohemia, borracheras, disgustos, apuros, amores, alucinaciones, lecturas, escándalos. Eso y más rodearon la vida de Dylan Thomas que ha inspirado a creadores de todas las artes, entre otros a John Lennon, a Robert Zimmerman – que adoptó el nombre artístico de Bob Dylan – y Mick Jagger, que posee parte de los derechos literarios del galés.

Verdad o mentira, todo es leyenda, y en su estela una de sus tantas frases, esta vez de un cuento, en la que está él y todos: “El hombre se enamoró del milagro, pero no pudo retenerlo a su lado y el milagro se fue de él“.

In Memoriam:

NO ENTRES DÓCIL EN ESA BUENA NOCHE

No entres dócil en esa buena noche,
la vejez debería arder y enfurecerse al concluir el día;
enfurecerse, enfurecerse contra la muerte de la luz.

Aunque al llegar su fin los sabios sepan que la oscuridad es justa,
ya que sus palabras no desviaron el relámpago
no entran dóciles en esa buena noche.

Los hombres buenos, por ser los últimos, al lamentar lo mucho
que podrían haber brillado sus obras frágiles
se enfurecen, se enfurecen contra la muerte de la luz.

Los hombres salvajes, que capturaron al sol al vuelo y lo cantaron
y que aprenden, tarde, que entristecieron su camino
no entran dóciles en esa buena noche.

Los hombres graves, moribundos, que ven con ojos cegados
que los ojos ciegos podrían arder como meteoros y ser dichosos,
se enfurecen, se enfurecen contra la muerte de la luz.

Y tú, padre mío, desde tu altura triste,
maldice, bendíceme ahora con tus lágrimas feroces, te lo pido.
No entres dócil en esa buena noche.
Enfurécete, enfurécete contra la muerte de la luz.


DO NOT GO GENTLE INTO THAT GOOD NIGHT

Do not go gentle into that good night,
Old age should burn and rage at close of day;
Rage, rage against the dying of the light.

Though wise men at their end know dark is right,
Because their words had forked no lightning they
Do not go gentle into that good night.

Good men, the last wave by, crying how bright
Their frail deeds might have danced in a green bay,
Rage, rage against the dying of the light.

Wild men who caught and sang the sun in flight,
And learn, too late, they grieved it on its way,
Do not go gentle into that good night.

Grave men, near death, who see with blinding sight
Blind eyes could blaze like meteors and be gay,
Rage, rage against the dying of the light.

And you, my father, there on the sad height,
Curse, bless me now with your fierce tears, I pray.
Do not go gentle into that good night.
Rage, rage against the dying of the light.

Dylan Thomas
Traducción de Ben Clark

 

A reading of “Do Not Go Gentle Into That Good Night” by Dylan Thomas



Categorías:Efemérides, In Memoriam, Poesía

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1 respuesta

  1. Uno de mis poetas favoritos.

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