Lo que el viento se llevó cumple 75 años.

 

La película Gone With the Wind, o como se la conoce en castellano “Lo que el viento se llevó“, cumple hoy 75 años desde su estreno el 15 de diciembre de 1939 en Atlanta (Georgia, EE.UU.), una cita apoteósica con la gran pantalla que puso un broche de oro a los años de tortuosa producción que conllevó uno de los rodajes más ambiciosos realizados en Hollywood.

Tras un rodaje de más de dos años, 15 guionistas, 50 actores, 2.400 extras, cinco directores (sólo Víctor Fleming aparece en los créditos) y una actriz protagonista elegida entre más de 1.400 candidatas (Katherine Hepburn, Joan Crawford, Lana Turner y Paulette Godard), el largometraje, basado en la novela homónima Gone with the Wind (1936) de Margaret Mitchell (la única que publicó), ganadora del Premio Pulitzer en 1937, posee la esencia del éxito. Sólo así se explica que una película maniquea, racista y retrógada continúe siendo mítica 75 años después.

El filme forma parte de la cultura popular con frases icónicas que repiten, incluso, quienes nunca se han sentado a ver las cuatro horas que dura esta historia de amor imposible entre Scarlett OHara  (Vivien Leigh) y Rhett Butler  (Clark Gable) en los albores de la Guerra de Secesión de EE.UU. Y tras unas mil páginas y 238 minutos de metraje, finalmente… ¡no acaban juntos!. Cuando ella le confiesa su amor, él responde con la ya famosa: “Francamente querida, me importa un bledo”. Eso sí, la novela termina con un mensaje de optimismo:

«Pensaré en todo esto mañana, en Tara. Allí me será más fácil soportarlo. Sí: mañana pensaré en el medio de convencer a Rhett. Después de todo, mañana será otro día.».

 

 

En la novela: “Ahora que el primer acceso de su indignación contra Rhett y sus insultos se habían calmado, empezó a echarlo de menos, y lo echaba de menos más vivamente cada día que pasaba sin haber recibido noticias suyas. El odio, la ira, el corazón destrozado, el orgullo herido, habían cedido lugar a la depresión, que llegó a saciarse en todo ello como el cuervo se sacia de carroña. Lo echaba de menos, echaba de menos su gracia para contar anécdotas que la hacían reír como loca, la mueca sarcástica quereducía las penas a su valor estricto; echaba de menos hasta sus burlas, que la heríanhaciéndole replicar indignada. Pero más que nada, echaba de menos el tenerlo a su lado para poder ella también contarle sus cosas. Para esto Rhett no tenía precio. Podía contarle sin avergonzarse y con orgullo cómo había arrancado el pellejo a la gente, y él aplaudiría. Y, si se le ocurría contar estas cosas a otras personas cualesquiera, se escandalizarían”

Vivian Leigh trabajó 125 días en la película y ganó 25.000 dólares. Clark Gable trabajó 75 y se embolsó 120.000

 

En la novela, Escarlata dice: “Estoy cansada de ser poco natural todo el rato y no poder hacer lo que quiero. Estoy cansada de actuar como si no comiese más que un pajarito, estoy cansada de caminar cuando quiero correr o decir que me siento débil después de un vals, cuando podría bailar dos días seguidos y no cansarme”.

“Estoy cansada de decir ¡Qué maravilloso eres! a hombres que son idiotas y que no tienen la mitad de inteligencia que yo tengo. Estoy cansada de hacer ver que no sé nada, y así los hombres podrán decirme las cosas y sentirse importantes mientras lo hacen”.

Rhett a Escarlata: “Y ahora que eres tan rica puedes mandar a todo el mundo al diablo como siempre has dicho que querías hacer”.

Escarlata: “¿Te has olvidado de lo que es vivir sin dinero? Me he dado cuenta de que el dinero es la cosa más importante del mundo y no estoy dispuesta a que me vuelva a faltar.”

A Clark Gable no le gustó la película (la que le hizo más famosos) y siempre dijo que era “una película para mujeres”.

“Yo no le pido que me perdone, yo mismo no me comprendo ni me perdonará nunca, y si una bala me alcanza, Dios no lo quiera, me reiré de mi propia estupidez, Sólo sé y comprendo una cosa, y es que te quiero Scarlett, pese a tí y a mí y a ese mundo que se desmorona a nuestro alrededor, te quiero. Porque somos iguales, dos malas personas, egoístas y astutos, pero sabemos enfrentarnos con las cosas y llamarlas por sus nombres.”

En un principio, en la novela original, Melania Hamilton, que representaba la bondad, debía ser la protagonista, pero el personaje de Escarlata, con su irritable narcisisimo y seductora crueldad, acabó ganando terreno.

“Aquí está este soldado del Sur que te ama, Scarlett. Que quiere sentir tus brazos alrededor suyo, que quiere llevarse el recuerdo de tus besos a la batalla con él. No te preocupes por amarme. Eres una mujer que envía un soldado a la muerte con un hermoso recuerdo. Scarlett, bésame. Bésame, una vez”.

Durante el rodaje, Vivian Leigh fumó cuatro paquetes de cigarrillos al día.

 

Rhett a Escarlata: “Eres como el ladrón que no siente las más mínima culpa por lo que robó, pero que se siente terriblemente culpable por ir a prisión”.

George Cukor debía haber sido el director de la película, de hecho, estuvo un año trabajando en la preproducción de la cinta. Pero el productor David O. Zelnick lo despidió por ser homosexual. Cukor siguió ensayando con Leigh los fines de semana durante el rodaje.

En el libro: “De repente, a Scarlett la acometieron deseos de echarse a llorar, de tenderse en la cama y sollozar interminablemente. Rhett no había cambiado, nada había cambiado, y ella había sido una estúpida, una idiota, ana candida, dejándose engañar, creyéndose que él la quería. Todo había sido una de sus repugnantes bromas de borracho. La había cogido y había abusado de eÜa estando borracho, exactamente igual que hubiera hecho con cualquier mujer de casa de Bella. Y ahora volvía insultante, sardónico, inaccesible. Devoró sus lágrimas y se rehízo. Él no debía saber nunca, nunca, lo que ella había llegado a pensar. ¡Cómo se reiría si lo supiese! No, no lo sabría jamás. Lo miró de repente y sorprendió la vieja expresión tan desconcertante. Era una expresión expectante, aguda, ansiosa, como si dependiera de sus palabras, como si esperase que fueran lo que él deseaba. ¡Como que iba a ser tan tonta para decirle algo de que pudiera reírse!”.

Francamente, querida, me importa un bledo.

Elegida en 2005 la frase más memorable de la historia del cine por The American Film Institute’s y una de las primeras con una grosería en su contenido.

“A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar, ¡a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre!”.



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4 respuestas

  1. Gracias por esta entrada. No sé si es mi película preferida, puede que sí. Cada vez que la emiten, vuelvo a sentarme 4 horas para disfrutarla. Me sé algunos diálogos de memoria. No sé si soy un poco Escarlata o quisiera serlo, hay mucho femenino en ella, y también masculino. Es fantástica. Recuerdo la lectura de la novela en una hamaca en un verano adolescente, llorando de emoción.

  2. Una de mis favoritas. Un clásico difícil de repetir.

  3. Una excelente película :)
    Saludos!!

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