Bolañomanía XVI: El Contorno del ojo, de Roberto Bolaño.

La revista electrónica 60watts ha dado a conocer un cuento inédito de Roberto Bolaño titulado El contorno del ojo (y aún no desmentido como original). Se supone que el texto fue presentado por este autor al I Premio Alfambra de Cuentos, organizado por el Ayuntamiento de Valencia en 1983. El relato – al que algunos coinciden en señalar como no muy bueno – no ganó, pero obtuvo el tercer accésit del certamen, según información de EFE (la cual, por cierto, cuenta de manera romántica cómo Bolaño perdió el concurso pero ganó un amigo literario).  La crítica Carolina Zúñiga, de 60watts, al hablar del relato ha dicho algo tal vez muy honesto, pero que no ayuda al cuento de su admirado escritor y sí revela una intención clara: “el final del cuento me parece, ahora que lo he releído, muy infantil y fallido, pero a Roberto le perdonamos todo. Más aun, cuando sabemos que tenía no más de 20 años al momento de publicar este relato”

Actualización: Carmen Pérez de Vega me puntualiza, muy acertadamente, que el relato de Bolaño no es inédito y que apareció publicado en 1983 en un libro recopilatorio de cuentos que habían accedido al concurso, bajo el título de “Encuentro en Praga“. Gracias.

El Contorno del Ojo. Diario del oficial chino Chen Huo Deng. (1980).
Por Roberto Bolaño.

“Jueves. Una curiosa criatura parecida a una vaca gigante pero que posee un pico de pato. Las palabras del periódico se ordenaron como un acertijo infantil dentro de mi cabeza. Me levanté a las cinco de la mañana. Después de lavarme descorrí la cortina: al fondo, en las escarpadas, muy lejos de la aldea, unas fogatas me recordaron los campamentos militares de mi adolescencia. Eran los carboneros. Más allá, hacia el oeste, entre bosques y campos de cultivo, el tendido ferroviario y un tren iluminado a medias que se perdía en la noche. Martes. El comisario político de la aldea vino a visitarme. Eran las siete de la mañana y la puerta estaba abierta. Debió deducir que me hallaba despierto y entró. El hombre quedó sorprendido de encontrarme sentado en el suelo, de cara a la pared, sin ninguna prenda de vestir encima. Al volverme hacia él se puso a parpadear y musitó que lo sentía. Le dije que no importaba. Mi rostro recién afeitado contrastaba con su cara soñolienta. Luego dijo: buenos días camarada Chen, y se marchó. Me quedé un instante escuchando sus apresurados pasos sobre el camino.

Jueves. Por la mañana estuvo conmigo el médico. Me preguntó cómo me sentía. Le dije que escribía un diario. Dijo que hacía años que había leído mis diarios de juventud. Le dije que el diario que ahora llevaba no era para la imprenta. He escrito muchos diarios, le dije, la mayoría fruto del cansancio, muletas para mi creación literaria. Dijo que comprendía que los poetas escribiéramos mil palabras para librar una. Le dije que en mi diario actual se libraba algo más y se rió sin comprender. Viernes. Hoy ha habido ajetreo en la aldea. Por la tarde un grupo de hombres y mujeres salió hacia el bosque que colinda con la Granja; el resto del pueblo se reunió en la biblioteca y partieron después en dirección a las escarpadas. Temí que fuera el único habitante que quedara en la aldea. Me vi a mí mismo, solo en la casa y luego vi la casa confundida entre las otras casas vacías. En la perspectiva había algo que iba mal. Salí al jardín a fumarme un cigarrillo y a pensar; en la casa de enfrente se abrió una ventana y una anciana a quien nunca antes había visto me sonrió. Permanecí allí bastante rato; observé que las plantas crecían con inusitado vigor; al final del camino un perro jugaba solo. Entrada la noche comenzaron a regresar los aldeanos. Casi nadie hablaba, a excepción de los niños que parecían alegres y excitados. Jueves. Por el camino principal de la aldea vi venir al comisario político acompañado de tres niños. Los niños conversaban entre ellos y de vez en cuando le dirigían la palabra al comisario. Pensé que iban a la Granja. Camarada Chen, sonrió el comisario al llegar a la casa, pero sin entrar, estos alumnos tienen que escribir una composición sobre tus libros, explicó: sé amable con ellos”. (…)

Leer el texto completo en 60watts.

En Algún Día │Roberto Bolaño.

Fuente Revista Ñ.



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