In Memoriam: John Updike.

 

El novelista John Updike (Shillington, Pennsylvania, 1932) falleció el pasado día 27 de Enero en su casa de Beverly Farms (Massachusetts), víctima del cáncer de pulmón que padecía desde hace años, según ha informado su editorial, Alfred A. Knopf, en The New York Times.

  

Formaba, con Norman Mailer (fallecido en 2008) y Philip Roth el gran triunvirato de las letras americanas, desde que en 1960 publicase Corre, Conejo, primera parte de una tetralogía compuesta además por “El regreso de Conejo (1971), “Conejo es rico (1981, premio Pulitzer 1982) y “Conejo descansa (1990, Pulitzer en 1991) en la que retrató inmisericorde la sociedad burguesa y bienpensante de los Estados Unidos de Norteamerica, sin obviar jamás su obsesión por el sexo.

 

Popularísimo en todo el mundo, era un prolífico autor de novelas, relatos, libros de poemas, ensayos literarios, con más de cincuenta libros a lo largo de una prolífica carerra que comenzó en los años 50 y que le hizo conquistar prácticamente todos los premios literarios del mundo, incluidos dos Pulitzer y dos premios National Book Awards.

 

Candidato eterno al premio Nobel, dio voz a una generación confusa tras la segunda guerra mundial, que tuvo que aprender a vivir en un mundo que cambiaba a velocidad de vértigo, desbordada a menudo ante los movimientos sociales de emancipación de las mujeres y de igualdad de derechos de las minorías.

 

Controvertida reputación. De hecho, a menudo fue tachado de machista, misógino, racista y apologista de lo peor del sistema, por retratar la América de su tiempo. Su extraordinaria popularidad en su país le convirtió además en la víctima predilecta de Norman Mailer, que llegó a decir que era el escritor preferido de los que no sabían nada de literatura.

 

Sin embargo, más a menudo la crítica celebró su estilo poético y su sensibilidad para retratar la realidad. Incapaz de permanecer al margen, el 11-S también le conmocionó profundamente, al punto de ser el motivo de su última novela, “Terrorista (Tusquets), de la que El Cultural ofreció el comienzo a mediados de 2007, junto a una entrevista en la que el escritor hoy fallecido confesaba cómo

 

“la literatura produce modelos de seres humanos vivos que no tienen por qué estar de acuerdo con nosotros y pueden incluso ser nuestros enemigos. D. H. Lawrence dijo que la ambición de la literatura debía ser extender nuestras preocupaciones, y eso es lo que estoy intentando hacer, aquí y en otros libros anteriores. El ser humano debe mantener la tensión entre sus deseos y sus sueños, entre la realidad social que le rodea y sus obligaciones para con el prójimo. Y esta tensión no siempre llega a buen puerto y puede suponer un trauma para la condición humana.”

 

También respondía a la pregunta sobre si el 11-S es un punto de inflexión en la literatura norteamericana:

 

“Bueno, se ha podido exagerar mucho, pero nunca habíamos tenido tres mil muertos en una gran ciudad, con explosiones y con semejante caos. No habíamos visto tanta violencia en nuestra tierra desde la guerra civil. Así que, en ese sentido, sí que cambió las cosas. Ha cambiado el modo en que nos acercamos a los aeropuertos y a los edificios. Pero sí que es una exageración. Ya había terroristas antes, y había secuestradores, pero lo que en realidad ha cambiado para mí es el dolor constante que me producen los titulares desde Irak, Israel y Palestina, las bombas y el inagotable baño de sangre de la insurgencia iraquí. Me entristece que en un mundo que tiene tantas cosas positivas surjan conflictos tan irreconciliables y brote tanta sangre. Un novelista no puede dar respuestas políticas, pero sí describir el mundo que ve. Y Terrorista es mi visión de una cierta parte de América, de una América, esperemos, distinta. “

 

También se refirió a su estilo literario en una entrevista publicada en El País a raíz de la publicación de su última novela traducida al castellano, “Terrorista”.

 

Curtido en el New Yorker. Nacido en Shilligton, Pennsylvania (EEUU), el 18 de marzo de 1932, estudió en la Escuela Superior de Shillington y en el Harvard College, y desde 1955 a 1957 fue reportero de la revista New Yorker. Allí desarrolló un estilo punzante y sarcástico con el que describía los vicios y virtudes de la vida cotidiana americana.

