In Memoriam: Antonio Rabinad.

Antonio Rabinad (Barcelona, 1927 – 29 Agosto, 2009)

El escritor barcelonés Antonio Rabinad falleció el 29 de Agosto de 2009 en la capital catalana a los 82 años de edad,  a consecuencia de varias enfermedades que padecía.

El escritor está considerado como uno de los grandes cronistas de la ciudad de Barcelona y destacó como novelista, así como por su colaboración con Vicente Aranda en la escritura de tres de los guiones de sus películas: Libertarias (1996), Tiempo de silencio (1986) y Las crueles (1969).

Nacido en Barcelona en 1927 en el seno de una familia aragonesa, Rabinad fue un autodidacta fascinado por la lectura que escribió en 1952 su primera novela, “Los contactos furtivos“, con la que obtuvo el Premio Internacional de Novela y que fue prohibida por la censura franquista.

Entre su obra destaca la experimental “Memento Mori“, que la crítica literaria consideró la gran novela de la guerra y la posguerra, y “El hombre indigno“, en la que Rabinad relataba la infancia y juventud de un huérfano de guerra en los suburbios de Barcelona.

Publicó en 2005 su última novela, “El hacedor de páginas“, en la que Rabinad, uno de los escritores españoles que mejor ha retratado la posguerra en Barcelona, evoca los años de la Guerra Civil desde la óptica del hijo de un anarquista que encuentra un manuscrito sobre la lucha de dos burgueses para sobrevivir a la contienda.

Rabinad, que publicó su primer relato en 1952 en la revista “Destino“, pasó una temporada viviendo en Venezuela pero después regresó al barrio barcelonés de El Clot, en el que pasó su infancia con su madre y sus hermanas, después de perder a su padre en la Guerra Civil.

“Invadido de voluptuosidad y de una suerte de terror sagrado, el muchacho contempló la flor injertada entre los senos y mecida por un oleaje poderoso, y la textura granulada de la piel aquí y allá perlada de brillantes gotitas, y percibió mezclado a su perfume el emocionante olor de sus axilas, un olor amargo y vegetal que le llegaba desde oscuras selvas y que él aspiró profundamente para acumular en sus pulmones algo de ella en la atmósfera corrupta, algo precioso, consciente de una floja pero dulcísima erección”.

Fragmento de “La Transparencia” (1986).



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3 respuestas

  1. Gracias por la nota, de parte de toda su familia

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