Más etimología de palabras.

Jade
Para los chinos, el jade era esperma seco del dragón, pero hoy sabemos que este nombre se aplica por lo menos a dos minerales diferentes: a la jadeíta y a la nefrita que, para ser considerados como jade deben contener algunos agregados en forma de gránulos de fibras muy finas y entrelazadas. En ambos casos es un mineral de color verde, a veces claro y en otras ocasiones, muy oscuro. En Guatemala se encuentra uno de los yacimientos de jade más ricos del mundo, y es la fuente de los colores más novedosos, como el Jade Arco Iris, el Jade negro y el Oro galáctico, que es un jade negro con incrustaciones naturales de oro, plata y platino.

Con frecuencia se le confunde con el azabache, que es en realidad una variedad de lignito negro brillante, fósil de una familia de árboles del período jurásico, extinguidos hace unos sesenta millones de años, junto con los dinosaurios.

De esta confusión proviene el nombre del jade, formado a partir de la palabra latina gagates, y de la griega gagatês, que se empleaba para designar, en realidad, al azabache. El nombre en español de este último se formó a partir del árabe hispánico zabag, del mismo significado en esa lengua.

Maqueta
Es palabra relativamente reciente en castellano, idioma en el cual se registra desde 1920, procedente del francés maquette, que se usaba en esa lengua desde mediados del siglo XVIII. El vocablo francés se deriva del italiano macchietta ‘bosquejo de un dibujo’, que en la lengua de Dante es, originariamente, el diminutivo de macchia ‘mancha’, pero que se emplea también en sentido figurado con el significado de ‘bosquejo’ o ‘boceto’

Adefesio
Adefesio se deriva de la antigua locución adverbial del mismo significado ad Efesios, que proviene, a su vez, de las palabras latinas ad Ephesios (a los habitantes de Éfeso), nombre de una epístola de San Pablo en la que se aludía a las penalidades sufridas por el santo durante su peregrinación a esa ciudad del Asia Menor.

Durante el tiempo que permaneció en Éfeso, San Pablo corrió serios peligros y en una ocasión, estuvo a punto de ser muerto por el populacho, incitado por mercaderes que vivían del culto a Diana Artemisa.

El Diccionario Histórico de la Real Academia se hizo eco de una leyenda etimológica: un sacerdote iba a leer una de las epístolas a los corintios, pero tomó, por error, la que San Pablo había dirigido a los efesios. Según esta creencia, hoy descartada, ésa es la razón por la cual las afirmaciones equivocadas se llaman «adefesios».

Hamburguer
En la apacible ciudad de Hamburgo, en el norte de Alemania, las hamburguesas no son consideradas una comida de origen local, sino una moda procedente de los Estados Unidos y, por tal razón, son llamadas por su nombre en inglés: hamburger.

En realidad, el bife hecho con carne molida y huevo fue creado a comienzos del siglo XVIII por marineros alemanes, precisamente en el puerto de Hamburgo y, desde allí, los emigrantes que partieron dos siglos más tarde lo llevaron a los Estados Unidos, principalmente a Nueva York, donde surgió la costumbre de hacer con él un emparedado que se llamó hamburger en el Nuevo Mundo. Y fue con este nombre que el antiguo bife de los marineros de Hamburgo volvió a Alemania, como un emigrante que retorna triunfalmente a su país natal con otro nombre y con nuevas ropas.

En los países anglohablantes, esta etimología fue desconocida durante mucho tiempo, pues se creía que la sílaba ham, que en inglés significa ‘jamón’, se refería a este producto porcino. A pesar de que las hamburguesas no llevan jamón, esa creencia se vio favorecida por los nombres de otros emparedados semejantes que se difundieron desde los Estados Unidos, tales como el cheeseburger o el eggburger.

Tiburón
No hay certeza sobre el origen del nombre de este temible escualo, capaz de destruir un miembro del cuerpo humano sólo con el roce de su piel escamosa y dura o de amputarlo con su poderosa dentadura. Conocido en portugués como tubarão y en catalán como tauró, el tiburón puede haber tomado su nombre del tupí guaraní uperú, precedido por una t que, en esa lengua amerindia, cumple la función de artículo.

Extraídos de los libros «La fascinante historia de las palabras» y «Nuevas fascinantes historias de las palabras«. © Ricardo Soca.

En Algún día │Etimología de algunas palabras de actualidad



Categorías:Andanzas

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2 respuestas

  1. En nuestro México prehispánico, el jade o Chalchihuit (en náhuatl) era la piedra en que se concentraban las máximas fuerzas divinas, piedra con vida y la que da vida, porque se identifica con el agua, con la vegetación, con el sol y el sustento. El jade era la representación de la diosa del agua, Chalchiuhtlicue, «la que tiene su falda de chalchihuites». Las piedras, más que un emblema, eran consideradas fracciones de la diosa y como tal objeto de profunda veneración.

    Cuando llegaron los españoles a Tenochtitlán (actual México), se volvieron locos de felicidad de ver esta piedra preciosa y otras decenas de clases de joyas, que acá no tenían valor económico, solo ornamental.

  2. Sin duda alguna, me gusta mucho más la acepción Mexicana del Jade que la China

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