 

Desde 1957 vivió en Ipswich, Massachusetts, y se dedicó a escribir. En 1960 publica la primera novela Corre Conejo, que más tarde se convertiría en la primera de una serie de enorme éxito. En ella aborda la problemática del hombre medio, Harold Angstrom, apodado Conejo, un ex jugador de baloncesto que pretende adaptarse a la vida diaria, más doméstica.

 

Los otros títulos, todos ellos publicados por en castellano por Tusquet son: El regreso de Conejo, Conejo es rico y Conejo en paz. En “El Centauro (1963), explica a través de un adolescente las sensaciones y sentimientos provocados por una enfermedad como la psoriasis.

 

En 1967 fue galardonado con el premio O’Herry Story, y en 1982 con el del Círculo Nacional de Críticos Literarios, pero uno de los más importantes fue el Premio Pulitzer, que consiguió ese mismo año, con Conejo es rico. Y por segunda vez, en 1991, con Rabbit at rest.

 

En febrero de 1991 recibió el premio 1990 del Círculo de la Crítica Literaria de EEUU, en la categoría de ficción, por “Rabbit at Rest (Conejo en paz), la última novela de la serie Rabbit (Conejo) donde la enfermedad y muerte del personaje central, Harry Angstrom, ilustra el declive de EEUU.

 

En 1996, se reeditó en España “Parejas que en los años 60 permaneció bastante tiempo entre las listas de los libros más vendidos. En esta novela analiza el comportamiento de algunas parejas de los 60, pioneras en la frontera del sexo y la promiscuidad.

 

En 1997 terminó la novela “Toward the end of time (Hacia el final de los tiempos). Poco después, escribió las primeras líneas de un libro en Internet, bajo el título Murder makes the magazine, que continuaron escritores anónimos durante 43 días.

 

En 1998, edita “La belleza de los lirios, donde una vez más muestra a la clase media norteamericana, a lo largo de cuatro generaciones de una misma familia y con el mundo del cine como telón de fondo. A lo largo de varios años ha figurado su nombre entre los candidatos al Premio Nobel.

 

Entre sus obras destacan: La feria del asilo (1959), Corre conejo (1960), El Centauro (1963), En torno a la granja (1965), Parejas (1968), El regreso del conejo (1971), Cásate conmigo (1976), Golpe de Estado (1980), Conejo es rico (1981), Las brujas de Eastwick (1984) (que fue llevada al cine), S (1988), La versión de Roger (1989), El libro de Bech, Rabbit at Rest (1990), Brasil (1994), Hacia el final de los tiempos (1997), La belleza de los lirios (1998); Hacia el final del tiempo (1999), Gertrudis y Claudio (2000), Conejo en el recuerdo y otras historias (2003), Busca mi rostro (2004) y Terrorista (2007).

 

Estaba casado en segundas nupcias con Martha Ruggles, desde 1977. Su primera mujer fue Mary Pennington, con la que contrajo matrimonio en 1955. Tenía dos hijas y dos hijos.

Adiós al padre de Conejo.

 

Fuente: El Cultural

 

Más informaciónEl PaísLos cinco libros imprescindibles para Updike – Elboomeran.com

En otros lugaresJohn Updike: Life in pictures American splendor John Updike, chronicler of American loves and losses, dies at 76 John Updike, 1932-2009

 

Uno de sus artículos más famosos publicado en 1960, “Hub fans bid kid adieu – The New Yorker.

Una de sus últimas entrevistas (Video) – Nytimes.com.

Extenso obituario en The New York Times.

La vida de Conejo John Updike – La Jornada Semanal


La librería del Crítico │Una última entrevista │Su memoir sobre el New Yorker │El obituario de Martin Amis │Updike haciendo la crónica de Ted Williams │El falso obituario de Cheever (cuando se enteró de la posible muerte de su discípulo en un accidente) │ Ensayo de U. sobre los últimos trabajos de los artistas y escritores │Entrevista en Salon │Archivo en The Atlantic Monthly │Entrevista en El País │ Acerca de Obama (Video) │Lorrie Moore reseña The Early Stories │ U. sobre Arte AmericanoPrólogo a Max BeerbohmAfter KatrinaObituario de Eduardo Lago │ Updike on Warhol │ Entrevista National Geographic.

 



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1 respuesta

  1. Un adiós moderado para alguien que va vivir siempre en sus libros Prometeo o Conejo Amstrong me son entrañables.
    Desde Perú una condolencia a su familia.
    Descanse en paz Don John Updike.

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