Hola, soy Dios, cualquier Dios, el que queráis. Si últimamente he sido noticia porque muchos matan o mueren en mi nombre o por tanta gente que se pregunta honestamente cómo – en caso de existir – puedo permitir semejantes barbaridades, ahora ya solo soy publicidad de autobús: está claro que voy a menos.
En confianza: incluso yo, en horas bajas, a menudo me pregunto si realmente existo o solo soy una necesidad de los humanos que no se bastan consigo mismos. Debo de existir – digo yo-, ya que soy imprescindible en el lenguaje de cada día: en el adiós, el si Dios quiere o en el me cago en Dios, expresión de mal gusto, pero comprensible ante según qué contrariedades. Si, según se dice, soy inmensamente bueno y sabio, ¿cómo voy a molestarme por estas u otras tonterías? Al fin y al cabo, si os hice así – la ciencia ahora dice que no, que todo fue viniendo solo (y yo lo respeto)- alguna responsabilidad debo de tener.
A los que de verdad no soporto son a esos que sacan provecho de mí, distorsionando a favor suyo mis pobres enseñanzas. Pero también tengo, claro está, a mis favoritos: ahora disfruto mucho revisando el cine de Bergman o releyendo a Kierkegaard, Beckett, Cioran… ¡Qué gracia tienen los puñeteros!
Bueno, os dejo, que ahora me toca atender a los que rezan. Cada día son menos. Y lo entiendo. Me cuentan sus cosas, me piden favores… y yo no les respondo porque no sé qué decir, pero aprendo mucho de ellos. Ya lo decía el filósofo: «Soy humano y nada humano me es ajeno». Y a mí, pese a mi condición probablemente divina, me pasa tres cuartos de lo mismo. Hala, que seáis felices conmigo o sin mí. Adiós.
JOAN OLLÉ – EL PERIÓDICO.15/01/2009.
Categorías:Pareceres
Vivir sin leer es peligroso… ¡Feliz día del Libro!
Un día de estos pondré orden en mi vida.
Se acaba 2016. Feliz 2017.
Aún podemos celebrar una Feliz Navidad.
Triste destino para un Dios bajo cuyo signo todos parecen luchar, los que creen en él (bajo diversos nombres) e incluso los que no creen.
ME GUSTO MUCHO EL COMENTARIO DE HOY