Malos tiempos para la venta de libros.

La buena noticia es que el sector del libro cerrará el ejercicio de 2009 con pérdidas moderadas y asumibles, en general. La mala noticia es que esas pérdidas están muy desigualmente repartidas y afectarán mucho más a unos que a otros. Fuentes del sector auguran unas pérdidas globales del 4% por debajo de 2008, pero muestran tranquilidad porque «podría haber sido peor». En la memoria está el dramático primer trimestre, cuando las librerías devolvían libros masivamente, hasta un 40% de los ejemplares puestos en el mercado.

Curiosamente, desde septiembre no ha habido un porcentaje de devoluciones destacable. Para explicarlo, hay quien dice que eso ocurre porque los libreros prefieren vender sus existencias antes de apostar por otras novedades, siguiendo la costumbre de los últimos años, que hace que los libros estén apenas un mes a la vista en las librerías. Otros dicen que influye el bajón de novedades. Los libreros recortan gastos como pueden, y una de las formas es no coger tantas novedades porque tienen una caída de ventas entre el 5 y el 10%. Todos tienen puestas sus expectativas en la campaña navideña.

En este entorno cabe destacar que los grandes grupos editoriales han conseguido cuadrar cifras por los títulos de grandes ventas. Así, la saga de Stieg Larsson y el nuevo libro de Dan Brown han salvado a Planeta de cerrar en negativo. Fuentes del sector auguran al grupo de Lara un 3% de crecimiento, que sin esos autores se convertiría en un porcentaje similar, pero negativo. Alfaguara vive un proceso similar con la saga Crepúsculo, Random House con Isabel Allende, Javier Cercas e Ildefonso Falcones. Grandes autores como Henning Mankel y Haruki Murakami salvan a editoriales medianas como Tusquets, éxitos como «La soledad de los números primos» o las obras de John Boyne sostienen a Salamandra, y el Nobel de este año impulsa las ventas de Siruela… Pero detrás de esta realidad se esconden noticias menos halagüeñas.

Para empezar, sí se está notando un descenso acusado en las ventas de libros. Lo que las cifras más fiables reflejan -es el caso de la encuesta Nielsen– es que, aparte de los superventas, el resto de autores vende muchos menos ejemplares. La diferencia es tan abismal que los datos de esta última semana apuntan a que Dan Brown encabeza la lista con 34.953 ejemplares, pero bajando un 15% sus ventas con respecto a la semana anterior. A mucha distancia ya le siguen el premio Planeta de Ángeles Caso, titulado «Contra el viento», que vendió sólo 10.695 ejemplares en la última semana bajando nada menos que un 32% con respecto a la semana precedente. Ni los libros de Larsson se salvan y caen un 17% y un 24% con ventas de 6.919 y 5.880 para las dos últimas entregas. Se trata de una venta seis veces inferior a Dan Brown.

Y qué decir de autores más literarios, como José Saramago, que registró un discreto quinto puesto con 5.545 ejemplares y la caída de 28% en las ventas en una semana. Ni comparación con los pocos que suben, como Mankel, un 5% más con 4.378 ejemplares, o Antonio Muñoz Molina que entró esta semana en la lista con 3.206 ejemplares.

Reparto desigual. Así las cosas, las pérdidas no se reparten de igual manera. Las pequeñas y medianas editoriales caerán un 10% en 2009 pero las habrá con un 7% de pérdidas y otras con un 21% o 22%, según las mismas fuentes. Eso supone que muchas verán en peligro su continuidad. De igual modo los grandes grupos, que ya han aplicado políticas de recortes, encaran el 2010 con el corazón en un puño. Con este panorama, el Kindle es un problema que no les preocupa a corto plazo, aunque ya tienen planes para la venta de libros en versión electrónica a medio y largo plazo.

Sin embargo, el talón de aquiles de la industria literaria no reside en este momento sólo en la peligrosa caída de las ventas. La recesión económica ha mordido las arcas institucionales y su escasa liquidez está pasando factura tanto a libreros como a editoriales. Fuentes de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) reconocieron a ABC que «el problema que tienen este año las librerías es institucional. Todas las instituciones se están retrasando en los pagos y eso hace que muchas librerías tengan problemas de tesorería». Ante la falta de dinero en caja este año y de cara a las fiestas navideñas «están escogiendo más, apostando sobre seguro con best-sellers y, sobre todo, aceptando menos títulos para hacer frente a la campaña de Navidad».

Con esta sensación de temor, la industria editorial no puede hacer otra cosa que esperar a que corran mejores tiempos para la literatura (que no sólo la lírica anda estos días con el agua al cuello), aunque no dejan de reconocer que «este año va a ser una auténtica lotería». Pues que la fuerza nos acompañe y Dios reparta libros… Y si no es Dios, que al menos lo hagan Papá Noel y los Reyes Magos.

Cuento de terror: cae la venta de libros. Texto: Jesús García Calero, Inés Martín Rodrigo. ABC.es.04.12.2009.



Categorías:Andanzas

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