El paraíso perdido de John Milton.

John Milton, célebre escritor y ensayista británico, reflejó en su obra su pensamiento religioso y político y, cuatro siglos después de su nacimiento, está considerado uno de los autores más relevantes de la literatura inglesa junto con Shakespeare.

“El Espíritu lleva en sí mismo su propia morada y puede llegar en sí mismo a hacer un Cielo del Infierno o un Infierno del Cielo”

Hace cuatro siglos nacía en Londres el poeta y ensayista inglés John Milton (1608-1674), uno de los autores más reconocidos de la literatura inglesa y autor del célebre poema El paraíso perdido.

Alumno aventajado desde su infancia y ferviente lector de las obras clásicas, Milton comenzó a escribir sus primeros poemas y a publicarlos en el periódico de la universidad de Cambridge. Desde entonces, comenzaría una actividad que no ha parado de ejercer influencia en la historia de la literatura, desde Mary Shelley a la literatura romántica, C.S. Lewis o Philip Pullman.

De sus primeros tiempos son obras como Sobre Shakespeare o Lycidas, elegía a un compañero de universidad muerto ahogado. Milton, que en un principio pensó en convertirse en sacerdote, plasmó en estas obras su pensamiento cristiano, lo mismo que en dos pastorales que escribió en esta época: L’Allegro y Il Penseroso.

Pero la obra de Milton, conocido fundamentalmente por su relato de la caída de Adán y Eva en El paraíso perdido, no se limita a la poesía y la religión. A mediados del siglo XVII, cuando Inglaterra ya gestaba su guerra civil, el poeta decidió utilizar su pluma de manera política, realizando varios ensayos y llegó incluso a convertirse en ministro de lenguas extranjeras durante la república de Cromwell.

Uno de sus textos ensayísticos más conocidos es Doctrina y disciplina del divorcio, donde justifica esta separación en el caso de caracteres incompatibles inspirado en su propia experiencia con su primera mujer. También atacó a la autoridad religiosa, escribió a favor de la libertad de prensa tras varios intentos de censurarle y manifestó su postura contraria al sistema educativo, basado principalmente en la memorización, en Sobre la educación.

Milton se convirtió en una figura de la propaganda política de Cromwell, lo que le llevó a la cárcel  por un breve periodo tras la muerte de éste y la vuelta a la monarquía.

Ciego y casado con su tercera mujer, Milton se volcó de nuevo a la poesía, concluyó El paraíso perdido y ejerció de tutor de jóvenes estudiantes. Por aquel entonces, él mismo no podía escribir y tenía que dictar los versos que ideaba. Aún así, tuvo tiempo para escribir El paraíso recobrado, aunque no estuvo a la altura del anterior, o Sobre su ceguera.

En 1674 murió a causa de un fallo renal y, desde entonces, no ha parado de inspirar a escritores de todos los tiempos.

La potestad suprema le arrojó de cabeza, envuelto en llamas,
Desde la bóveda etérea, repugnante y ardiendo,
Cayó en el abismo sin fondo de la perdición,
Para permanecer allí cargado de cadenas de diamante,
En el fuego que castiga; él, que había osado desafiar
Las armas del Todopoderoso, permaneció tendido
Y revolcándose en el abismo ardiente, junto con su banda infernal,
Nueve veces el espacio de tiempo que miden el día y la noche
Entre los mortales, conservando, no obstante, su inmortalidad.
Su sentencia, sin embargo, le tenía reservado mayor despecho,
Porque el doble pensamiento de la felicidad perdida y de un dolor perpetuo
Le atormentaba sin tregua.
Pasea en torno suyo sus ojos funestos, en que se pintan la consternación
Y un inmenso dolor, junto a su arraigado orgullo y a su odio inquebrantable.
De una sola ojeada y atravesando con su mirada un espacio tan lejano
Como es dado a la penetración de los ángeles, vio aquel lugar triste,
Devastado y sombrío; aquel antro horrible y cercado que ardía
Por todos lados como un gran horno.
Aquellas llamas no despedían luz alguna; pero las tinieblas visibles
Servían tan solo para descubrir cuadros de horror,
Regiones de pesares, oscuridad dolorosa, en donde la paz y el reposo
No pueden habitar jamás, en donde ni siquiera penetra la esperanza.

De El paraiso perdido.



Categorías:Efemérides, In Memoriam

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